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martes, 31 de mayo de 2011

Teresa Pilar Mira de Echeverría - Escritora - Licenciada en Filosofía y Coordinadora del grupo Filosofía yCiencia Ficción







Hola ¿Quién eres? Preséntate con tus palabras, por favor.


A riesgo de ponerme a filosofar y hablar de existencia, esencia personal, imposibilidad de definiciones, etc.… Vamos a lo concreto.
Mi nombre es Teresa Pilar Mira de Echeverría. A saber: un nombre heredado de una abuela, el otro de una advocación a la Virgen ―del lugar donde nací―, el primer apellido marcando una honrosa pertenencia a unos padres maravillosos e idealistas y, el segundo, adquirido gracias a mi opción de amor por un hombre increíble al que adoro.
Tengo un doctorado en filosofía (con una tesis dedicada a la mitología y a la ciencia ficción), una carrera interrumpida de astronomía, e intento dedicarme a lo que más me gusta, que es la ciencia ficción, dentro de ese marco de elecciones. De modo que procuro escribir, hago algunos ensayos y me dedico a la investigación de los temas y autores de la cf dentro del ámbito de un análisis simbólico-filosófico… o algo así.

¿Obtuviste el doctorado con esa tesis?


Sip. Lo que me llena de alegría porque pude unir, a mi amor por la filosofía, mi pasión desenfrenada por la ciencia ficción. La introduje un poco a modo de caballo de Troya, supongo. La tesis trata sobre mitología, símbolo y la metodología empleada para su análisis, y sobre el rol de la imaginación en todo este proceso; así que propongo a la cf como la mitología de nuestra época —lo cual resultó en que tuve que dedicar media exposición a defender la idea de creación constante de mitos y no la inclusión de la ciencia ficción—.
Específicamente traté el entramado simbólico del universo de Cthulhu de H. P. Lovecraft, Dune de Frank Herbert y la “trilogía”: VALIS (en castellano se tradujo como SIVAINVI), La invasión divina y La trasmigración de Timothy Archer de Philip K. Dick. Mil y pico de páginas que no sé si alguien leerá alguna vez… la voy a tener que serializar, je.

Me parece una buena idea ¡Sivainvi! ¡Qué complejo ese Dick! Pero muy entretenido. ¿Cómo empezaste a aficionarte en la CF?


En mi casa siempre fueron lectores ávidos y autodidactas durante generaciones (mi abuelo Jerónimo, un tipazo el anarquista, aprendió a leer sólo usando las etiquetas de las latas de conservas y terminó acunando una colección de Salgari y Verne envidiable; el otro abuelo, Domingo, un hombre bueno como pocos, era cambista del ferrocarril y llegaba a su casa para leer libros de astronomía. Se ve que es cuestión de genes. Yo los conocí a través de mis padres y su orgullo por ellos). A mi mamá le fascina la poesía, sobre todo Lorca y Machado, entre otras cosas. A mi papá, la literatura existencialista, por así decirlo, Dostoyevski y Víctor Hugo, como ápices. Pero los dos son personas muy abiertas. Y como en casa la libertad siempre fue lo primero, a eso de los nueve años estaba leyendo Crimen y castigo y memorizando Anoche cuando dormía.
A los diez años, más o menos, descubrí que la bibliotecaria del colegio no era como la pintaban mis compañeras y me hice tan amiga de ella, como una nena de diez puede serlo de una señora adulta. La cosa es que con ella conocí a Walter Scott y Julio Verne.
Algún interés en la astronomía despuntó a los once años y algo debo de haber dicho sobre la ciencia ficción, porque mi papá me regaló de pronto 2010 odisea dos de Arthur C. Clarke (sin 2001), pero eso bastó para dejarme fascinada por la ciencia ficción y para retroalimentar a mi viejo que se hizo fanático de Huxley, Simak y Bradbury.
En esa época comenzaba a salir una colección maravillosa en la Argentina (y, sobre todo, en Pilar, un pueblo con berretines de ciudad ―ciudad natal y en la que pasé media vida―, donde, entre otras rarezas exóticas, llegamos a estar años sin una librería ―sí, tiemblen de terror lectores, eso sucedió―). Me refiero a la “Biblioteca de Ciencia Ficción” de Hispamérica, que llegaba a los quioscos de revistas; los celebérrimos libros de cubierta azul y plateada. Como vengo de familia clase media cultural, pero clase pobre material, se hicieron esfuerzos sobrehumanos y pude tener una gran cantidad de ellos. Ahí conocí un tesoro de autores que me acompañarían a lo largo de mi vida: Asimov, Niven, Simak, Watson, Blish, Heinlein, etc. De golpe el universo perdía todos sus límites y me sentí por primera vez en mi elemento, entre mi gente (aunque a la distancia).
Finalmente, a los quince, tuve mi revelación: Dune de Herbert, que me cambió la vida como lectura iniciática y, más adelante, con la aparición de Philip Dick y su Ubik, se afianzó la idea de una vocación a la que estaba ya ligada de por vida.

¡Ufff cuanta info de un tirón! A ver, hablaste de genes. Una teoría interesante, siempre algún rasgo se tiene en común, aunque también enormes diferencias. Te lo aseguro, yo tengo tres hermanos y hay cosas en las que no coincidimos ni un ápice, je. Yo también leí 2010 antes de 2001 y Clarke me llevó de paseo por el Sistema Solar de una forma que nunca había conocido. Esa Colección de Hispamerica, que mencionás, trajo la CF a todos aquellos chicos y no tan chicos que a mediados de los ochentas, conocimos a Dick, Niven, Heinlein, Clarke, Asimov… En esa colección no estaba Dune, pero yo sentía mucha curiosidad por esa saga por un articulo en Nueva Dimensión. Cuando me compré el libro, adoré la prosa de Herbert (que ninguno de mis amigos de aquellos días, aceptaba). En la misma época leí Fundación y mi camino al lado oscuro fue definitivo. ¿Cuando sentiste el impulso de escribir?


