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jueves, 30 de junio de 2011

Yoss – Escritor de CF – Actividades varias





Invitado de Hoy: Yoss – Escritor de CF – Actividades varias

Hola ¿Quién eres? Preséntate con tus palabras, por favor.

Yoss, nacido en 1969, oficialmente José Miguel Sánchez Gómez, aunque ahora sólo me dicen así mi madre, mi padre, mi hermano… y la policía cuando me pide el documento de identificación en la calle. Vivo en La Habana, Cuba, y amo tanto mi ciudad que aunque he pasado largos períodos en Roma, Santiago de Chile y Barcelona, siempre regreso a ella. Para mí un viaje en el que no se regresa al punto de partida está por definición incompleto. Soy un optimista a prueba de misiles nucleares, de los que la media botella la ven siempre medio llena y jamás medio vacía. Mido 1,70 m de altura, peso 78 kg y tengo bíceps de 16 pulgadas… o sea, musculoso, pero sin llegar a fisiculturista; me gusta demasiado el dulce, sobre todo el helado. Cinturón negro en judo y kárate-do estilo shoto-kan, he practicado también boxeo, aiki-do, esgrima occidental (mi arma, el sable, ni el florete ni la espada) wu-shu, kendo y sávate. Voy al gimnasio de lunes a viernes como una religión, y 4 veces por semana corro 12 kilómetros. No fumo, no bebo alcohol ni café, no consumo drogas. Vaya, que me apasionan las artes marciales y la forma física y aspiro a llegar al menos a los 90 años… y en buen estado, aunque ya en mi esqueleto tengo contadas 16 fracturas; los deportes de contacto tienen su precio. Y los de riesgo: me encantan el senderismo, la espeleología y la escalada libre, aunque en Cuba no nos sobran riscos donde practicarla.
Soy ligeramente miope y uso lentes de contacto desde los 12 años. Ojos café, cabello negro, todavía sin una sola cana, lo uso largo hasta los hombros hace más de 20 años; soy fanático al rock, sobre todo el heavy metal épico de los Manowar, aunque también sigo mucho a Aerosmith, Iron Maiden y otra larga docena de bandas metaleras. Toco la armónica y desde hace 4 años también (¡al fin!) soy vocalista de un grupo cubano de heavy: TENAZ. Dibujo bastante bien, aunque nunca he recibido clases.
Me gradué de Biología en 1991, pero sólo la ejercí dos años en la Acuicultura, criando carpas y tilapias en presas. Me he casado dos veces y divorciado otras tantas. No creo en la fidelidad, pero sí en el sexo seguro; debo ser uno de los principales consumidores de condones de Cuba, y en mi tumba quiero que pongan: ELLAS ERAN MUCHAS Y EL UNO SOLO… PERO HIZO SU MEJOR ESFUERZO. No tengo hijos ni pienso tenerlos… siempre digo que los niños tienen un defecto básico de diseño: les falta el botón de apagado… y además, un escritor como yo, que vive como Tarzán, saltando... pero no de liana en liana, sino de cheque en cheque, y siempre con los feroces cocodrilos de la miseria acechándolo debajo, sencillamente no puede darse el lujo de traer al mundo a otra personita que dependa de uno. Sobre todo si quiere mantener su independencia y no hacer concesiones dolorosas para ganar un poco más de dinero para la familia. De cualquier modo, si en el mundo hay tantos niños sin padre ¿qué más da un padre sin hijos?
Desde 1995 mi vida es el sueño realizado de muchos aficionados; me gano el pan (y también algo para ponerle dentro, para ser sinceros) escribiendo, sobre todo CF. He ganado varios concursos internacionales, entre ellos el Domingo Santos 2005, el Universidad Carlos III 2003, menciones en el Alberto Magno y el UPC, y el pasado 2010 ¡finalmente, tras 18 años compitiendo sin fallar uno! gané el UPC yo solito. Mis libros se han publicado en España, Francia, Italia y Polonia, además de por supuesto en Cuba. El público nacional me lee y me reconoce por la calle, aunque supongo que mi facha ayuda su poquito. Vaya, que no me puedo quejar.

Já, já. Pues ya me formé una imagen detallada de tu persona. ¿Cómo empezaste a aficionarte en la CF?

La mitad de la culpa fue de mi padre, que me compraba libros para tenerme tranquilo. Así descubrí a Julio Verne y autores rusos como los Strugatski, regularmente publicados en Cuba. Luego vi Voltus V, un filme hecho con 5 capítulos de la homónima serie anime japonesa del subgénero mecha… y mi destino estuvo decidido. La CF iba a ser mi vida. Lamento profundamente no haber podido ser cosmonauta. Pero todavía me queda el chance de viajar en el tiempo, supongo…

¿Cosmonauta? ¿Te gusta la soledad? Porqué me imagino que el viaje por el espacio es una empresa solitaria. ¿No?

No veo por qué la astronáutica tenga que ser una actividad solitaria a estas alturas. En tiempos de Yuri Gagarin y John Glenn, cuando no había presupuesto para mandar dos hombres al espacio, sí. Pero hoy las misiones de 3 o más hombres son la norma. Y tampoco duran tanto, creo que el récord es de poco más de un año. Claro, si hubiera que estar 3 años en un ambiente cerrado con tal de ser el primer hombre en Marte, yo me apunto, que si París bien valía una misa, Marta bien vale un poco de martirio, y valga el juego de palabras.

¿Y cuándo sentiste el impulso de escribir?

Como en Cuba se publicaba relativamente poca CF (bueno, la verdad es que ahora se publica menos) y no podía leer toda lo que quería, comencé a escribirla. Tenía 15 años, y tardé 2 años más en lograr textos que no hicieran vomitar al que los leyera. Durante ese tiempo escribí cerca de 2 cuentos cada semana, y el haberme convertido en escritor se lo debo sobre todo a la paciencia de mi vecino y también escritor del género por aquel entonces, Arnoldo Águila, así como a la de otros estoicos y esforzados miembros del Taller Literario de CF Oscar Hurtado, del municipio habanero Plaza, asesorado entonces por Daína Chaviano, una escritora del género ya publicada y de gran popularidad en Cuba.

Sí, escuché mucho sobre Daína Chaviano y tengo muchas ganas de hacerle una entrevista. ¿Qué temas te gusta abordar en tus cuentos?

Bueno, supongo que puedes localizar a Daína en su página web… por si acaso, dile que eres amigo mío, eso siempre ayuda entre cubanos… Como ya puse arriba, me gusta escribir sobre todo lo que a mí mismo me gustaría leer. Adoro la space-opera, pero como biólogo, también hay un fuerte componente de esa ciencia en mis relatos. De hecho, en estos tiempos, junto con Carlos Duarte Cano, compatriota también biólogo y escritor, estamos preparando una antología de cuentos cubanos de CF de tema biológico que se titulará Las fronteras de la vida. Me interesa la evolución, las mutaciones, las mil y una posibilidades del contacto con otras razas inteligentes, la expansión humana por el Cosmos, la aventura del lenguaje. También escribo humor de ciencia ficción a menudo, y ocasionalmente, casi todos los demás temas. Hasta he cometido alguna que otra poesía de CF, uf.

Puedo aventurar una opinión personal sobre tus relatos. En la mayoría hay un componente de humanidad. Quiero decir, los personajes son de carne y hueso, uno entiende sus pasiones y me parecen innegablemente latinoamericanos. ¿Pensás que me equivoco en mi apreciación?

Supongo que no… y fíjate que nunca he visto la necesidad de que mis protagonistas se llaman Rick, Peter o William si vivo en Cuba. Más allá de eso, siempre he creído que la calidad de toda narración se debe a la congruencia de tres factores: argumento, estilo… y personajes. Un protagonista creíble, atractivo, humano, que no sea un robot perfecto apto sólo para disparar, golpear y tener sexo, es siempre una carta de triunfo en cualquier historia. Si además tiene gustos y fobias definidos, una trayectoria personal, un pasado, una trama de amigos y enemigos, pues ya está hecha la mitad del trabajo. Por eso creo que escribir buena CF es el doble de difícil que escribir cualquier otro género: en el realismo, por ejemplo, uno parte con la ventaja de que sus lectores ya conocen las bases del mundo en el que tendrá lugar la trama. En cambio, en nuestro género hay que sentar incluso esas bases… y hacerlo, para más INRI, de modo que no resulte aburrido, evitando lo que mi amigo, colega y compatriota Juan Pablo Noroña llama “la lavadora de carga frontal” cuando antes de que la historia propiamente dicha comience el autor-demiurgo nos atiborra de datos y más datos para que nos sintamos ubicados en su creación…. Pero con el peligro de aburrirnos de antemano.

¿Cuál es tu aspiración? ¿Fama?

Mentiría descaradamente si te dijese que no, que soy una especie de austero asceta que escribe por puro amor al arte. Pero no es tan simple como fama y ya. Quiero poder seguir viviendo de lo que escribo, e incluso ¿why not? (iluso que soy) hasta vivir mejor… así que puedes agregar “fortuna” a la fama. Pero la fama que tengo en mente no es la vacía popularidad de una estrella de Hollywood, alfombras rojas, sonreír en recepciones y que los paparazzi me persigan para sacarme fotos: es que mis obsesiones y preocupaciones lleguen a la gente común, de quienes de algún modo las saco, porque un escritor que se desconecta del público que lo rodea para encerrarse en su torre de marfil se condena automáticamente a la esterilidad. Quiero ser una voz a la que se escucha. Una opinión que se tiene en cuenta… aunque no me interesa en lo más mínimo hacer carrera política, lo digo claro. Sobre todo, aspiro a que mucha gente sienta que escribo lo que ellos quieren leer. Que no es tan fácil como parece…

Estoy de acuerdo con lo que decís sobre fama y fortuna, aunque es un tema que tiene más relación con la calidad que con la cantidad. Y de los políticos prefiero no opinar, son una especie que no me cae simpática, al menos los de mi territorio. ¿Qué es lo que te hace juzgar si un relato es bueno o malo?

Ese es un tema delicado y complejo. No te voy a engañar, lo primero es la clásica dicotomía “me gusta” y “no me gusta”. De ahí deriva todo lo demás. Uno trata de separar el gusto estético del juicio ídem… no todo lo que me gusta lo considero bueno, ni me gusta todo lo que es bueno. Como autor, trato de escribir lo que me gusta con calidad… como antologador o jurado de concursos, roles que me toca desempeñar bastante a menudo, suele suceder que, para no privilegiar las tendencias que prefiero, dé cabida a textos que reconozco bien escritos o con ideas originales, aunque no me hagan tilín. Por demás, no hay fórmulas mágicas para diferenciar el arte de la basura: podría decirte, recuperando la tríada arriba citada, que es arte cuando coinciden un buen argumento con buenos personajes y un buen estilo, pero a veces falta uno o dos de esos elementos y el resultado sigue dejándonos boquiabiertos.

Cierto. Es una pregunta trampa. A veces pienso que hay para todos los gustos. Por supuesto es algo que afecta la susceptibilidad de cada uno. Como en la música. Para mi algunas canciones de Ozzy Osbourne o Sabbath me parecen obras de arte inmejorables, pero muchísima gente opina que son basura. Lo mismo debe ocurrir con los cuentos. Hay muchos escritores y dibujantes aclamados en general que me erizan la piel por lo malo de sus creaciones… en mi opinión, aclaro. ¿Estás de acuerdo con los filtros de edición? ¿Quién debería realizarlos?

Hum, filtros de edición. Interesante término. No sé si te refieres a lo mismo que a mí me viene a la mente cuando leo eso. Para mí es ese odiado pero necesario personaje que echa a un lado buena parte de las obras que llegan a una revista o un concurso para evitar trabajo extra a los serios y honorables jurados o comités de redacción. Mira, creo que a veces no queda más remedio que recurrir a semejantes preseleccionadores: por ejemplo, es simplemente imposible que un jurado humano pueda leerse 80 novelas, como las que concurren cada año al premio UPC en Barcelona. Así que se buscan otros lectores que antes desechen las asquerosamente malas, simplificándoles la vida… y arriesgándose, por cierto, a que justo entre ellas estén los textos de vanguardia que revolucionen el género en los años siguientes. O, también pueden suceder, verdaderas obras maestras de géneros que los prelectores detestan por razones propias… sin hablar de las animadversiones personales, que son trágicas pero constantes entre escritores. En fin, los filtros son un mal necesario, pero que a la vez deberían evitarse siempre que se pueda. Vaya paradoja ¿no?

Sí, es así, como tantas paradojas de la vida. ¿Qué opinas de los neologismos?

Son consustanciales al género. Yo cuando escribo CF desconecto el corrector ortográfico, o si no me señalaría una de cada cinco palabras que tecleo. Por demás, con un poco de suerte, los neologismos y palabras raras de hoy serán background común mañana: como pasó con ansible, hiperespacio, robot, realidad virtual y tantos términos nacidos en la CF y que hoy utiliza prácticamente cualquiera con cierta cultura científico-técnica.

¿Qué es la CF para vos?

Estoy tentado de ponerme absolutista y responder categóricamente: todo. Pero, bueno, también están las artes marciales, las cuevas, los helados, la historia, el rock, el sexo… aunque si tienen que ver con la CF de algún modo, los disfruto el doble. Entonces prefiero poner que es como el eje de mi personalidad, que suena más psicológico y serio.

Já, já. Podría decir que esquivaste la respuesta, pero como opino igual, mejor no digo nada. Una cosa que me pasa es que no puedo tomármelo como escapismo; en mis relatos de Sálvat siempre caigo en las denuncias sociales o el ecologismo ¿Te pasa algo así cuando escribís?

Por supuesto. Para mí la CF es la literatura que recurre al mañana para dejarnos comprender mejor el hoy. ¿Escapismo? Ni hablar. Más bien, enfrentar al hombre con las consecuencias futuras de sus acciones presentes: si esto sigue así… si alguien no hace algo a tiempo… y desde aquí mismo aclaro que no creo que el socialismo, como el que hay en cuba, sea la solución perfecta a todos los problemas sociales del hombre. Pero, por supuesto, tampoco el capitalismo. Creo, de hecho, que no hay soluciones perfectas… y menos mal, porque el día que los hombres demos con una, será como el cielo… aburridísimo. O sea, se acabó la lucha, el progreso, todo lo que nos define. Pero la circunstancia de que siempre todo pueda ser mejorado, de que lo mejor sea enemigo de lo bueno, es una de las que más me inspira a escribir CF.

¿Cuál de tus cuentos te es más querido? ¿Por qué?

La pregunta más odiosa… como interrogar a una madre qué hijo prefiere. Bueno, debería ser tradicional, convencional y ecuménico y contestar que me gustan todos, o que el último que escribo es siempre el que prefiero. Pero tengo mis favoritos, claro… A ver ¿uno solo? ¿El más querido de los queridos? Supongo que Ella vendrá de nuevo. Y lo escribí hace 23 años. Ante todo, por razones históricas: era 1988, unas semanas antes había escrito Timshel, tan bueno y aclamado que dio nombre a mi primer libro de cuentos, que ese año ganó el Premio David de CF en Cuba y fue publicado al siguiente. Algunos creían que, siendo yo tan joven, sólo había tocado la flauta por casualidad. Hasta yo mismo temía un poco que así fuese… pero con Ella vendrá de nuevo demostré que no era suerte. Además, es un texto que adoro por la profunda raíz biológica de su idea central: un insecto mutante, evolucionado en un vertedero de desechos químicos y radiactivos, que mimetiza tan bien al ser humano que puede pasar por él. Por cierto, cuando eso no había leído Los amantes de Philip José Farmer, ni visto el filme Mimic, de Guillermo del Toro (no se había siquiera filmado, de hecho, y no estoy reclamando derechos de autor ni cosa por el estilo, que quede claro), así que mi idea tenía doble mérito, creo.

¡Ella vendrá de nuevo! ¡Qué bueno que está! ¡Y qué cosa, loco, es el primer cuento que leí de Yoss, já, já!!! ¿Crees que hay lectores para lo que escribís?

Por supuesto. Y no lo digo yo: modestia aparte, en Cuba mis libros duran escasas semanas en las librerías, porque luego se agotan (porque en mi isla, donde toda la industria editorial está estatalmente subsidiada, no suelen hacerse reediciones) y se me considera unánimemente el mejor autor nacional del género… Aunque sea algo así como ser el mejor capitán de navío boliviano, careciendo Bolivia de salida al mar: no hay mucha competencia, los que escribimos CF en la isla podemos contarnos con los dedos de las dos manos… quizás haya que usar también los pies, pero no más. Y fuera de Cuba, en España y Francia, que es donde más he publicado del género, también se me aprecia un poquito. Pero si tuviera pocos lectores, quizás ninguno más que yo mismo, seguiría escribiendo lo que hago. Aunque, eso sí, supongo que tendría que buscarme otro modo de ganarme la vida: si nadie me leyera, nadie me compraría, y si nadie me comprara, nada me pagarían ¿no?

A ver… La info que tengo de Cuba siempre termina relacionada con la historia de la Revolución. Hace poco vi la peli del “Che”. De adolescente leí un par de libros sobre él. Pero no se menciona la geografía de Cuba. Algo llegó de la música: Juan Luis Guerra, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Celia Cruz o el Buena Vista, je, je. El café. Te cuento unos amigos fueron de luna de miel a la Habana y me regalaron un café (Porque a ellos no le gustaba, pero a mí sí). Ahora ¡Te agotas en las librerías!! ¡Eso es fantástico!!! ¿Tenés seguidores o alguien que te escriba para saber que estás produciendo?

Bueno, ya ves lo que es la desinformación… Juan Luis Guerra es dominicano. Tomarlo por cubano es como decirle a los argentinos “Benedetti, ese gran poeta de ustedes”. En cuba nos reímos mucho de la película de Steve Soddenbergh sobre el Che, protagonizada por Benicio del Toro… llena de buenas intenciones y también de errores históricos e ingenuidades. Aquí el Che hace años que no es ese icono semidivino que sigue siendo para muchos en el mundo. Era un hombre que no dudaba en fusilar, en castigar… hay una frase, creo que de Kafka, ese gran cínico pesimista que tan bien conocía al ser humano, que me gusta mucho porque creo que lo define: quien está dispuesto a sacrificar su vida en nombre de una idea a menudo también esta dispuesto a sacrificar la ida de otros en nombre de esa idea. Y es ese el único paso que distingue al héroe del verdugo. A mi modo de ver, todo héroe que llega al poder es de algún modo un verdugo. El Che se sacrificó, nadie lo niega… pero lo que cuba no le perdona es la dureza que tuvo en exigirle a otros el mismo nivel de sacrificio. Nadie tiene derecho a eso.
Sobre seguidores o alguien que me escriba… tengo fans, muchos amigos, lectores que me paren por la calle o me escriben e-mails preguntándome qué estoy escribiendo. Pero nunca es un secreto: siempre varias cosas al mismo tiempo.

¡¡¡Gua!!! La pifié con el dominicano já, já, já. Que bien esto que decís del Che, me gustó. Me parece que Benicio hace algunos gestos maradonianos en su personaje, a veces medio ridículos. ¿Tienes un e-zine favorito?

Esto te va a sonar como el chiste del carnicero vegetariano… pero la verdad es que, por raro que suene, soy un autor de CF que no tiene acceso regular a Internet. Cosas del bloqueo y del bloqueo mental de los dirigentes cubanos, que como los chinos, también ven Internet como un gran peligro para su casi completo monopolio de información sobre nuestro pueblo… con decirte que nos vinimos a enterar de que la URSS había invadido Afganistán sólo en el 85. Voy a revisar mi correo dos veces por semana a la Unión de Escritores, y ahí descargo muy pocos ezines. Tampoco conozco tantos, que conste. Me gusta MiNatura, de mi socio y compatriota Ricardo Acevedo, y Qubit, de otro amigo cubano, Raúl Aguiar. También Korad, del taller Espacio Abierto, al que pertenezco… Alfa Eridani, español, y por supuesto, esa joyita que es BEM on line. Ah, y el venezolano Forjadores está muy bien, casi lo olvidaba.

Bueno, nombraste un montón, te olvidaste de Axxón, pero sé bien que lo conocés, porque te vi publicado allí ¿Hay algún autor contemporáneo que sigas?

Axxón hace años que dejo de ser un fanzine: es una institución en la CF en español. Honor a quien honor merece.
Autores de hoy que sigo, hay muchos: el canadiense Robert Sawyer. El norteamericano Neal Stephenson. El australiano Greg Egan. Los ingleses China Mieville y Stephen Baxter. Y en español, tu compatriota Saurio, el chileno Jorge Baradit, los españoles Victor Conde, Rodolfo Martínez, Javier Negrete, Juan Miguel Aguilera y un joven talento, biólogo como yo: Sergi Mars.

¿Cuál es tu autor favorito?

Sin dudar un instante, Robert Heinlein. He aprendido más de su manera de construir personajes y situaciones que de ningún otro maestro. Aunque no siempre (por no decir casi nunca) esté de acuerdo con sus puntos de vista… no diré llanamente fascistas, como tan a menudo lo acusan, pero sí demasiado derechistas. Ah, sin embargo, mi novela favorita de todos los tiempos es Tigre, tigre. Lástima que Alfred Bester sólo escribiera otras tres novelas, dos de ellas olvidables, y un magnífico puñado de cuentos. Nada comparable a la voluminosa e impactante obra de máster Heinlein.

Uff, Heinlein; es muy versátil. Recuerdo cuando leí Viernes o Amos de títeres y la imprevisible, El Número de la bestia. Sin duda es un gran autor. ¿Según tu parecer, los autores de CF colaboran entre sí o son individuos aislados?

Dicen que hay de todo en la viña del señor… incluso vino. Hay autores de CF solitarios, paranoicos, huraños, sociópatas… y otros dicharacheros, claneros, a los que les gusta emprender proyectos colectivos, novelas a dúo, universos compartidos, e-zines, antologías… creo que soy uno de esos, que piensa en la CF cubana como un club de buenos amigos, aunque siempre priorizo mi propia obra.

Bueno, en eso sólo coincido a medias. Me encanta relacionarme y tener amigos con quienes charlar de estos temas, pero como autor soy un ermitaño sociópata. Igual escribí un cuento con Alexis Brito Delgado, lo que considero una experiencia gratificante en todos los aspectos. En los cómics, siempre trabajé con guionistas con resultados de todo tipo…. pero ahora prefiero escribir los guiones yo solito. ¿Qué opinas de los ilustradores?

A ver: por un lado, suelen ganar más que los autores, lo que no me parece del todo justo. Por el otro, son bastante menospreciados por los artistas de la palabra, mientras que el gran público los endiosa, probablemente porque es más fácil captar su maestría de una sola ojeada en vez de dedicar días a leerse un texto. Bueno, distintas manifestaciones, distintas reglas. Pero es indudable que muchas buenas ideas se le ocurren a uno mirando ilustraciones de Giger, Boris Vallejo, Julie Bell o Soroyama. Y viceversa. Ojalá alguno de ellos ilustrara un día una de mis historias.

Ahh, Soroyama y esa precisión con la lencería. Se nota que sabés admirar el arte del dibujo, nombraste cuatro monstruos y todos de estilos diferentes. ¿Es importante la divulgación de las novedades CF?