Desde el principio de mis lecturas. Y escribía terriblemente mal. Con lo cual me descorazonaba un día y, al siguiente, empezaba de nuevo, medio ofendida en mi orgullo y medio esperanzada en mejorar.

¿Era autocritica o tenías algún critico en la familia?


No, en mi familia siempre vieron lo que hacía como fantástico (y bueh, hija única). Pero ojo que mi viejo si te tenía que criticar algo lo hacía. Se ve que el amor era más fuerte. Lo bueno es que siempre me alentaron a seguir escribiendo.
En realidad era a mí a quien nunca le gustó lo que escribía en esa primera época, pero las ideas las fui rescatando y reescribiendo una y otra vez a lo largo de los años hasta terminar en cuentos bastantes potables. Así que tanto no me deberían disgustar si no los tiré.
Con las novelas es otra cosa.


¿Novelas? ¿Estás escribiendo una novela?


A ver, con ese berretín medio omnipotente que tiene uno en la adolescencia escribí dos novelas: una de tipo ecológica que es para llorar de espanto, y otra medio experimental centrada más en los medios de expresión, en juegos de lenguaje y en la generación de estados de ánimo en el lector, etc., que resultó muy buena como catársis para mí misma —me hizo muy bien escribirla en lo personal—, pero muuuuuy densa para cualquier otro lector, lo admito.
En la actualidad hay una novela en producción y otra en mente. Pero, con los años, uno le tiene mucho más respeto a la novela de lo que la bravata de la juventud permitía. Ahora voy con más calma y trabajándola mucho más, casi obsesivamente. La reescritura es muy fuerte acá. Consulto con la gente que confío (Guille, Laura, la gente del taller, sobre todo), investigo mucho más, reelaboro, medito, bueno, “laburo” de veras. Y esto me ha permitido darme cuenta lo justo que es que, en muchos libros, el autor incluya una sábana de gente a la que le agradece su colaboración. Sin esos amigos y colaboradores, sería imposible hacer algo remotamente potable.

¿Qué temas te gusta abordar en tus cuentos?


La “otreidad”, la capacidad de convertirnos en otros ante nosotros mismos. Es decir, la idea de que somos más que una identidad cerrada, que somos algo en crecimiento constante. Pero, al mismo tiempo, somos también lo que no somos, es decir, que lo que excluimos o lo que negamos también nos define. Mis personajes sufren casi siempre transformaciones enormes, o la humanidad entera se halla tan transfigurada respecto de sí misma que es interesante ver qué la determina o si es necesario o posible definirla ya.
Creo, sin dudas que allí hay mucha influencia de Philip Dick y de Octavia Butler, pero con un giro propio. Amo la diversidad, la variedad, las opciones. Me gusta la riqueza que trae la diferencia: distintos modos de pensar, de amar, de ser. La diversidad cultural, el no encasillamiento, los juegos de opuestos que pueden unirse, el cambio positivo, la permanencia honrosa… soy medio heraclítea (aunque en mi vida personal soy bastante parmenídea).
Quizás, en el fondo, es la retroalimentación suave, lenta e ininterrumpida entre realidad e imaginación lo que me interesa.

Te cuento que la primera vez que te leí (DEXTROGIRO), terminé el cuento y volví al principio. Había mucho que no conseguí captar, pero sabía que estaba ante algo bueno. Con la segunda lectura me resultó buenísimo. ¿Cómo construís un relato?


Bueno, casi siempre a partir de una idea o frase suelta. En realidad nunca sé en qué va a terminar un cuento. Mi marido, Guillermo, tiene toda la historia armada en la cabeza cuando se sienta a escribir, admiro eso. Yo no sé que voy a poner en el renglón siguiente.
A veces construyo un cuento dando vuelcos de timón para alejarme de lo que “lógicamente” se seguiría en el decurso normal de los hechos, otras intento intuir un sentido a medida que avanzo (pero creo que en realidad escribo cuando logro que consciencia e inconsciente trabajen parejos). ¿Viste cuando parece que el cuento se escribe sólo y quedás sorprendido del resultado?
En una época tomaba una imagen (mucho Magritte) o música (según la época: Vangelis, Pink Floyd, Yes, ELO, Boston, Gershwin, Puccini, depende) y arrancaba desde las sensaciones. Mi primer cuento lo escribí escuchando The year of the cat de Al Stewart. Ahora trabajo un poco más con el inconsciente, a lo Bretón —pero sin comparar con su genio, por favor—: uno dos o tres palabras completamente al azar (algo que pienso o veo, etc.) y a partir de allí me pongo a construir una historia. Por ejemplo, tengo un cuento que se llama “Fuerza laboral” que nació durante una reunión de las organizadas por Pestarini. Recuerdo que estábamos en un bar con muchos espejos, delante de mí había un vaso y cruzó por mi cabeza la palabra “perro”; así que anoté en una servilleta: “Desde el fondo del vaso, el espejo le ladró con fuerza”, y ahí nació el cuento. A veces me mando un mensaje por celular a mí misma con algo que se me ocurrió, pero en diferido, para dentro de dos o tres días y cuando llega es como una invitación a escribir. Creo que, por haber sido excesivamente racionalista en una época, me gusta soltarle la cuerda a la imaginación y ver que pasa cuando se aloca, y después recoger el hilo de a poco y seguirle la pista para desentrañar el sentido o crearlo. ¡Qué querés que te diga, mi ídolo es Dick!

¿Cuál es tu aspiración? ¿Fama?


¡Nooooo! (¿Es esa la respuesta políticamente correcta, no?)
Bueno, en serio, fama no. Pero reconocimiento sí. A ver, reconocimiento en tanto persona, no como un talento que, honestamente, no creo que tenga. En resumen: me gustaría que me leyeran.
Me gustaría, en definitiva, decir algo que marque una diferencia, que deje una huella buena en el mundo (aunque sea en un rincón de él). Sé que uno escribe primariamente para sí mismo, pero también lo hace para los demás.
Cuando hago un ensayo me gustaría que todos lo leyeran, no porque lo escribí yo, sino porque hablo de gente muy pero muy grande: Dick, Zelazny, Delany, Lovecraft, Oesterheld, Herbert, Farmer; y ahí sí quisiera que la gente los conociese, que degustase los mismos placeres y cuestionamientos que ellos me hicieron sentir; y que saboreasen cómo se transfigura el mundo luego de leerlos. Es como querer compartir con los demás algo que es demasiado bueno como para que quede en uno mismo.
Cuando escribo un cuento, primero me exorcizo, luego vuelco sueños y, finalmente, pienso en una idea y un argumento que me gusten. Pero también pienso en el lector. Quisiera hablarles; no enseñarles, porque yo no tengo nada nuevo que enseñar, pero sí hacer surgir en ellos ideas nuevas, modos más amplios de ver el mundo (es fantástica esa sensación que uno experimenta cuando, de pronto, el universo se hace un poco más extraño, un poco más grande y un poco más rico en texturas existenciales de lo que era hasta hace un momento).
En el fondo, los escritores somos unos egocéntricos, no hay caso. Pero Sartre decía algo interesante: los escritores incómodos, los que dejan al lector con una espina clavada, tienen una función muy importante: hacer de puente o intermediario entre los problemas existenciales y el lector. Eso me gusta, no porque quiera jorobarle la vida a la gente, sino porque creo que es un rasgo distintivo del ser humano el preguntarse (y el tenerle miedo a la pregunta): ¿para qué miércoles estoy en el mundo?

¡Tal cuál! Es eso, Teresa. La misma reflexión de Rick Deckard al final de Blade Runner ¿Hacia donde voy? ¿De donde vengo? ¿Cuánto tiempo tengo? Cada vez que escribimos, estos interrogantes están presentes, aún en la novelita de amor más cursi. Hasta hace unos años, fantaseaba con la idea de que la muerte era algo que podía eludir, pero un día me di cuenta que hay dos cosas fundamentales en la existencia, comunes a todos: Nacer y morir. La cosa es que sé que voy a morir, y vos y todos los que leen esto. Somos como Roy Baty y por eso escribimos. Y esa pequeñez, bajo un universo de mil millones de galaxias con cien mil billones de estrellas cada una, nos hace concientes de lo inútil de la guerra o del enriquecimiento desmedido. Estoy seguro que más de una vez te encontraste reflexionando sobre esto ¿Puede ser?


Mirá, hay algo increíble en eso que expresás. Platón le hacía decir a Sócrates que la filosofía era una preparación para la muerte, ¡qué tema! Tratamos todo el tiempo de evitarlo.
Mi viejo me decía siempre, con eso de disfrutar el momento, que podía ver el nacimiento como el inicio de la cuenta regresiva, y mi vieja le contestaba que hay algo más inevitable que la muerte: la vida… Bueno, ese es el problema, tal vez.
Quiero decir, ¿a qué le tenemos más miedo, a la muerte o a la vida? Creo que los dos temas son indisolubles y por eso se evitan los dos; si hablás de uno, inferís el otro. Los cuadros de santos solían tener en algún rincón una calavera, la idea era ponerte en perspectiva, dilucidar qué es lo importante, por qué cosas vale la pena luchar. ¿Qué voy a hacer con este tiempo que tengo?, ¿qué puedo, qué debo, qué quiero hacer (por qué no todo junto)? ¿Voy a la cosa en sí o surfeo por ahí haciéndome el tonto para no ver que es la muerte lo que hace valiosa a la vida? ¿Hay un sentido oculto o el propio vivir es un fin en sí mismo? Y sobre todo, ¿importa la respuesta o es la pregunta la valiosa? Es decir, a lo Le Guin en La mano izquierda de la oscuridad, lo bueno del misterio quizás sea el amasar, manosear, trabajar las preguntas profundas, formularlas sin esperar una respuesta, porque no son “problemas”, nadie te puede decir X = 42… vida y muerte son misterios y, por lo tanto, como decía Marcel, estamos envueltos en ellos y ellos nos jugamos. Para vivir hay que ser heroico, la vida es la más hermosa de las causas perdidas.
Por ahí lo más importante de Roy Batty no es lo que dice (que es el resumen más maravilloso de la angustia ante la finitud —y ante la infinitud— que he oído), sino que lo dice, que se lo dice a sí mismo y a Deckard. Que vale la pena decirlo, como un último desafío-esperanza. Es la maravillosa frase de Bradbury en Fahrenheit 451: lo importante es qué dejamos atrás, ¿somos el hombre que corta el césped o el jardinero? Cuando el hombre que corta el césped se va, dice Bradbury, bien podría no haber estado nunca allí; pero la mano del jardinero permanece en el jardín para siempre, sin él nada hubiera sido lo mismo. Tal vez por eso escribimos.

Cierto. ¿Qué es lo que te hace juzgar si un relato es bueno o malo?