Por supuesto. Es como el menú del restaurante: descontando algún afortunado fan millonario como Forrest T. Ackerman o Larry Niven, y este tampoco puede darse el lujo de leerlo todo si quiere tener tiempo para escribir lo suyo, uno no puede comprar todo lo que quisiera. Entonces tiene que elegir. Y si vive en un país lejos de los circuitos de distribución de novedades, como es mi caso, tiene que aguantarse hasta que sale de viaje y además tiene dinero para un asalto a las librerías (aunque sean las de viejo, porque el dinero nunca es mucho, por desgracia) Entonces, leer sinopsis, ver libros que le interesan, es una ayuda notable a la hora crucial de decidir cuál vas a comprar. Aunque, ya se sabe, la verdadera literatura de CF son las sinopsis de contracubierta: todas te dicen que no puedes seguir viviendo sin leer ese libro…

Já, já. Para eso hay que tener olfato: para que no te timen. ¿Qué opinás de la autoedición?

Es una opción: para quien tiene algún dinero, un gran ego y mucha seguridad en que van a leerlo, es una inversión promocional. Algo arriesgadita, eso sí. Mientras que para quien tiene dinero, también un gran ego y la seguridad de que si no se publica él, nadie lo hará, es un premio de consolación. No es mi opción. Y no por falta de ego, que cosnte. Es sólo que yo ya lo escribo; que me lo publiquen otros, si quieren.
Ese es un buen punto. Yo noto que muchos consideran esto de la publicación o los premios como una competencia. Supongo que deriva del mito del sueño americano u otra sandez por el estilo. Mejores y peores. Pro y amateurs. A mi parecer una vez escrito o dibujado, la cosa está. El resto es virtual. Muchos creativos murieron en el anonimato y la pobreza y otros que ya, ya no dejan de aparecer en todas las revistas.

¿Te animás a opinar sobre algún editor que te haya publicado? ¿O no te haya publicado?

Huy. ¿Proferirías blasfemias contra Dios en una entrevista para la Televisión Vaticana? Mira: tengo, como todo autor, historias buenas y malas con los editores. Adelantos que he cobrado aunque luego no salió el libro, libros publicados de los que no cobré un centavo (quiero ser optimista y poner “aún no he cobrado”, pero no me sale, palabra de honor) incumplimientos de contrato, faltas absolutas de divulgación… pero, haciendo un balance, creo que he tenido bastante suerte. La mayoría de las editoriales a las que he enviado textos han optado por publicar uno u otro… no siempre los que yo quería, cierto, pero así es este negocio.

Yo he oído historias de editores de cómics bastante feas, pero en lo que se refiere a editores de CF no puedo quejarme; lo único que me molesta es cuando me piden un dibujo y después no lo usan. Tengo un punto débil ahí y soy muy rencoroso en eso. Por lo demás nunca siento rencor, je. ¿Ves televisión?

Sí y no. Veo series y algún que otro programa, pero rara vez en tiempo real. Por ejemplo, de la televisión cubana, que es bastante buena porque no tiene publicidad comercial, aunque sí política ¡qué remedio! sólo sigo más o menos regularmente un programa: X-distante, los sábados a las 9 y media de la noche, porque presentan animados de estreno, a menudo nipones, pero no sólo. En cuanto a las series que me interesan, las copio y las veo en mi ordenador. Todas piratas, por supuesto; Cuba es algo así como una nueva isla Tortuga del ciberespacio. Y el primer pirata es el Estado, que con la excusa del bloqueo yanqui no paga ni un centavo por las series que pasa por TV. No tengo nada contra la TV… sólo que no me gustan las telenovelas, y mi madre se pasa el día siguiéndolas. Por demás, documentales de divulgación, filmes, etc, si llego y lo están pasando, me quedo a verlo. Hace años, cuando viví en Roma, tenía la costumbre de escribir mirando la TV… era un modo de mantenerme conectado con el mundo, supongo, aunque estuviera lejos de mi país.

Ajj, las telenovelas… Nunca un alien o una nave espacial en la trama. Sólo cosas cotidianas que le pasan a la gente común con gente común. Qué bueno que Cuba no pague por pasar las series; me encanta. Está para irse a vivir ahí. Encima me encanta la playa, el verde y el calor… si descubrís esa máquina del tiempo no te olvidés de venir a buscarme, che. ¿Qué opinas sobre los adelantos tecnológicos en la vida diaria?

En primer lugar, que cada vez se incorporan más velozmente a nuestra cotidianeidad. Así que, en segundo lugar, no tiene sentido oponerse a ellos, que es la primera reacción instintiva, porque los seres humanos somos todos por naturaleza conservadores, que tememos y desconfiamos del cambio. Yo, por ejemplo, no resisto los teléfonos móviles… pero confieso que buena parte de mi rechazo se debe a lo caras que son las llamadas en Cuba. Si fueran más baratas, no digo que no… pero con su precio actual, un móvil en mi país sigue siendo más un status symbol que un gadget realmente útil. Este es un asunto también bastante complejo… uno a veces puede echar de menos aquellos tiempos felices en que un hombre podía repararlo todo con sus propias manos, y no tenía que quedarse boquiabierto e impotente ante una maraña de microcircuitos. Pero, a fin de cuentas, aún cuando todo el mundo podía cortarse su propia leña hubo siempre quien lo hacía mejor: los leñadores. Y su habilidad se pagaba. ¿Qué cada vez dependemos más de artefactos cuyos principios de funcionamiento no comprendemos? Se llama interrelación, especialización, y es inevitable. No creo que se deba denostar la tecnología ni acusarla de que aísla a las personas. Aunque tampoco idolatrarla. La tecnología es un elemento más, como la ciencia: ni buena ni mala. Somos nosotros los que las usamos o abusamos de ellas. Claro que es tentador echarle la culpa de todo al progreso ¿no? Pero también bastante tonto.

¿Qué pensás de las nuevas formas de comunicación? ¿Y las redes sociales?

En teoría, me parecen fantásticas. En la práctica, recuerda que no tengo Internet en casa, y que para mí chatear es casi como volar al espacio. Hay un cierto peligro de que el Facebook, el Twitter y el Hi-5 hagan a la gente olvidar o devaluar el significado de los contactos reales… pero también se dijo eso del cine, y mira si las salas de proyección no se convirtieron bien pronto en sitios de encuentro. Por el mismo camino van los cibercafés y locales de videojuegos. Nunca habrá demasiados sistemas de interacción social… sin contar con que, ¡quién sabe! tal vez gracias a Internet podamos regresar a ese viejo ideal de la democracia participativa en tiempo real, y no más la representativa que ya hoy por hoy ni funciona ni representa a nadie. Yo creo en eso… quizás cuando la mitad de la población mundial tenga acceso a la World Wide Web pueda ser ¿por qué no?

Yo digo siempre que no es malo el puñal sino quien lo esgrime y Facebook o el chat a cierta gente la aleja de la realidad, pero para mí es una herramienta magnífica para divulgación y contacto con gente que uno admira o aprecia. Ahora los chicos siguen aventuras a través de juegos de video o historias en cine condicionadas por el merchandising ¿Pensás que eso reemplazará a la literatura tradicional?

No lo creo. Como ya escribí arriba, el cine no mató al teatro, ni el videocassette al cine. En cuanto a la literatura tradicional, creo que está a punto de sufrir una gran revolución: el libro electrónico. Y alguien tendrá que inventar una solución draconiana para que los autores cobren sus royalties o derechos. Aunque no creo que los libros mueran por eso. Viendo un videojuego, uno tiene que aceptar la apariencia que le dieron al personaje los diseñadores, aunque te crees un avatar propio. Pero el libro da rienda suelta a la imaginación. Es una diferencia de clase, no de grado.

Bueno, no quiero ser agorero, pero ya viste lo que pasó con la industria de la música, ya no existen los álbumes ni las ganancias por los discos, los músicos viven de los shows en vivo y ya. El comic se vende por internet ahora y con cierta habilidad se pueden descargar los discos, los libros, películas e historietas antes de que salgan al mercado ¡Adiós los monopolios! Hasta la información está perdiendo su podio con la proliferación de blogs sobre periodismo casero. ¿Por qué pensás que la CF es tan infravalorada en la opinión general?

Otro fenómeno complejo. Primero, es una literatura y un modo de ver el mundo que requiere un gran feedback para comprenderlo: si no has leído o visto mucha CF, no entiendes nada cuando chocas con tu primera novela del género. Segundo, siempre ha estado, está y me temo que seguirá estando de moda en los ambientes académicos denostar aristocráticamente todo lo que huela a cultura popular. En un tiempo fue el policíaco, pero ahora ya ha sido reivindicado por autores que lo convirtieron en vehículo de denuncia social… y a veces la CF toma también ese camino, por cierto. Los académicos critican siempre lo que no entienden para no tener que decir que no saben de qué están tratando los otros. Por otro lado, con sus sombrías advertencias sobre las consecuencias futuras de nuestras acciones, la CF a menudo es como el pájaro de mal agüero cuyos graznidos nadie quiere oír. Más tecnología, más energía, más consumo, más aparatos electrodomésticos, gritan todos embriagados… pero por favor, que nadie agüe la fiesta, que nadie hable de agotamiento de recursos, de superpoblación o de polución, qué mal gusto. Sin embargo, creo que pronto será evidente que la única manera de captar y describir este presente que cambia cada vez con mayor velocidad es a través de esa literatura supuestamente del futuro: o sea, la CF.

¡Qué magnífica opinión! Me la leí tres veces, muy buena ¿Imaginás que algún día conquistaremos el espacio como en Star Trek?

Por supuesto. ¿Qué optimista sería si te dijera lo contrario? Aunque no todas las razas que encontremos serán tan humanoides como klingons, vulcanos y romulianos. No creo que la velocidad de la luz sea una barrera eterna. La mente se sobrepone a la materia. Alguien, algún día, (y todavía tengo la esperanza de que sea mientras yo viva) hallará un modo de que salgamos del Sistema Solar sin tener que invertir generaciones en un viaje de pocos años luz. Y si nuestra ciencia no es lo bastante potente como para crear el artilugio de marras… pues se lo compraremos a otra especie. Que nos lo venderá muy caro, naturalmente.

Ojalá, sea así, amigo. Me encantaría creerlo. Si hubiese un holocausto climático o ecológico ¿Qué harías?

Mira, esto puede sonar egoísta y muy fatalista… pero supongo que tratar de sobrevivir, primero yo y los míos y el resto de la humanidad (si acaso) después. Por eso escribo intentando que las cosas no lleguen a ese punto. Porque no estoy seguro de que tenga todo lo que se necesita para ser un sobreviviente. Y tampoco quiero saberlo del modo directo. Si los hielos del Ártico y el Antártico se derriten huiré a una montaña mientras crea que tengo tiempo, si viene un invierno nuclear trataré de buscar el Ecuador o enterrarme en un búnker… sobrevivir, esa será mi única preocupación. No estar recalcándole a los imbéciles gobernantes que no escucharon advertencias (si es que. como temo, algunos a pesar de todo sobreviven al linchamiento por las masas enardecidas) “te lo dije, te lo dije y no me escuchaste…”

Yo haría lo mismo y te aseguro algo: Tenés lo que se necesita para sobrevivir, sos humano. ¿Cuál es tu película de CF favorita?

Huy, otra vez la pregunta del hijo predilecto. Mira, la favorita es Terminator, la primera. Pero la que considero mejor es Blade Runner. Gusto y juicio estético… un excelente recurso para poner dos por el precio de una, también.

¡Me acuerdo cuando vi Terminator! Salí del cine viendo todo con ese filtro azul que tenía la fotografía de la película, pensando mil veces que poético era que el soldado protector fuera el padre de aquel que admiraba y encima estuviese enamorado de una fotografía, ninguna de las continuaciones la superó. De Blade Runner, te comento que la mayoría de los invitados coincidió con vos. ¿Crees que los autores de CF son nerds o ratones de biblioteca despegados de la realidad?

Creo que me voy a repetir. Porque otra vez me toca decir que de todo hay en la viña del señor. Hay autores de CF que viven encerrados en sus bibliotecas o conectados 24 x 24 a Internet y navegando de sitio en sitio, que nunca han ido a una discoteca, que jamás se han emborrachado (yo, por ejemplo, recalco mi condición de abstemio 100%), que no practican deporte, que no saben cómo seducir a una muchacha ni liarse a puñetazos (y ya ese caso sí que está bastante lejos de mí), y otros que viven la vida a borbotones, peligrosamente. Ni un estilo de vida ni el otro garantizan escribir mejor literatura. Tan bueno fue Borges como Hemingway. Eso sí… no creo que ser un playboy o un nerd, cuando se escribe CF, signifique estar apartado de la realidad. No es sólo por la aventura que escribimos historias postcatastrofistas… también nos preocupa de veras lo que puede pasar si las cosas siguen como van. Un mundo postnuclear puede ser un buen escenario para las aventuras de un nómada violento con poderes mutantes, como tu Sálvat… pero creo que, puestos a elegir, la mayor parte de los lectores preferiría evitar encontrarse en él. Eso no es estar separado de la realidad, sino todo lo contrario, me parece; es estar preocupado por sus consecuencias.

¿Cuál fue el último cuento de CF que leíste?

El cuento del elegido, de David y Carlos, dos colegas cubanos. Una breve parodia de todas las profecías de Elegidos, porque la sibila en este dice lo grande que podría haber sido el chico al crecer… si no hubiese nacido muerto. Ja. Breve y con una idea genial, pero creo que tienen que tallerearlo un poco más. Y se los diré… en mi próximo email. Me lo enviaron hoy mismo.

¿Pensás que alguien leerá este diálogo?

Por supuesto ¿no te dije que era un optimista a prueba de misiles nucleares? Al menos dos personas lo leeremos: yo que lo escribí, para revisarlo, y tú, por curiosidad, y eso ya es algo. Y como la diferencia entre 0 y 1 es conceptualmente mucho mayor que entre 1 e infinito ¿por qué no confiar en que también resultará mínimamente interesante para otros que no seamos ni tú ni yo?

3 de mayo de 2011 - Punto de Lagrange

viernes, 24 de junio de 2011

Néstor Darío Figueiras -Escritor - Músico - Ilustrador



Invitado de Hoy: Néstor Darío Figueiras -Escritor - Músico - Ilustrador
Hola ¿Quién eres? Preséntate con tus palabras, por favor.
Siempre es difícil autodefinirse… Mi nombre es Néstor Darío Figueiras. Nací en el ’73. Soy cristiano. Esposo de Viviana y papá de Micaela. Músico, escritor e ilustrador. (Esto lo digo respetando los niveles de calidad en el desempeño de cada uno de esas actividades artísticas: de mejor a peor, je. Al menos según lo veo yo) Aunque más bien diría que intento ser un artista inquieto. Sí, sé que suena pretencioso, o hasta cursi. Pero la verdad es que me siento así, cada día buscando descubrir más profundamente los canales a través de los cuales puedo manifestar lo que me pasa, lo que veo, lo que siento.

En definitiva estás tratando de expresarte, o más bien comunicarte. Fijate que mencionaste la música, la escritura y la ilustración. Las tres tienen en común que necesitan de un interlocutor para adquirir dimensión ¿Lo habías notado?
¡Claro! El arte es comunicación. El arte es por personas, para personas. Y es atemporal. Podés escuchar a Robert Johnson o a Bach, leer a Stapledon o admirar a Van Gogh y estarás tendiendo un puente a través del tiempo. Aunque la dinámica de las tres disciplinas nombradas son muy distintas, tienen el mismo fin: construir un puente de comunicación. Hay una idea que se me ha ido cristalizando en la cabeza, convirtiéndose en una convicción durante los últimos años: todas las artes parecen ser una sola cosa. Un río, por ejemplo, del que se desprenden numerosos afluentes. Hay navegantes que se han especializado en alguno de ellos. Pero hay otros que quieren explorar todos los brazos, hasta llegar al cauce principal, que es atemporal, como dije antes. Algo así como los renacentistas, que estudiaban todas las cosas, y todo lo relacionaban, terminando como híbridos de alquimistas, inventores, escultores, pintores, escritores, etc… Capanna dice algo así en una entrevista, creo que en una Minotauro, o en algún número de El Péndulo, cuando habla de hacer una síntesis de las disciplinas para “armar” la realidad. Hay un cuento de Alfred Bester, “El gran sueño”, dónde se nos advierte acerca de los riesgos de la especialización extrema. Yo no quiero ser especialista en nada, aunque decir algo así suene tan mal en esta época de tanto coaching y marketing. Para mí el norte está en la habilidad de fusionar las cosas más diversas. Los que abren caminos nuevos en cualquier disciplina son los que se han animado a quemar sus manuales sagrados para, heterodoxamente, enlazar heterogenias. Admiro a tipos así: el mismo Bester, Tom Waits, Leo Masliah, Jodorowski, Terry Gilliam, Joni Mitchell, Guillermo del Toro, por mencionar algunos. El arte es como Frankenstein: un mutante que renace de injertos todo el tiempo, reensamblado cada vez. Y lo que le da la vida es el toque único de cada artista, esa chispa que a veces puede ser genial. Aunque también es cierto eso de que “el que mucho abarca, poco aprieta”, claro. Así que, para mejorar en lo que hago, debo ocuparme de una cosa a la vez. Pero sé que serán muchas cosas.

¿Cómo empezaste a aficionarte en la CF?
Por la lectura de novelas y cuentos que me dieron mamá y algunas profes del secundario muy copadas. En una época de mi vida no se podía hacerme mejor regalo que un libro, y a todos les pedía eso en Navidad o en mi cumpleaños. Si leés CF en el despertar de la adolescencia, es muy probable que quedes infectado de por vida. Si la cepa es buena y el virus caló hondo, no hay cura. En mi caso fue un cocktail de Bradbury, Asimov y Clarke. Aunque antes de esa inoculación masiva, hubo varias picaduras: Ángel Arango, los libros de “Elige tu propia aventura”, Phillipe Ebly, El Eternauta y Robotech.

¿Y cuándo sentiste el impulso de escribir?
También en la adolescencia, aunque en la escuela primaria ya disfrutaba de hacer redacciones con temática de CF. Por ese entonces dibujaba algunas historietas con mi hermano y unos amigos, refritos que iban desde G.I. Joe, Robotech, Nippur de Lagash, Cyborg, Crazy Jack, a Tom y Jerry, Ulises 31 y X-Men. Claro que con otros nombres: nuestra versión de Robotech era Airlyons; la de G.I. Joe, Comando Titán; y nuestro Nippur se llamaba Sarquis el Rojo. Y todo lo que vos sabés o te imaginás, Mario, je.

Me imagino ¿Han sobrevivido algunos de esos proyectos?
Sólo en las carpetas de dibujos que guarda mi vieja. El otro día encontré unos diseños hechos en papel manteca de mis equivalentes a los Invids y al Battloid Alpha de la tercera generación de Robotech: los Vanguard 3 y 4, y el Airlyon Ultra-battler 3. Y me agarró una cosa nostálgica terrible, je. Tuve (tengo) un metejón grande con Robotech. Ahora estoy coleccionando la reedición remasterizada. Muy bueno.

¿Qué temas te gusta abordar en tus cuentos?
Los mismos temas que el resto, je. ¿Cómo es eso de qué sólo existen tres temas en la literatura? El amor, la muerte y… Me olvidé del tercero. No, hablando en serio, me gusta especular sobre el viaje en el tiempo, pero siempre tratando de encontrarle alguna vuelta de tuerca. Me resulta desafiante innovar en algo tan trillado. También me atraen la distopía, los desvaríos ucrónicos –aunque en esa área aún estoy haciendo mis primeras armas–, la realidad virtual, las IA y la Singularidad Tecnológica, la tergiversación de textos sagrados (hay allí un gusto por la blasfemia inteligente), sociedades alienígenas, la “imbecilización” de los mass media… Y eso. Ahora me estoy interesando por el tema de las mutaciones.

Cierto, leí varios cuentos tuyos donde mostrás la realidad virtual desde diferentes ángulos. ¿Cuál es tu aspiración? ¿Fama?
En primer lugar, escribir bien, y que lo que escriba me dé placer al escribirlo y al leerlo. Soy un convencido de que uno escribe –o intenta escribir– lo que le gusta leer. En segundo lugar, sí, fama. ¿Qué problema hay con eso? Si, ya sé. El de la fama es un tema peliagudo. Hoy, el termino “fama” se ha convertido en algo despectivo, seguramente desde que todos se han dado cuenta que con ponerse en bolas en la tele y estar dispuesto a hacer el ridículo se cumplen los vaticinios de Warhol (aunque esta especie de la que hablo, los llamados mediáticos, en su inmensa mayoría, no tengan la menor idea de quién era Andy Warhol.) También la web y los realitys han ayudado a vender esa idea de qué la fama es algo fácilmente alcanzable. Y peor aún, que es algo deseable a toda costa, sin medir el precio: el fin justifica los medios (y a los medios). El problema con la fama es cuando la posee alguien cuyos motivos sólo pasan por facturar más, aunque se haga famoso por producir bosta. Hablamos de los “formadores de opinión”. Hoy, en un país dónde los Tinelli, los Fort y las Luli Salazar son algunos de los máximos referentes para chicos y chicas, las cosas son más jodidas. Te lo digo porque dicto talleres de creación musical en un colegio secundario, y sé de lo que te hablo. Antes, cuando éramos chicos, famoso podía ser un científico, un deportista, un artista. Pero ahora la cosa cambió. La fama es una herramienta que, bien adquirida y bien usada, es muy benéfica para todos. Recuerdo que cuando estuvo Bradbury en Argentina, hace muchos años, el viejo preguntó a la audiencia cuántos habían leído algún cuento suyo. Todos levantaron la mano. Y él dijo algo así como: “¿Ven? Yo soy padre de cada uno de ustedes.” Y tenía razón. En el 2005 o 2006, Axxon hizo una encuesta acerca de cuáles eran los diez cuentos de CF preferidos de sus lectores, y, si mal no recuerdo, “El rugido del trueno”, de Bradbury, terminó entre los primeros cinco. Eso es a lo que hay que aspirar: a dejar una marca imborrable (positiva, claro) que despierte inquietudes en las generaciones que siguen. Para eso sirve la fama. Pero en la literatura de hoy, la fama se asocia a ciertos modelos exitistas que dejan mucho que desear. Hay que encontrar la línea roja y caminar sobre ella. Por último, también aspiro a vivir de la literatura, aunque eso es una verdadera quimera, ¿no? Más si uno no está dispuesto a cruzar la línea, je. No sé, es todo un tema. Por ejemplo, ahora me estoy debatiendo entre escribir o no un libro sobre creatividad, a lo cual me animaron con mucho entusiasmo. De editarse (para lo cual existe una probabilidad bastante grande), seguro se encontrará en las bateas de Autoayuda, y eso me da cosita. Sé que si lo hago, ganaré algún dinero, pero no sé que me pasará por dentro durante y luego del proceso de escritura. Si me avergonzaré o no. No puedo pronosticarlo, y ante la duda lo sigo postergando.