¿Mío? ¡Uy! Primero, que no sea aburrido, ni pedante, ni sentencioso, ni una declamación científica (de la ciencia que sea). Segundo, que tenga cierta poesía interna, soy muy barroca. Tercero, que diga algo, que no sean sólo palabras lindas o historias interesantes pero huecas. Y cuarto pero, en última instancia, primero: que la gente en quién confío me diga qué le gustó y que pueda extraer de la historia, no tanto lo que yo quise poner, sino conclusiones propias (hace mucho que renuncié a comunicar “al pie de la letra” mis ideas e impresiones, la riqueza del lector es mucho más grande que la mía y es la única forma de superar la imposibilidad de comunicación básica: somos más solipsistas de lo que pensamos… A mi me gusta pensar que podemos ser, un poco a lo Leibniz, entes cerrados en nosotros mismos, pero hechos de espejos y, por lo tanto, capaces de reflejar en nosotros al otro y ponernos en su lugar). Y supongo que no hay que descuidar la intuición.
Uno nunca es muy buen juez consigo mismo: a veces somos despiadados y otras nos sobreestimamos, todo depende del día y la circunstancia, je, je.

Es verdad, yo no soy para nada buen juez de mis laburos, necesito que mi mujer miré por sobre el hombro y acoté esto o aquello. Nunca recibo estas criticas de buen grado, pero al final siempre entiendo que tenía razón ¿Te pasa lo mismo con Guillermo?


Guille es súper delicado en sus críticas, no porque yo sea loca (que lo soy, trabajo las críticas lo mejor que puedo —aunque a veces duelan porque no es a vos a quien critican sino a uno de tus “hijos”, ¿no? Y eso ya es otra cosa—) si no porque él tiene un tacto increíble. Sabe como decirte algo sin que sea un demérito si no que te lo presenta como una oportunidad de mejorar. Además no me deja tirar nada de lo que corrijo.
Y como también escribimos juntos, eso ya nos da un ejercicio en saber cómo piensa el otro al escribir. Es raro, yo escribo a mi estilo, él al suyo, y cuando lo hacemos juntos, hay un tercer estilo que no es ni él, ni yo, es un nosotros diferente.

¿Estás de acuerdo con los filtros de edición? ¿Quién debería realizarlos?


Yo no tengo mucha experiencia con editores. Pero todas las que tuve han sido excelentes (Santiago Oviedo, un capo, editor de NM, por ejemplo).
Tengo la dicha de tener como amiga a Laura Ponce (editora de la revista Próxima) y, para mí, ella es el ideal del editor. Un editor que ayuda a darle al cuento el temple final.
A ver, uno, como escritor, forja y golpea y moldea al cuento; le pone arabescos y empuñadura, etc. Pero el editor le da el templado final que afianza el acero y lo hace dúctil pero filoso; ese temple es el que hace que la obra valga la pena. Creo que el secreto de Laura es que, además de ser una persona totalmente generosa, es también escritora y, como conoce este lado del mostrador y es buena gente, entiende cómo relacionarse con los escritores.

¿Qué opinas de los neologismos?


¡Me encantan! Bueno sobre todos los de la ciencia ficción. Admiro mucho el análisis literario de la cf que hace Delany. Y tiene dos delicias lingüísticas que me parecen estupendas: el trabajo con neologismos (él cita los ornitópteros de Frank Herbert y Cordwainer Smith) y el juego con las metáforas, a veces, literalizadas.
Los neologismos son como los hijos de la experimentación colectiva con el lenguaje y las ideas (ojo, no hablo de tonterías que están de moda, sino de términos acuñados que encierran toda una historia, casi una mitología detrás).
Yo amo la ciencia ficción de los ’60, la New Wave, y ese movimiento representó una forma de escribir bien experimental, bien polémica, constantemente rompiendo con todos los límites (digamos que hay una especie de Biblia New Wave: Visiones peligrosas… Bueno, ese es el mejor ejemplo de por qué me gusta ―¿Ves? ¡Ahí hay un juego de editores de lujo que eran también escritores (Ellison, Pohl, Aldiss y, sobre todo, la increíble Judith Merril) y que dieron un impulso de renovación y crecimiento fantástico a la ciencia ficción―).
Hablo de experimentación formal, de contenido, etc. Desde “El Hombre Pi” de Bester (con ese inicio donde la propia ubicación espacial de las palabras en el papel es importante) a “Jinetes del salario púrpura” de Farmer (donde no te deja un marco conceptual en pie). Y ambas formas de experimentar acuñan sus neologismos: palabras nuevas, productos de un lenguaje vivo que crece y muta, y que, en definitiva, reflejan el cambio de esquemas y las síntesis operantes en los demás niveles.

¿Qué es la CF para vos?


Mi vocación, es decir, mi llamado. Mi manera de estar en el mundo. Mi mitología.

¿Tu mitología? ¿Esa respuesta amerita una extensión, no? ¿Podrías explayarte más?


Bueno, la mitología (definición Mira Echeverría, je, je) es un faro, un mapa, un sistema de guía si se quiere. Los mitos presentan símbolos con los cuales guiarnos por lo profundo de la vida (no son explicaciones, implican que es distinto). Pero lo hacen de tal manera, que no te dan una receta sino que respetan tu propio modo de ser. Cada civilización, grupo, persona, tiene sus mitos, los que lo definen y ayudan. Para mí, la ciencia ficción es mi mitología, el modo de entender y descifrar el universo, la vida, a mí misma… todo. Es mi historia y es mi mapa.
Una vez leí en una página de Internet algo que me causó un gran impacto. Alguien contaba una anécdota maravillosa más o menos así (perdón si no la cito bien, pero la memoria es una gran tramposa a la que le encanta adornar las cosas y trastocarlas, gracias a Dios): cuando era chico, este hombre había visto Star Wars y había quedado fascinado. Un día, su madre lo llevó al dentista y, como premio por haber pasado tan bien la ordalía, al llegar a una juguetería o kiosco donde había dos sables láser de plástico, le pidió que eligiera uno porque se lo iba a comprar. Y ahí viene lo bueno. El chico mira los dos: uno rojo y otro verde. Y piensa: el rojo es más lindo, más brillante, pero el verde es el de los buenos… ¿qué hacer? Y el narrador concluye: “finalmente, aspiré hondo y elegí el verde. Ese día elegí mi destino”.
Bueno, eso es mitología, señores.