Já, já. Asimov apuntó una vez que los escritores eran responsables de la enseñanza que les dejan a los posibles niños que los leen. Y yo comparto esa idea. Un cuento es cultura, y un dibujo también. Claro que hacemos cosas para adultos, pero en definitiva, los adultos son niños que suman años de vida. ¿Sos papá, verdad?
Je, je. ¡Si, seguimos siendo chicos! (Deberíamos seguir siéndolo si queremos ser creativos.) Soy papá de Micaela, que está por cumplir diez años. Y ella ya es todo una artista: toca la guitarra (¡con nueve ya tiene dos: una criolla y un eléctrica! Para mi primera viola eléctrica tuve que esperar hasta las dieciocho). Y compone sus propios temas, porque va a “tener una banda de rock progresivo”. Te imaginarás que cuando Viviana -que también es música-, y yo la escuchamos decir eso con tanta seriedad, se nos cae la baba. Micaela también dibuja, y hace sus historietas de superhéroes propios, en papel y en el Paint. Así que la semilla ya está sembrada. La semilla en la semilla. Ahora bien, tengo una cuestión con esa cita de Asimov: a veces me siento raro por no poder mostrarle a Mica algunas cosas que escribo. “Papá escribe algunas cosas medio raras que no pueden leer los chicos”. Como que me hace ruido. Pero sé que sólo es una cuestión de edad.

¿Qué es lo que te hace juzgar si un relato es bueno o malo?
Y, cuando uno va aprendiendo a escribir se pone más quisquilloso y siempre le busca la quinta pata al gato. No sé. Supongo que lo primero es que me ‘pegue’ pronto, no más allá del segundo o tercer párrafo. Hablo de la idea. Qué me impacte la idea. Y claro, después la forma. Que los personajes estén delineados y tengan un pasado creíble que los condicione todo el tiempo. Que el conflicto que los amenaza en la historia sea algo reconocible para mí. Y otra cosa: que no me hagan trampa con apariciones mágicas de último momento, y recursos tirados de los pelos para justificar líneas argumentales imposibles. Parece mentira, pero hay gente que te resuelve una trama así, metiéndote en el desenlace un personaje nunca antes mencionado, o recurriendo a poderes sobrenaturales. (Claro que hablo de CF: en la Fantasía eso está bien.) O apelando a cualquier cosa que sirva para que la narración funcione. Eso hace que uno tenga ganas de vomitar.

¿Estás de acuerdo con los filtros de edición? ¿Quién debería realizarlos?
Mirá, yo nunca tuve malas experiencias con los editores (hasta ahora). Siempre me he sentido animado a crecer al recibir sus sugerencias, y realmente la inmensa mayoría de esos consejos han mejorado mis obras. Mi amiga y gran escritora Laura Ponce, de Próxima y Sensación, siempre hace un muy buen trabajo de edición, proponiéndose ayudar al escritor a expresar mejor lo que quiere decir. También me ha pasado con el cuento “Pico de rating” publicado originalmente en Alfa Eridiani: el trabajo de los editores ha elevado el cuento hasta ser lo que es. Ahora claro, se supone que un editor es un tipo que escribe bien. O que sabe cómo hacerlo. Otra cosa es alguien que usa el corrector del Word, sin criterio alguno, y se enfoca sólo en las tildes y las comas. Y existe algo más peligroso: el que no tiene cuidado con la idea ni con la poesía. La edición es una labor de artesanía, casi. Me han dicho que hay editores que te quieren cambiar el cuento. Pero a mí no me pasado, a Dios gracias.

A mi tampoco me pasó, al menos en lo literario. Sí me ocurrió más de una vez con las ilustraciones. Parece ser que las personas se dan permisos para corregir a los ilustradores. A veces es fácil modificar algo, pero muy feo es cuando estuviste dos semanas diagramando una historieta y alguien te dice que cambies la distribución de las viñetas. Te confieso que no tengo problemas con alguien que sabe lo que pide, pero es todo lo contrario cuando se trata de alguien que no sabe dibujar un punto en una hoja en blanco, en esos casos no tengo paciencia. ¿Qué opinas de los neologismos?
Que son fantásticos. Les debo casi todo, je. Chip Delany dice que un neologismo es un salto de imaginación. O sea, el escritor, al inventar un neologismo, hace el camino inverso de lo que sucede en la vida cotidiana: pone el término primero, para luego a partir de él, elaborar el concepto. Te pongo un ejemplo, uno que ya mencioné, aunque no es un verdadero neologismo, sino el nuevo uso de una palabra ya existente: mediático. Alude al personaje farandulero que se hace público haciendo lo que dijimos antes. Pero los mediáticos aparecieron antes de que a algún productor de televisión se le ocurriera el término. En la CF es al revés. Gibson inventa ciberespacio, y elabora el concepto luego. Y en este caso, incluso se desarrolla en la vida real. En la CF hay neologismos memorables, que ya son icónicos: “ansible”, “tóptero”, “astrogación”, “precog”, “replicante”, “nafal”, etc… Además, en la vida real, fuera de los libros, el neologismo casi siempre nace en el uso coloquial del idioma, o en la necesidad de los que innovan; nunca en la academia. Y ese fenómeno mantiene vivo el lenguaje. Cuando un escritor crea uno, tiene que lograr sentir esa vena popular del uso cotidiano del lenguaje. Yo uso siempre neologismos, (aunque claro, si uno se zarpa, cae en el abuso, puede complicar la lectura.) Considero que son casi indispensables para la CF. Pensá: una persona de hace, pongamos, ochenta años, no entendería ni la mitad de lo que hablamos hoy, porque hemos inventado cientos de neologismos para definir la nueva realidad, que cambia día a día: “celular”, “pc”, “navegar en la web”, “transexual”, “red social”. Imposible entonces escribir CF especulando sobre nuevas tecnologías y cambios sociales que condicionen la vida futura si no inventás un nuevo lenguaje. En mi novella “En el umbral del mundo” (que Dios mediante, se editará antes de fin de año), el título de cada capítulo es un frase que incluye un neologismo, casi siempre un verbo: “Dejar de festar”, o “Retrosecretar en busca de la verdad”, u “Holoyectar al guardián”.

Por supuesto que recuerdo el término, festar. Muy bien usado en “En el Umbral del mundo”, ¿Qué es la CF para vos?
¡Ah, lo que pasa es que vos estás en el selecto grupo de amigos que me leen lo que escribo antes de que salga publicado! De esa forma, tengo un feedback de la obra… ¿Qué es para mí la CF? Es la manera más eficaz de decir qué pienso del mundo y la realidad que nos toca vivir. El mejor código. La mejor forma de prepararse para los cambios. Es una literatura del Cambio, de lo inquietante que es vivir sin constantes. Esto también suena a refrito, pero de verdad creo que es así.

¿Cuál de tus cuentos te es más querido? ¿Por qué?
No sé si hay uno solo. Hoy por hoy uno de mis favoritos es “Misión diplomática”, (originalmente publicado en Axxon), porque tiene un desarrollo bastante largo, sin perder tensión, y porque me parece que la idea es bárbara (y justamente lo digo porque no es nueva). Es hard, pero a la vez plantea cuestiones muy humanas. Saldrá en una antología de cuatro cuentos largos, “Puntos cardinales”, donde también participan Mansilla, Gaut vel Hartman y Laens. Otros cuentos de los cuales me siento orgulloso son “Reunión de consorcio” y “En el museo de los sueños verdaderos”.

¿Crees que hay lectores para lo que escribís?
¿Para mi forma de escribir? ¿O para la CF?

Sobre tus temas, tu estilo, acerca de tus ideas.
¡Espero que sí! No, hablando en serio, creo que sí. Si no me engañan por temor a que me deprima, varios lectores de los buenos y formados en la CF me han hecho saber que lo que escribo se deja leer. También sé que muchos creen que tengo un estilo recargado… No sé de dónde han sacado esa idea… Je, je. En realidad, sí, sé que a veces peco de barroco y reiterativo. Pero parece que lo que escribí hasta ahora es más o menos interesante. Mejor así. Espero no llegar a aburrir. Pero tampoco quiero caer en la trampa de escribir pensando en un tipo determinado de lector. (¡Cómo si existiera el lector ideal!) Eso puede ser trágico para un escritor. El vínculo escritor-lector es azaroso. Dijimos antes que se trata de comunicación, y no siempre está garantizada. Tiene que haber una química, una suerte de sincronización mental, emocional y hasta espiritual entre ambos. Cuando terminé de leer por primera vez “La mano izquierda de la oscuridad” sentí que había entrevisto la mente y el corazón de Úrsula K. Le Guin. Una escritora genial.

¿Cómo construís tus cuentos?
No tengo un método. En ocasiones puedo jugar con una idea durante meses, sin empezar a escribir, pensando en si vale la pena intentarlo. Y de golpe, un día se alinean los astros y me siento, y comienza a surgir el cuento. También me pasa que arranco con una idea clara, con todas las pilas, pero en algún punto pierdo el interés, y entonces el intento pasa a standby, hasta que reencuentre el hilo. Hay muchos cuentos que surgen a partir de letras de canciones o de su música. Una atmosfera propiciada por la música o una frase pueden ser los disparadores. Por eso escribo escuchado música, casi siempre. “En el museo…” y “En el umbral del mundo” salieron de ese modo: uno por el primer tema del álbum de Génesis, “A trick of the tail” (“Dance on a volcano”); y el otro por una canción de La Ley, “Fuera de mí”. “La apostasía de Sonja” estuvo teñido desde el comienzo por “Building the church”, de Steve Vai.

¿Tenés un e-zine favorito?
Uno de mis favoritos es NGC 3660, aunque ahora está hibernando. Axxon, publicación pionera, también lo es. Necronomicón me es muy querido, también. Y Crónicas de la Forja, cuando está on-line, también la descose.

¿Hay algún autor contemporáneo que sigas?
No sigo a nadie con especial atención, pero de los actuales que yo conozco me gustan mucho Ian R. MacLeod y Richard Morgan, en el mundo anglo. En la CF hispanohablante, me gustan Yoss y Magnus Dagón. Acá en Argentina hay mucha gente que escribe de forma increíble: Alonso, Ponce, Mira de Echeverría, Giorno, Morales, Domínguez Nimo, Cortalezzi, etc…

¿Cuál es tu autor favorito?
Nahhh… ¡Imposible mencionar uno solo!

Entonces mencioná todos, je, je.
Bueno. Ahí vamos: Stapledon, Le Guin, Borges, Bioy Casares, MacLeod, Gibson, Buttler, Yoss, Alonso, Carletti, Disch, Bester, Silverberg, Dick, Herbert (padre, ¿hace falta la aclaración?), Sturgeon, Zelazny, Cordwainer Smith, Stephenson, Ellison, Ballard, Chiang… Y un largo etcetera.

Según tu parecer, los autores de Cf ¿colaboran entre sí o son individuos aislados?
Yo creo que en los últimos años ha crecido el espíritu corporativo y la ayuda mutua y franca, sin reveses. Internas debe haber, como en todos lados. Pero no me enfoco en eso. Uno de mis lemas personales es que hay que saber conectar con las personas, con lo mejor de cada uno, porque en todos hay algo muy bueno que el resto del mundo debería conocer. Y aparte, porque el día de mañana la ayuda puede venir del lado menos esperado.

¿Qué opinas de los ilustradores?
Son colaboradores indispensables, ya que codifican lo que escribimos para ponerlo en una imagen. Los admiro (Y recordá que cuando me presenté, dije “ilustrador” en último lugar.) El trabajo que hace gente como vos, Romano, Vidal, Dal Molín, Siverio, Raffo, entre tantos otros, es maravilloso.

¿Es importante la divulgación de las novedades CF?
¡Por supuesto! Eso nos mantiene unidos. El género que cultivamos no es y nunca será masivo como el mainstream. No nos queda otra que estrechar lazos, conociendo lo que todos hacemos. Por ejemplo, esto que hacés de las entrevistas es bárbaro. Ya lo habías comenzado en Forjadores, ¿no?