¿Cuál de tus cuentos te es más querido? ¿Por qué?


Uy, ¿a qué hijo se quiere más, he?
A ver, el primer cuento que tuvo buena crítica de verdad, es decir, que le gustó a la gente, es también el primer cuento donde me solté y dije: “ma’ sí, yo pongo lo que pienso y listo”. Me salió medio mítico, medio filosófico y medio poético (así al 150% porque no respeta dimensiones ni leyes). Tiene algo de duro y de astronomía, y muchísimo de introspección. Representa mis miedos y búsqueda de autoconocimiento. Y, por supuesto, tiene una pizca de trascendencia.
Bueno, por todo eso, el elegido es “Dextrógiro”. Cuando lo terminé me dije: “bueno, si seguís escribiendo así, por ahí hasta hacemos bien las cosas”.

¿Crees que hay lectores para lo que escribís?


Bueno, la certeza ya no es fe. Dice San Pablo que cuando veamos cara a cara ya no necesitaremos la fe porque tendremos la evidencia.
Sé que hay lectores para lo que escribo porque los conozco y te los puedo nombrar. No son muchos pero, ¡sí que son buenos!

¿Tienes un e-zine favorito?


Bien, yo comencé con Axxón y creo que es la mejor publicación que hay en internet. Lo digo por la calidad de su gente y de su obra. Y le sigo siendo fiel.
Además, gracias a Axxón conocí a mi esposo, me publicaron por primera vez, encontré a mi mejor amiga, ¿cómo no decir que me cambió la vida?

¿Hay algún autor contemporáneo que sigas?


A ver, seguir, seguir… a Ted Chiang, que me parece un monstruo maravilloso. China Mieville, otro genio.
También he visto algo de Susana Clarke y Michael Chabon que me dejó patitiesa. Y, en otro plano, Guillermo del Toro (junto a Hogan) me acaba de dar una grata sorpresa con su trilogía vampírica.
Ahora mismo estoy embarcada en la lectura de tres autores (porque suelo leer en paralelo y, si puedo, en el original, pero eso último lo hago de paranoica, nomás y lo primero de ansiosa): George R. R. Martin ―pero todavía en su faceta ciencia ficcional― (Los viajes de Tuf), Dan Simmons (Hyperión) y Neal Stephenson (Anatema).
También me encanta cómo escriben por el sur: Rodrigo Juri, Laura Ponce, Néstor Figueiras, Juan Manuel Valitutti y, por supuesto, mi marido, Guillermo Echeverría.

¿Cuál es tu autor favorito?


No es justo, uno solo, no. A ver, lo pongo de esta manera:
Cuando sea grande quiero contar historias como Frank Herbert, con las tramas e ideas de Philip Dick, el contenido liberador de Philip José Farmer, la filigrana literaria de Samuel Delany y el espíritu mítico de Roger Zelazny... ¡Menudo monstruo saldría!

Puede que ya lo estés haciendo. ¿Según tu parecer, Los autores de Cf colaboran entre sí o son individuos aislados?


Colaboran. De chica creía en la figura del escritor romántico, solitario y atormentado. Luego me di cuenta que el surgir de buenos escritores casi siempre viene en “paquetes”: grupos enteros de genios salen a la luz apoyándose los unos a los otros. Ni Dickson, ni Vance, ni Sturgeon, o Gibson o Pohl o Silverberg, etc, salen solos, siempre hay un grupo. Lo de la endogamia asimoviana está bueno, somos un grupo chico, ¡lo único que falta es que nos dividamos o rivalicemos!
Las ideas de unos alimentan a otros, las críticas que te hacen otros te ayudan a acrecer, y las tendencias a formar subgrupos internos agilizan la plasmación de nuevos universos o subgéneros.
En lo concreto conozco un montón de escritores talentosos y los veo sentados en la misma mesa del bar, intercambiando ideas. Y, en lo personal, tenemos una banda de amigos que son muy buenos escribiendo (ni que hablar de los locos lindos de nuestro taller literario que hasta tienen personajes colectivos) y que, por alguna razón extraña, me aceptan entre ellos.
De todos modos, creo, como decía Lévi-Strauss, que la creatividad es el justo medio entre comunicación y aislamiento. Medio como en el Eclesiastés, hay un momento para comunicar, intercambiar, apoyar y ser apoyado; y hay un momento para encerrarse sólo en el cuartito de escribir, rumiar la idea y darle forma desde uno mismo.

¿Qué opinas de los ilustradores?


Son mágicos. O sea, uno tiene una idea en la cabeza y después alguien lee tu cuento y lo pone en imágenes… y ¡zas! Es como si cobrara vida propia, más allá de tu idea rudimentaria, más allá del cuento incluso, como algo nuevo en sí mismo.
La gente que me ha ilustrado los cuentos no hace más que enaltecer mis garabatos literarios: Ahí tenés a Néstor Toledo que me pone la piel de gallina (me honró ilustrando “A su imagen”, “La lámpara de Diógenes” y “El obsequio”) ahora, hasta pienso cómo quedaría un personaje dibujado por él mientras lo escribo. En Axxón Valeria Uccelli hizo un dibujo conceptual de “Púlsar” muy interesante, y Fraga me ilustró “Dextrógiro”, un lujo. Bueno, ese mismo cuento también salió en Opera galáctica con un dibujo de tapa muy surrealista y que expresó otro costado del cuento, el mítico: fabuloso. Y hasta tuve la suerte que mi último cuento publicado “Atuendo”, lo ilustrara Guillermo Romano, ¡qué decir, guau! (Claro que me está faltando un ilustrador de lujo… Vamos Carper, porfi… y no lo digo por compromiso porque vos sabés que tu obra me encanta).
Además las ilustraciones en sí son una fuente de inspiración (la anécdota de Vance y Velero 25 no tiene desperdicio), mucho de lo que escribo lo hago viendo las viejas tapas de Ultramar de Antoni Garcés [suspiro].