Sí, fue una idea. Pero en ese momento no tenía experiencia para preguntar. Ahora quiero darle un tono de diálogo. Y no ser condescendiente con mi interlocutor, me gusta hacer preguntas menos frecuentes, difíciles y hasta incómodas si se me ocurren, Je, je. ¿Qué opinás de la autoedición?
Es una herramienta, con pros y contras, que ahora parece que ya dejó de ser un tabú. Antes autoeditarse era de cuarta, ¿no? Generalmente, la autoedición es para empezar, por eso está bueno si conseguís una guía (un escritor experimentado y buena onda, por ejemplo) para que te ayude a publicar algo que te sirva en el futuro. De lo contrario, podés sacar algo que deje una mala impresión de entrada. Por otro lado, habría que organizar la autoedición literaria, sacándoles el negocio a las editoriales que se aprovechan de las ganas de los que nunca hemos publicado. En la música, hace años que la autoedición es independiente de veras, con organizaciones de tipo gremial muy buenas que te proporcionan descuentos, distribución y demás. Ahora también existen otras alternativas a la autoedición. Por ejemplo, Editorial Andrómeda se ha fijado en un grupo de unos cien escritores talentosos, hispanohablantes, que no son publicados por los sellos editoriales tachados de “grandes”, como Cebrián, Cortalezzi, Domínguez Nimo, Moscarda, Frini, y un montón más. Yo también integro este proyecto cooperativo, que está dirigido por Sergio Gaut vel Hartman. Andrómeda está lanzando tres o cuatro colecciones a partir de esta sinergia interesante, las cuales abarcan desde poesía, pasando por microficciones, y antologías de cuentos hasta novelas. Va a ver que prestarle atención a esto, porque aquí se está gestando un semillero de la literatura fantástica hispanoamericana. En este marco saldrá mi novela corta “En el umbral del mundo”.

¿Te animás a opinar sobre algún editor que te haya publicado? ¿O no te haya publicado?
Como ya te dije, siempre fueron buenas anécdotas. Hasta ahora nadie se negó a publicarme. Nunca me voy a olvidar de la buena onda de Jorge de Abreu, que fue el primero en publicarme en la web: mis cuentitos “Según como se mire” y “Enfermo terminal” salieron en Necronomicón gracias a él.

¿Ves televisión?
Un poco. No tengo cable, aunque mi hija me reclama que lo ponga. Termina yendo a lo de la abuela para verlo, je. Miro Los Simpsons, Duro de domar, Desde la tierra, y algunos programas de Canal 7. A veces miro Los únicos. Pero la mayor parte del tiempo la tele, en casa, está mostrando videos de conciertos, o películas de CF. O animé.

¿Conciertos tuyos o de tus músicos preferidos?
Y mirá, hasta ahora sólo sacamos un DVD, de Presencia de Dios, en el Luna Park en vivo. Y ya estoy hasta las cejas de mirarlo, así que ya no le doy bola. Aparte, uno sólo se mira para descubrir errores y recriminárselos eternamente. El reproductor de DVD tiene una especie de ranking armado: Yes, Megadeth, Tom Petty, G3, Steve Ray Vaughan, Rush, Iron Maiden, David Gilmour, Pink Floyd… Ahora estoy con “The Big Four Live in Sofia, Bulgaria”: Anthrax, Megadeth, Slayer y Metallica. Supongo que cuando editemos nuestro primer DVD con In-Signia (antes era Runa Bit, pero el nombre no tuvo quórum, de modo que así se llama ahora la banda de metal progresivo con la que debutaremos pronto, y serás invitado, claro), me la pasaré mirándolo un buen tiempo, je.

¡Te gusta Yes! Muy lindo. A veces vuelo con Jon and Vangelis y hace poco pude ver a Maiden por primera vez, el último disco me gustó mucho. ¿Qué opinas sobre los adelantos tecnológicos en la vida diaria?
Yes es algo fuera de serie. Y Maiden es un grupo con tanta personalidad que me provoca envidia, je. Qué bueno poder ir a ver las bandas que uno le gustan. Un recital puede ser una experiencia casi mística. Ahora estoy por ir a ver a Asia. Pero vamos a la pregunta. Los adelantos tecnológicos. Pienso que el cambio y la innovación (sin importar si son benéficos o no) son la única constante. Lo único que me hace ruido de tanto en tanto es que las tecnologías modernas son muy adictivas, y tal vez nos vayan incapacitando para algunas cosas. Pero claro, la culpa no es del chancho… En vista de que se hace casi impensable no adoptarlas (en parte, porque el capitalismo nos tiene bien agarrados con eso de comprar- usar-descartar, para luego empezar el ciclo de vuelta), el tema será cómo las usamos.

¿Qué pensás de las nuevas formas de comunicación? ¿Y las redes sociales?
Ahí ya estoy medio mostrando la hilacha del viejazo. Por ejemplo, detesto llamar a alguien al celular y dejar un mensaje de voz. A veces hago diez llamados y no logro comunicarme con nadie. Y pocos me devuelven el llamado. Hay una tendencia a creer que estamos muy comunicados, por el sólo hecho tecnológico, pero obviamos el factor de la voluntad que requiere todo hecho comunicativo. Más medios de comunicación y más veloces no significan necesariamente mejor comunicación. En las redes sociales soy un perfecto analfabeto: no me puedo sacar la idea de que sólo sirven para chusmerío y pérdida de tiempo. Aún no les hallo el sentido para mí. Susana Sussmann, del Taller Forjadores (del cual soy colaborador, aunque últimamente apenas si puedo aportar por allí, ¡perdón, Su!), se burla de mí diciendo que, como sólo uso mail desde una PC -en desmedro de las redes sociales desde algún teléfono móvil- tengo espíritu de ancianita, porque las tendencias marcan que los viejitos pro son los que se animan con la web y una PC. Aunque ahora, a causa del proyecto patrocinado por Andrómeda (antes mencionado) parece que me convendrá abrir una cuenta en Féisbuc por el tema de la difusión de mi obra… Así que no me queda otra que hacer un lado mis prejuicios. (Aplausos, por favor)

No creo que se traté de la edad. Ese es otro gran prejuicio de moda, después de los treinta vas al carrusel. La realidad de millonarios mostrando sus coches de alta gama. Comprando hectáreas que jamás usarán, mientras otros se mueren por enfermedades y hambre. Leo sobre la historia de la humanidad y siempre fue así. Despotismo y esclavitud. Opulencia para los poderosos y miseria para los desvalidos. Creo que al final es todo un estado mental, la única forma de escapar de la Matrix ¿Qué opinás de eso? ¿Crees que hay un orden en el universo?
Uh, pero tocaste una bocha de temas. Podríamos extender este reportaje por siempre… (Buena idea ésa para un cuento: la historia de un periodista que quiere hacer el Último Reportaje, que refleje la realidad completa. Por ejemplo, a Dios. Y sería un reportaje continuo, eterno, que nunca acabaría, a menos que se acabe el Universo o la Vida. Entonces el tipo se hace inmortal gracias a su búsqueda, algo así como le pasa al prota de “Hacedor de estrellas”… Je. La regalo a quien quiera usarla.) Como soy cristiano, debería contestarte que sí creo en un orden universal. Pero no lo veo tan así. Yo pienso que estamos atravesando una muy interesante vuelta de tortilla a nivel mundial: los países del Primer Mundo están empezando a probar qué se siente estar en el Tercero: hay otros que están emergiendo (y algunos de ellos con sistemas políticos que se creían fallidos o equívocos, como en el caso de China); Latinoamérica apunta a convertirse en una potencia, si es que no se nos logran infiltrar otra vez los titiriteros del norte (y todo indica que ahora les va a costar mucho más que antes); y hablando de ellos, ya ves, se cargan a Bin Laden y llaman a eso “justicia”, sin un juicio en alguna corte internacional de por medio. Uno se pregunta cómo va a reaccionar el Islam en la instancia actual de este conflicto que surge cuando Abraham decide acostarse con la criada y tener a Ismael (Porque después tiene que elegir entre él y el hijo que le da Sarah, su esposa: Isaac. Ahí tenés tipificada la raíz del conflicto Islamismo-Oriente vs. Cristianismo-Occidente). La Matrix ya viene desmoronándose, y desde antes del 9-11. Al menos en parte. Ahora se me ocurre que haber nacido en Latinoamérica es como haber tomado la pastilla roja. Pero no porque nos dieron a elegir: acá nunca hubo pastillas azules. O mejor dicho: naciste con la roja, pero ahora te intentan vender la azul, descaradamente, como si nunca hubieras conocido el secreto de la Máquinas. Lo peor es que siempre hay Zyphers que la aceptan. Por otro lado, tenemos la sombra del Cambio Climático (que, por ahora, parece ser más misericordioso con el Hemisferio Sur.) Es como si la Ilustración, el Iluminismo y sus Nuevas Ideas (que son una especie de matriz, iniciada con la toma de la Bastilla y con la Revolución Industrial) estuvieran a punto de caducar (¡Chau Voltaire, Rousseau y demás nenes!) Y acá veo un signo saludable (y lo digo medio desde la ignorancia, porque no soy muy versado en cuestiones filosóficas): parece que a nadie le interesa mucho elaborar la teoría que esquematice estos tiempos. Como que la sensación es dejarse llevar por la corriente. Tal vez porque no hay otra cosa que se pueda hacer. Aunque eso, llevado al extremo puede ser muy perjudicial: hay que pensar la realidad, aunque sólo hagamos un simulacro de ella. Volvemos a lo mismo: estamos en cambio constante. Por eso la CF hoy es más relevante que nunca. Los escritores debemos pensar en simulacros de la realidad para mostrar puntos de vista alternos. Teresa de Echeverría dice que la CF es un “laboratorio filosófico”. Y después está el mundo interior, el espíritu, las Cosas Sensibles. Cómo se conjugan con la realidad que está piel para afuera. La buena CF también se ocupa de eso. Bueno, basta. Me fui al carajo…

Ahora los chicos siguen aventuras a través de juegos de video o historias en cine condicionadas por el merchandising ¿Pensás que eso reemplazará a la literatura tradicional?
Nunca. Los que no se habituaron a leer se pierden algo único, irremplazable. La falta de lectura es una señal peligrosa del avance de las cosas, porque leer desde pequeños estimula tantas cosas… E incluso aquí me animo a hacer una distinción entre leer un libro o leer algo en la red. Sentarse, acostarse o tirarse en el pasto con un libro en las manos es un acto íntimo. Leer en la web es un poco como mirar algo que puede estar al alcance de todos en ese mismo momento. Si se quiere, es más ‘indiscreto’. De todos modos es obvio que un futuro muy cercano no podremos darnos más el lujo de hacer papel, así que ni modo: llenemos los bolsillos de los inventores de los Readers (mal que me pese). No leer es, para mí, casi como no usar alguno de los sentidos. Por eso hay que celebrar a Harry Potter o a Crepúsculo, aunque sean literatura sin mucho vuelo, porque hacen que millones de adolescentes se interesen por la lectura. Seguramente, muchos de ellos pasarán de Rawling a Dick o Saramago o Tolkien.

¿Por que pensás que en la opinión general, la CF es tan infravalorada?
Porque te obliga a pensar. Leer cualquier cosa te exige cerebración, ¿cuánto más la CF, cargada de neologismos, de tabúes e ideas inquietantes? Es más fácil reír como un idiota, babeándote, mientras mirás como se pelean los faranduleros en la tele, o a las minas de Tinelli. Si sos un poco más esnob, vas a consumir algún libro de moda. Pero son pocos los que buscan algo que los incomode, y les revuelva las concepciones. Porque no nos gusta el cambio. Por otro lado está la etiqueta “ciencia ficción”, casi una mala palabra. Que nos condiciona. Los que no saben qué es realmente la CF creen que se trata de naves espaciales y robots. De decorado, nada más. Esa gente probablemente nunca llegue a comprender el código de la CF, porque implica una cosmovisión, una apertura mental demasiado grande.

Bueno, se trata de cómo cultivaste/cultivaron tu mente. He conocido tipos esclavos de sus instintos más básicos. Del tipo asaltantes, adictos, abusadores que se multiplican con bastante facilidad. Otros, aficionados a lecturas sociales o políticas reaccionan igual ante la CF: se espantan y te miran como si tuvieras algo contagioso. No exagero, eh. Ni te digo cuando agrego que escucho Heavy Metal y leo comics, muchas veces creo que me equivoqué de planeta. Por fortuna hay “otros”. Me recuerda a Lestat, el vampiro de Ann Rice, cuando busca con desespero un compañero, alguien con quien compartir una conversación ¿Imaginás que algún día conquistaremos el espacio como en Star Trek?
Sí, leer CF es raro. Pero el problema es la confusión de términos “común” y “normal”. No son lo mismo. Hoy por hoy lo común es que te licúes el cerebro con toda la porquería que se pasa por la tele, y con los gadgets y la web. Pero eso no es normal. Si se hace la distinción entre ambos términos, dejarte embobar es lo anormal, aunque sea común, y lo normal es leer libros de un género “abrecocos” que te expandan la manera de ver las cosas, aunque sea poco común. Y sé que no exagerás: lo he vivido yo también. Recordá que soy cristiano, y no siempre está bien visto que un tipo al cual le dieron cargo de “pastor” (que sólo es un título funcional, y que me pesa, en cierto modo, porque está estigmatizado por otros HDP que metieron la pata hasta el cuadril estafando la fe de la gente muy feo), lea y escriba cosas tan raras y “zarpadas”, y escuche y haga música pesada o experimental. En todos lados se cuecen habas… ¡Perdón que me colgué con tu comentario anterior! Vamos a la pregunta respecto de la conquista del espacio: no, no creo que lleguemos a ser como Jim Tiberius Kirk o como Spock. La entropía del capitalismo se está llevando todo esos sueños de los 50’s, 60’s y 70’s al tacho. Antes de siquiera explorar nuestro Sistema Solar tenemos que resolver varios problemas en casa, sortear “la adolescencia tecnológica” que mencionó Sagan. Por ahora el futuro está en lo virtual, en los nanos, en el Posthumanismo. Quedamos los escritores para imaginar cómo hubiera sido si…

Lamentablemente, pienso que tenés razón, che. Pero siempre existirá la imaginación como puente hacia el infinito. La serie COSMOS de Sagan cierra con un episodio inolvidable que se llama ¿Quién habla en nombre de la Tierra?, aludiendo que somos los únicos que podemos sobrevivir a nuestra agresividad, la devoción a un líder carismático y al repudio a los extraños. Hoy pasaron treinta años y continuamos en guerra, destruyendo especies, el clima. Contaminando el aire, la tierra y el mar y peor, valorando el individualismo sobre otras aspiraciones ¿Cómo imaginás el futuro en el planeta Tierra?
“Cosmos” fue un hito que me marcó. Había una clarividencia en Sagan fuera de serie. Su novela “Contacto” es prueba de lo grande que fue la búsqueda del tipo. ¿El futuro del planeta? La verdad, tiene más posibilidades distópicas que lo contrario. Mi amigo Jorge Korzán dice que la CF debería recobrar ese espíritu positivo (no “positivista”) de los 40’s y 50’s para alentar esperanzas. Pero la verdad, se hace difícil, viendo como siguen las cosas. Cuando escribo cosas como “En el umbral del mundo” o “Bendita”, me pregunto si historias de ese tipo harán reflexionar a alguien. Por que uno como que insiste con la denuncia, ¿no? Y cuando veo cómo va todo, me doy ánimos creyendo que sí, que tal vez a alguno le hará repensar cómo estamos haciendo las cosas.

En tu blog reza Poético, Profético y Poliédrico. Me llamó la atención eso de Poliédrico. Hace poco, mi esposa me regaló un libro de Peter Stevens llamado Patrones y Pautas en la naturaleza. Trata de que hay formas que se repiten en todo el universo y no son muchas. Diría que se limitan a los polígonos regulares. En el caparazón de la tortuga, los cristales de nieve, la mano humana, la hoja de parra y así ¿De donde viene el nombre de tu blog?
El nombre viene de mi cuento “En el museo de los sueños verdaderos”. En él, el protagonista es enseñado por su maestro, el Perito de la Bitácora, en la redacción de informes que son grabados y almacenados por nanos en su cuerpo. Una de las pautas para hacer un buen registro es que éste debe ser “Poético para seducir el oído de quienes escuchan, Profético para provocarles sed por el futuro, y también Poliédrico porque debe encerrar esa ansia por el porvenir dentro de un espacio limitado por expectativas realizables; pero nunca debe ser Polémico porque la Bitácora no debe suscitar controversias”. Todo salió de intentar un juego de palabras, al estilo Gardini (salvando las terribles distancias). Lo que mencionás acerca de las formas en la naturaleza es muy interesante. Está el fascinante mundo de los fractales.

Si hubiese un holocausto climático o ecológico ¿Qué harías?
Je… El tema es qué hago ahora, para evitarlo. La verdad, no hago mucho. Pero supongo que, de ocurrir, trataría de sobrevivir. ¿Servirá haber leído tantas historias postapocalípticas? “Las torres del olvido”, “El mundo sumergido”, “El cartero…”

Ahora ¿Podés hacer algo para evitarlo? Digo hay muchos monstruos grandes que pisan fuerte. Yo no sabía que en Japón había tantas centrales nucleares. Están matando a las ballenas y nadie levanta un codo. Me refiero a los que sí pueden evitar eso. Yo me vería medio ridículo con una pancarta frente al congreso, bajo la lluvia. Seguro el señor congresista me mirará desde su despacho con aire acondicionado muriéndose de risa. ¿Te preocupa la ecología?
Si me preocupa, pero me siento como vos: impotente, y a la vez, tentado de mirar hacia otro lado. Quisiera contentarme con sólo usar lámparas de bajo consumo, no tirar pilas a la basura, gastar menos electricidad, y todo eso. Pero me gustaría hacer algo más grande. Pienso que uno de los motivos por los cuales decidí escribir CF es esto que te decía antes de la denuncia. Creo que la CF puede concientizar. A algunos pocos, pero que son más que uno. En vez de ir a limpiar pingüinos empetrolados (lo que me gustaría hacer, claro), o pintarrajear tapados de pieles con aerosoles indelebles en Barrio Norte (lo que me gustaría hacer aún más), escribo.

¿Cuál es tu película de CF favorita?
¿Puedo mencionar diez, en orden de favoritismo? ¿Sí? Gracias:
1. 2001: una odisea espacial
2. Blade Runner
3. Watchmen
4. La naranja mecánica
5. Distrito 9
6. Días extraños
7. V for Vendetta
8. Hijos de Hombre
9. Ciudad en tinieblas
10. Matrix
(Me zarpé con la cantidad, ¿no?)

No, diez es un buen número y me atrevo a decir que te faltan unas diez más, je, je. ¿Crees que los autores de Cf son nerds o ratones de biblioteca despegados de la realidad?
Eso es un estereotipo. Es imposible ser un buen autor de CF si estás despegado de la realidad. Desde la New Wave, la CF dejo de ser una literatura de escapismo. Como te decía antes, su primera preocupación no es la estética sino la denuncia. Si no sabés dónde estás parado, no podés denunciar nada.

¿Cuál fue el último cuento de Cf que leíste?
Acabo de leer “Carbono alterado”, de Richard Morgan, una novela de casi 400 páginas, y quedé por competo alucinado. Muy buena. Totalmente recomendable. Es de esos libros de los cuáles decís: “¡Qué hdp este flaco! ¡Cómo me hubiera gustado escribir algo así!”. (Este “hdp” es con minúsculas, porque es de admiración, je. El de antes va con mayúsculas, porque alude a malos bichos de veras)

¿Pensás que alguien leerá este diálogo?
Y, por lo menos vos. Je, je. Sí, espero que tanta cháchara le sirva a alguien para algo.

27 de Mayo de 2011 - Planeta Pandora

sábado, 18 de junio de 2011

Alexis Brito Delgado - Escritor - Creador de la Saga de los Stark



Invitado de Hoy: Alexis Brito Delgado – Escritor – Creador de la saga de los Stark

Hola ¿Quién eres? Preséntate con tus palabras, por favor.
Hola. Soy Alexis Brito Delgado. Nací en Tenerife el 30 de enero de 1980. He publicado dos novelas: una en formato digital (Melancolía) y una en papel impreso (Dorian Stark), aparte de relatos y poemas en revistas y e-zines. Mis grandes pasiones son la literatura, la música y el cine.


¡Tenerife! Me han comentado que es muy lindo ahí. ¿Cómo empezaste a aficionarte en la CF?
Por el cine de ciencia ficción. Películas como Blade Runner, RoboCop, Mad Max, Alien, Terminator, 1997 Rescate en Nueva York, La Naranja Mecánica, Desafío Total, La Guerra de las Galaxias, Depredador y Brazil, marcaron mi infancia y adolescencia.

¿Y cuando sentiste el impulso de escribir?
A los diez años leía novelas de bolsillo de Silver Kane. Me fascinaban sus pistoleros fríos e insensibles, asesinos con un código moral intachable, que se llevaban por delante a cualquiera que se atreviera a amenazarlos. Mi primer “libro” fue un western de unas veinte páginas escrito a los doce o trece años. Lo imprimí y lo distribuí yo mismo. ¡Hasta llevé un ejemplar a la biblioteca del colegio!

Já, já. Yo también leí algún Silver Kane. ¿Qué temas te gusta abordar en tus cuentos?
Aventura, acción, conflictos morales, autodestrucción, pecado, redención, crítica social, drogadicción, religiosidad.

Es cierto. Stark es la combinación de aventura, autodestrucción y crítica social ¿Dorian fue el primer personaje que creaste de los Stark?
Efectivamente. Cuando escribí el primer relato del personaje nunca imaginé que tendría tanta relevancia en mi vida y que crearía una saga sobre él y los miembros de su familia. El destino te depara muchas sorpresas, sin duda alguna.

Sitúas a tus personajes en diferentes épocas. ¿El trasfondo histórico es muy importante para vos?
Me encanta escribir sobre diferentes épocas. El proceso de investigación, los detalles históricos, la ambientación, las costumbres del momento; esa es la parte más divertida del trabajo. Tienes que ser riguroso e intentar no pasar ningún detalle por alto.

¿Cómo te documentás para tener coherencia histórica?
Utilizo todos los medios que están a mi alcance: bibliotecas, libros sobre el tema, Internet, revistas, películas. Cuanta más información, mejor.

¿Hay otros personajes de este linaje que no conozcamos?
Dos. Möhler Stark (Asesino a Sueldo, 2005); un asesino a sueldo enganchado a la heroína y Johannes Stark (Némesis, 2006); un capitán de las Waffen-SS. Ambas novelas están pendientes por publicar.

¿Y alguna protagonista femenina Stark?
Me temo que no. Es una saga protagonizada por hombres. Quizá más adelante desarrolle un personaje femenino como protagonista. Desde mi punto de vista carezco de la suficiente sensibilidad para hacerlo hoy en día.

Esperamos ver eso. ¿Cuál es tu aspiración? ¿Fama?
Me gustaría que mi obra perdurase. La literatura es mi gran pasión. Para mi escribir es una necesidad espiritual. Confío en que con el paso del tiempo pueda conseguir mis objetivos.

¿Qué es lo que te hace juzgar si un relato es bueno o malo?
La originalidad, la forma, el contenido, el mensaje. Tiene que mantenerme enganchado hasta el final. Me gustan las historias que me hagan experimentar las emociones de los personajes y ponerme en el lugar de los mismos.