¿Es importante la divulgación de las novedades CF?


Como todo, sin comunicación (y aún no descubierta la telepatía) hay cosas que se pierden sin la divulgación. Hay escritores muy buenos afuera y adentro de Argentina que tardamos en reconocer sólo porque no sabemos que están ahí.

¿Qué opinás de la autoedición?


La respeto pero no creo que yo la utilizaría.

¿Te animás a opinar sobre algún editor que te haya publicado? ¿O no te haya publicado?


Bueno eso ya lo hice. Y de los que no me publicaron, ¿tal vez sean los más inteligentes?

¿Ves televisión?


Bastante. Series, películas clase B y toneladas de dibujos animados. Son como estudios culturales y además te divertís.
Antes miraba los canales de divulgación científica, pero ahora me enojo mucho con la sarta de pavadas que dicen algunos o las cosas interesantes que comunican mal otros.

¿Qué opinas sobre los adelantos tecnológicos en la vida diaria?


Que son inevitables. Algunos buenos, otros pésimos o prescindibles. La mayoría brindan una ventaja en la vida que es fabulosa: por ejemplo, un teléfono celular que tanto te puede salvar la vida o hacer que no te equivoques de Bar al ir a encontrarte con un amigo. ¡O un e-book que te permite tener toda una biblioteca en el bolsillo! En los talleres literarios y en las clases eso es fabuloso.
Pero siempre hay un precio que pagar por todo. Todo crecimiento exige un sacrificio. Y el precio por la tecnología es la libertad o, mejor dicho, la independencia. Con cada nuevo adelanto mejora nuestra vida, pero renunciamos a una libertad. Ahora somos dependientes de formas de energía, etc. No lo veo como malo ni bueno en términos morales, sólo como un hecho sobre el cual reflexionar. Después de todo, desde que se descubrió la palanca que esto viene sucediendo.

¿Qué pensás de las nuevas formas de comunicación? ¿Y las redes sociales?


Es interesante considerar varios aspectos.
Uno: la democratización de la comunicación. Ya casi no hay privilegiados, cualquiera puede informar, romper monopolios o hacer sentir voces oprimidas o censuradas.
Dos: mucha gente solo emite pero no recibe. Por lo que, la mayoría de las veces, la Internet se convierte en un cúmulo de soliloquios donde a todos les interesa muchísimo lo que ellos mismos tienen que decirle al mundo, pero no lo que dicen los demás.
Tres: jamás tuvimos tanta información tan fácilmente y eso es maravilloso. Aunque puede generar una especie de abulia o saturación. He encontrado libros que nunca podría haber adquirido de otro modo (por precio, lejanía, rareza, etc.); pero también veo que se pierde el ímpetu de la investigación porque lo que antes era considerado un esfuerzo normal, ahora es visto como algo engorroso, por ejemplo, ir a una biblioteca. Y, si sos escritor de ciencia ficción, la investigación es tu columna vertebral.
Cuatro: No todo el mundo accede a ella. A veces olvidamos que somos privilegiados. Existen millones de personas que no tienen Internet… ni electricidad… ni comida. Así que es un fenómeno revolucionario en un sector del mundo y, probablemente, termine afectando al otro sector que no accede a esa tecnología. Sólo espero que lo haga para bien (pero eso es más bien un deseo).

Ahora los chicos siguen aventuras a través de juegos de video o historias en cine condicionadas por el merchandising ¿Pensás que eso reemplazará a la literatura tradicional?


Nop. Yo soy fanática de Star Wars y tengo un modelo de Ala-x y un Yoda en miniatura y te aseguro que sigo leyendo.
Al revés, muchos pibes buscan la novelización de su película o juego (como las viejas de Stackpole, por ejemplo). Los juegos de rol, si mal no entiendo, son una forma de creación impresionante y exigen ingenio, razonamiento y mucha imaginación. Y los chicos seguidores de Harry Potter leen en grande, te lo aseguro.

¿Por que pensás que la Cf es tan infravalorada en la opinión general?


Bueno, creo que el problema viene de más lejos y la ciencia ficción recibe todo el peso de un golpe que ha venido tomando impulso desde hace siglos.
El problema se relaciona con el valor que le concedemos a la imaginación desde los ámbitos de poder (de cualquier clase que sea).
Si una imaginación “desbordada” era peligrosa en el medioevo; si la razón basta y sobra en la modernidad (y allá va la loca de la casa a parar al rincón de los trastos viejos), si cuando se habla de proceso de conocimiento no se la tiene muy en cuenta que digamos y, sobre todo, si se la considera un “escape”, “distracción” o “salida” de la realidad; es obvio que será denostada.
Pero el problema es que la imaginación es lo que nos define. Mira, hay un epistemólogo muy famoso: Gastón Bachelard, se pasó la mitad de su vida descifrando cómo conoce el hombre desde el costado racional científico; cuando creyó que ya no tenía más que decir al respecto, se abocó a estudiar el otro componente del conocimiento: la imaginación y lo hizo a través de escritores, símbolos, etc. En ese momento dijeron: “Bueno, Bachelard abandonó la filosofía y la ciencia”. ¡No, para nada!
Si podemos adelantarnos a un acontecimiento, pintar toros en una cueva, elaborar un calendario, etc., es porque tenemos imaginación. La imaginación es, quizás, la riqueza más grande de la humanidad. Es la fuente de la energía humana a nivel del psiquismo y la condición de posibilidad de todo cambio; el famoso “qué tal si…”
La ciencia ficción une los dos polos (racional e imaginativo, un pecado para muchos dinosaurios) y descerraja las puertas del infinito. Corre los límites. Por supuesto, eso suena a “fantasioso” porque tenemos un problema con la definición de la realidad, como si ésta fuese algo en sí misma y no tan subjetiva como la propia humanidad.
De este modo, la ciencia ficción carga con el peso y la culpa de la imaginación y, por ende, es descalificada desde los atrios de los “prestigiosos” e, incluso, desde dentro, cuando se la empobrece o vanaliza.
Yo no tengo vergüenza de decir que escribo ciencia ficción; para mí no es ningún encasillamiento ni mucho menos, es liberación. Lo mío no es ni realismo mágico, ni literatura barroca, ni nada por el estilo. Sé que le cuadraría mejor el nombre (que me gusta más, incluso) “ficción especulativa”; pero “ciencia ficción” es ya el nombre popular, es su marca de identidad (aunque haya superado sus constricciones originales) y yo la defiendo a capa y espada, en los claustros, en la calle y en las clases de divulgación... Pero tampoco me quita el sueño que un Vargas Llosa la reivindique. Me basta con tener a Damon Knight entre los miembros de su mesa redonda.
Lo popular (no lo vacuo o chabacano, sino lo que el pueblo se apropia) no es malo, es auténtico. Y, entre la élite y el pueblo, siempre voy a estar del lado que transita por untuosas, imaginativas e incómodas calles de barro.

¿Imaginás que algún día conquistaremos el espacio como en Star Trek?


¡Eso sería bueno! ¡Cuando era chica era mi juego preferido: navegar por el espacio en un sillón de jardín puesto al revés!
Pero no como en La Próxima generación, donde el Enterprise es más bien un crucero de lujo con spa incluido. Me gusta la versión de Deep Space 9, con choque de culturas, cuestiones morales complejas, etc.
De todos modos no creo que sea igual a eso ni un poquito.

Yo tampoco. Creo que Gene Roddenberry lo basó todo en la fuerza naval americana (Idem Matsumoto, pero japonés, con Crucero Espacial Yamato), para mi el espacio es diferente. Si sobrevivimos como especie, tal vez lleguemos a las estrellas, pero dentro de mucho tiempo. ¿Si hubiese un holocausto climático o ecológico ¿Qué harías?


Bueno, con Guille tenemos nuestro kit de supervivencia urbano (antivampirro, antizombie, etc.): buscaría tierras altas (o me atrincheraría en al azotea del piso 21), llevaría un par de libros fuertes (un poco como el final de “La máquina del tiempo”, la película de Geoge Pal) y me aseguraría de ir con amigos a mi lado.
Sería terrible, sería como un exilio a ninguna parte.
Y resistiría hasta que fuese el momento de reconstruir, algo que seguramente le pertenecerá a otros.
Igualmente, en el momento inicial, sé que lloraré, putearé, rezaré y luego empezaré a desesperarme, hasta que agarremos la mochila y emprendamos el viaje.

¡Qué bueno! La mayoría de las personas, responden que morirán a esta pregunta y no les creo mucho, hasta los suicidas van a patalear si ocurriera un holocausto. ¿Cuál es tu película de CF favorita?


Blade Runner, el corte del director (el del unicornio y donde se infiere que Deckard es también un replicante). La adoro. Es un muy buen ejemplo de una obra de arte ―la de Ridley Scott― que crece a partir de otra ―el libro de Dick, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?― y que se constituye en algo completamente independiente de aquella.
Lo fascinante es que, a partir de quitar la parte más esencial del libro (la religión mercerista) y de invertir algunos de sus postulados (superpoblación en lugar de despoblación, etc.); logra comunicar el mismo mensaje que Dick. Es una alquimia impresionante.

¿Crees que los autores de Cf son nerds o ratones de biblioteca despegados de la realidad?


No, no lo creo. Pero ser nerd tampoco es nada malo. En mi época se los llamaba “traga” y yo pertenecía orgullosamente a sus filas. Jugar ajedrez, coleccionar cómics, usar remeras del Dr. Doofenshmirtz, leer ciencia ficción y estudiar física pura, no te desconectan de la realidad, al contrario.
Los temas de la ciencia ficción son científicos y políticos, filosóficos y sociales, antropológicos y literarios. Pero, es cierto, un escritor de ciencia ficción nunca navega sobre la superficie de la realidad, ni siquiera bucea en ella; sino que la extrapola, la desfigura, la somete a mutaciones, y la lleva al límite (igual que un mito), no para ver lo aparente o lo oculto, sino para verla. Y es ese ver revelador el que habla de la realidad porque llega hasta su corazón y porque la supera. Y porque, en definitiva, hablando se eso, el escritor habla de sí mismo.

¡Ahh! Vos eras la versión femenina de Sheldon, de Big Bang Theory. ¿Cuál fue el último cuento de Cf que leíste?


“La casa del si” de Barry B. Longyear (el escritor de Enemigo mío). Admirable desde todo aspecto. Todavía me sigue resonando.

¿Y los cursos que das? Habla de eso ¿Cómo empezó todo en la Fundación Vocación Humana?