¿Estás de acuerdo con los filtros de edición? ¿Quién debería realizarlos?
Los filtros de edición, desgraciadamente, la mayoría de las veces están en manos de personas que no han escrito una línea en su vida. Sólo buscan lo sencillo y lo comercial, aquello que pueda dar dinero, que sea fácil de consumir para el público masivo. En mi opinión, es un trabajo que debería realizar un escritor que entienda el dolor y el sacrificio que implica enfrentarse a una página en blanco todos los días.

Es verdad. ¿Qué opinas de los neologismos?
Depende del género que escribas debes inventar un lenguaje nuevo para dar consistencia a tu universo. Yo siempre los utilizo cuando escribo ciencia ficción. Probablemente habré inventado alguno.

¿Qué es la CF para vos?
Un género que te hace soñar y elevarte por encima de la realidad.

¿Cuál de tus cuentos te es más querido? ¿Por qué?
Tengo varios, pero ahora mismo, me quedaría con “Suicida del Rock’N’Roll”; un relato inspirado en Ziggy Stardust. Soy un gran fan de David Bowie y del Glam Rock. Disfruté mucho escribiendo la historia y, aunque no se trate de uno de mis personajes, creo que es de lo mejorcito que he hecho hasta la fecha. Un detalle que puede interesarte: intenté crear una página sobre mi obra en Wikipedia y fue borrada alegando que era un “artículo sin relevancia aparente”. Sin embargo, “Suicida del Rock’N’Roll” está colgado en la Wikipedia española de Bowie. Irónico, ¿no crees?

Bowie, ¿eh? ¿Te gustó la película El Ansia? Como actor, Bowie también es muy bueno ¿Cómo es que alguien de tu edad se relaciona con esa música, creada antes de que nacieras?
Prefiero Feliz Navidad, Mr Lawrence. La considero su mejor película y su mejor trabajo interpretativo. Durante el instituto tuve la suerte de entablar amistad con gente mayor que yo que escuchaba música de los 70 y los 80. Gracias a ellos descubrí a grupos como los Rolling Stones, Queen, Led Zeppelin, los Doors, etc. El resto lo averigüé por mi cuenta. Yo siempre hago los deberes.

Sí, la de Mr. Lawrence es espectacular y nunca me olvido de Laberinto, pero por otras cosas como una pequeña Jennifer Connelly, je, je. ¿Crees que hay lectores para lo que escribís?
Recuerda que se reían de Julio Verne.

¿Tienes un e-zine favorito?
Ragnarök. Llevo colaborando con ellos desde hace dos años. Ahora mismo estoy escribiendo un cuento de Wolfgang Stark de unas treinta páginas para el próximo número.

Muy buena es Ragnarök, me he perdido las últimas entregas. ¿Hay algún autor contemporáneo que sigas?
Michel Houellebecq. Es el único escritor actual que conozco que está a la altura de Henry Miller o Albert Camus. Espero ser tan bueno como él en un futuro próximo.

¿Recomendarás algún libro de él?
Las partículas elementales. Es una obra maestra. Quisiera haberlo escrito yo.

¿Cuál es tu autor favorito?
Tengo muchos, pero si tuviera que elegir a uno, me quedaría con William Burroughs

. ¿Según tu parecer, los autores de Cf colaboran entre sí o son individuos aislados?
Ser escritor implica estar aislado. Necesitas un lugar tranquilo y tiempo libre para plasmar tus palabras sobre el papel, y tienes que enfrentarte a la indiferencia de los editores y del público, sin contar los familiares y amigos. Pero en mi caso, he colaborado tanto con escritores como con ilustradores; me gusta trabajar en grupo para lograr un fin común. En el momento actual estoy recopilando autores y dibujantes para un especial de fantasía heroica en Albis Off. Espero que sea un buen número.

Yo también, je, je. ¿Qué opinas de los ilustradores?
He tenido el honor de trabajar con varios y ha sido una grata experiencia. Para mí un trabajo visual es imprescindible a la hora de publicar un cuento. Me encanta ver a mis personajes en imágenes. Ofrece una perspectiva más amplia de mi obra y ayuda al lector a meterse en la historia.

Quiero revelarte que me es muy placentero dibujar tus personajes. ¿Es importante la divulgación de las novedades CF?
Gracias. Me gusta estar al día de los avances tecnológicos y literarios. Me ayuda a mejorar mi trabajo.

Pero no se postean mucho las novedades de Ragnarök en los grupos y foros habituales. Algo hay que hacer ¿No?
Cada número suele aparecer reseñado en los foros y webs del género: Espada y Brujería, Fantasía Épica, Tierras de Acero, Sedice. Si comparamos el número de páginas especializadas en CF con las que se dedican a la FH, estamos en minoría. Es curioso porque la fantasía vende más que la ciencia ficción.

¿Qué opinás de la autoedición?
Por norma, los editores no quieren arriesgarse con los autores desconocidos y les gusta jugar sobre seguro por el bien del negocio. ¿Qué opciones tienes cuando te han rechazado sesenta o setenta editoriales? Resulta frustrante, después del trabajo que cuesta escribir un libro, pagar 3.000 o 4.000 euros para lograr ver cumplido tu sueño. A pesar de ello, muchos novelistas recurren a la autoedición, de lo contrario, jamás lo lograrían.

¿Te animás a opinar sobre algún editor que te haya publicado? ¿O no te haya publicado?
He tenido mucha suerte con Ediciones Babylon. Después de diez años intentando publicar una novela por fin he conseguido que una editorial apueste por mí. Hasta el 2010 los editores sólo me habían dicho que mis libros no eran comerciales, que no encajaban en la política de publicación de la empresa, y que no poseían suficiente calidad literaria. Dorian Stark ha recibido buenas reseñas y he vendido todos los ejemplares en las tres presentaciones que he realizado. Ello demuestra la mentalidad pequeñoburguesa y la estrechez de miras de las editoriales. Independientemente de lo buena o mala que pueda ser mi novela, he demostrado que, sin venderme, el personaje era válido. El mercado necesita antihéroes con los que pueda identificarse.

Sí, conozco a la gente de Babylon, son muy amables. ¿Ves televisión?
Jamás.

¡Jerrk! Ese jamás fue muy rotundo ¿Por qué?
Te aseguro que la televisión española da pena. Hace años que dejé de verla por el bien de mi salud mental. No creo que me esté perdiendo nada.

¿Qué opinas sobre los adelantos tecnológicos en la vida diaria?
Pienso que hoy en día, con el auge de Internet, la gente posee tanta información que no logra centrarse. Todo está tan tecnificado que resulta perturbador. Los valores de siempre están desapareciendo a pasos agigantados y a nadie parece importarle. Preguntas a la gente cuáles son sus aficiones o inquietudes, y sólo saben encogerse de hombros y hablar sobre el último atentado terrorista, desastre natural o escándalo mediático. La tecnología, en vez de ayudarnos a evolucionar, nos ha convertido en esclavos de un sistema gobernado por individuos que sólo buscan perpetuar su propio poder. ¿Has leído un Mundo Feliz de Aldous Huxley? Me horroriza pensar que vivo en una sociedad hedonista y autocomplaciente que sólo se preocupa por satisfacer su necesidad de consumo y estatus social. Los escritores de CF deberían hablar sobre ello, y no sobre naves espaciales y galaxias muy muy lejanas.

Claro que leí Mundo feliz. Pero también recuerdo aquella vieja película de La Máquina del tiempo. Hace unos días, mi vecino que es recolector de residuos, trajo a su casa cinco bolsones llenos de libros. De todas clases, varias enciclopedias. Mi mujer se acercó y les pidió algunos (Se llevó varias docenas) El asunto es que ellos no los querían para leer, iban a venderlos como papel. Les interesaban las enciclopedias por el peso. Fueron primero a un vendedor de libros que los quiso timar diciéndoles que no valían nada. Al final terminaron para reciclar. ¡Eran los Eloi! ¿Cómo ves a la humanidad en el futuro? ¿Pensás en ese tipo de cosas?
Siempre estoy pensando en cómo será la humanidad en un futuro próximo. Supongo que será por el tipo de novelas que escribo. No creo que difiera mucho de la actualidad: perdida, consumista, insatisfecha y deshumanizada.

¿Qué pensás de las nuevas formas de comunicación? ¿Y las redes sociales?
Las redes sociales no me interesan demasiado. Prefiero quedar con mis amigos en un pub y tomar unas cervezas antes que pasarme todo el día ante el ordenador colgando fotos y actualizando mi estado. Mi tiempo libre lo dedico única y exclusivamente a escribir.

Ahora los chicos siguen aventuras a través de juegos de video o historias en cine condicionadas por el merchandising ¿Pensás que eso reemplazará a la literatura tradicional?
La literatura tradicional se encuentra en un serio aprieto. A la gente no le interesa cultivar su espíritu, por consiguiente, leer es algo que hacemos una minoría cada vez más escasa. Lo importante es adaptar el último Best Seller a la pantalla y crear una franquicia que pueda dejar en taquilla trescientos millones de dólares por película. Echa un vistazo a los éxitos editoriales de los últimos años: como libros dejan bastante que desear. ¿Cuántas novelas publicadas en la última década pasaran a la historia? Pocas, me temo.

¿Por que pensás que en la opinión general, la Cf es tan infravalorada?
La gente que no posee imaginación le resulta imposible soñar.

Soñar… ¿Es sinónimo de imaginación para vos?
Soñar es sinónimo de vivir. Sin sueños y ambiciones me convertiría en uno más del rebaño. He trabajo en muchos lugares y siempre es la misma historia: personas desmoralizadas, quemadas por su profesión y abandonadas a ese destino, aplastadas por la laminadora de la sociedad. Si no fuera por la literatura, sería como ellos. Cosa que no pienso permitir.

¿Imaginás que algún día conquistaremos el espacio como en Star Trek?
Dudo que tengamos tiempo de hacerlo. La naturaleza se rebelará y destruirá el planeta. Dentro de un millón de años no quedará nada de nuestra existencia. Recuerda lo que sucedió con los dinosaurios. ¿Crees que el ser humano durará tanto tiempo sobre la faz de la tierra?

No, no creo que lo logren, o tal vez estoy rodeado de gente que no le da valor a la vida y eso enturbia mi juicio, no sé. Si hubiese un holocausto climático o ecológico ¿Qué harías?
Vestirme de cuero, comprar un perro, llenar el depósito de mi vehículo (un Ford XB Falcon Hardtop del 73, preferiblemente) y el maletero de comida para animales hasta los topes, y lanzarme sin rumbo al páramo.

Olvidaste un arma ¿O pensás que no la vas a necesitar?
¡Menuda memoria la mía! Añado una escopeta recortada de doble cañón, una pila de cajas de cartuchos, y unos cuantos cartones de Marlboro al equipaje.
¿Cuál es tu película de CF favorita?
Blade Runner.

¿Crees que los autores de Cf son nerds o ratones de biblioteca despegados de la realidad?
En mi caso, encajo perfectamente en ambas descripciones. No me di cuenta de que era un friki hasta que vi la primera temporada de Big Bang Theory. Fue un golpe duro para mí, te lo puedo asegurar.

Já, já ¿En serio? ¿Cuál fue el último cuento de Cf que leíste?
Mis amigos siempre me dicen que soy un friki y que no quiero admitirlo. Cuando me di cuenta de que entendía todos los guiños de la serie a películas, cómics, libros, etc, tuve que rendirme a lo evidente. Terminé la semana pasada “Las estrellas, mi destino” de Alfred Bester.

¿Pensás que alguien leerá este diálogo?
Cuento con ello.

25 de Mayo de 2011 - Base Orbital de Ejecutores