Bien, la experiencia en la Fundación fue muy buena, como “El sueño del pibe” (para los futboleros, la comparación le resultará más que suficiente). Durante casi dos años trabajamos de lleno en la ciencia ficción (la fantasía y el género fantástico) desde todos los frentes: divulgación, clases, investigación, reuniones, exposiciones, etc. Algo maravilloso. ¡Hasta teníamos el logo que nos hiciste vos, una belleza: el búho de la filosofía posado en el brazo de un robot! ¡Qué lujo!
Hicimos homenajes, dimos cursos, fuimos invitados por otras instituciones a dar charlas y mucha gente que no tenía ni idea de lo que era la CF se acercó. Ahora hay gente de otros medios, que nunca había imaginado que lo haría, leyendo Duna o La saga de los confines. Han surgido fans de Lovecraft o Le Guin, por ejemplo. Algo que nos gratifica inmensamente.
El Centro de Ciencia Ficción y Filosofía (CCFF) se formó para poder desarrollar esa veta y darle un marco y una sede, en definitiva, una posibilidad concreta. Hubo mucha gente que colaboró y a la que agradezco en grande. El Dr. Nante nos dio esa posibilidad quizás porque me conocía desde que era estudiante de filo y siempre estaba jorobando con la cf, hasta que a él también le llamó la atención, supongo (y porque es un buen amigo más que nada).
Pero este año las cosas quedaron en stand by por el viejo y vil metal, je, je. Una fundación no puede trabajar ad honorem y supongo que no llenábamos la cuota mínima de alumnos. Pero, ¿quién nos quita lo bailado?
Eso no significa que no sigamos investigando, eso sigue muy firme, pero en otro marco. Creo que esa faceta, en general, es mucho más activa en otros países que acá (hay universidades en EEUU e Inglaterra que tienen programas enteros de cf), pero es cuestión de seguir adelante. De todos modos en las cátedras, en los cursos, artículos, etc., uno sigue metiendo la cuchara de la cf. Y otras instituciones nos siguen invitando a dar charlas.
Por suerte se hicieron grupos fuertes a partir de esa experiencia. Ahora mismo el Taller de literatura de ciencia ficción, fantasía y terror con el que trabajamos (un delirio entre pares llamado “Los Clanes de la luna Dickeana”, parafraseando el libro, je) es hijo de esa época. Quizás sea esa la satisfacción más grande que he obtenido: una “banda de amigos” con un talento y una calidad personal increíbles (y dejame que los nombre porque les debo mucho a Maxi, Rox, Vero, Lex, Rolcon, Adry, Lau y Guille).

¿Pensás que alguien leerá este dialogo?


¿Además de vos, mi marido, mis padres y los amigos que yo jorobe para que lo hagan?
No lo sé.
Pero es lindo imaginar quiénes podrían ser, en qué circunstancias lo leerían y qué pensarían al respecto…
Por las dudas, si alguien quiere, que me escriba para saberlo.






Cuentos citados en la entrevista:
• Cuento: «Dextrógiro»: axxon.com.ar/rev/184/c-184cuento6.htm
• Cuento: «Fuerza laboral»: www.revistanm.com.ar/content/008.pdf

Otros cuentos:
• Cuento: «Cortina de humo» con Guillermo Echeverría: www.revistanm.com.ar/content/014.pdf
• Cuento: «Intercambio justo»: axxon.com.ar/rev/171/c-171cuento11.htm
• Cuento: «La canción de combate»: www.revistanm.com.ar/content/010.pdf
• Cuento: «Púlsar»: axxon.com.ar/rev/?p=1935

Artículos de CF:
• Artículo: «La Imagen como Cuerpo en un análisis estructuralista en torno a Samuel R. Delany»: www.salvador.edu.ar/vrid/publicaciones/revista/teresamira.htm

• Artículo: «La trama del vacío —O una única visión triple según Spinrad, Delany, Malzberg—: www.revistanm.com.ar/content/013/index.html

4 de mayo de 2011 - Dextrógiro 70977

jueves, 21 de abril de 2011

Rolcon - ganador del Premio mejor Cuento en Fundación Vocación Humana





 
Hola ¿Quién eres? Preséntate con tus palabras, por favor.

¡Je! Creo que esta es la pregunta más difícil. Hace rato que me vengo cuestionando si la enunciación de algunos eventos y la selección de ciertas circunstancias de estado cronológico definen a alguien, particularmente esa cosa tan normalmente rara que denominamos "yo". ¿Indica qué "hijo, hermano, padre, abuelo, esposo, tengo (o me tienen) una perra y una gata"? ¿Qué agrega que tenga 55 años, indica sabiduría, craquelado mental o que persisto en los mismos errores con más excusas? ¿Qué sentido tiene eso de que trabajo y que me gusta y que trato de hacerlo lo mejor posible? ¿Qué indica o revela que no terminé ingeniería química y/o intento retomar, sin hacerlo y quedándome con que lo digo, sociología? ¿Qué me gusta leer, escuchar música, pintar y escribir, pensar, repensar? ¿las megafaraónicas metidas de pata constantes que ni te atrevés a enunciar? ¿Qué no sé qué más? ¿Qué es lo que estoy describiendo o denotando? ¿Sirve como mapa esquemático de ese territorio que dicen es "yo"? Nusud…

Bien . A ver que anoto, el tipo se llama ¿Rolcon? 55 pirulos, abuelo, familia, gato… etc. ¿De que parte del mundo sos? Yo lo sé, pero no todos los que lean esto.

Y sí, en la virtualidad soy y me llamo rolcon (que como los nombres en la red me parecen que no siguen estrictamente las reglas, me gusta en minúsculas…), del otro lado del vidrio (¿del lado en donde no hay que aprobar el test de Türing?) soy y me llamo Rolando Condis, con 55 años, vivo en Buenos Aires, y me identifico con toda la locura, maravilla e hijaproxenetez de una ciudad como Buenos Aires.

¿Cómo empezaste a aficionarte en la CF?

A ver… acá entro en la biografía (esos eventos o anécdotas que muestran pero no señalan de dónde o desde dónde arrancás)
Seis o siete años (temporal objetivo: 1961, 1963). "Supercar" y una serie en donde el héroe era un astronauta en una Mercury. Yo quería, hasta los 15 o 16 años, ser astronauta y científico. Me deslumbraba el espacio…
Pero… también, cada tanto mi viejo hacía un asado en la terraza de casa los fines de semana a la noche. Después de comer, nos sentábamos mirando el cielo, y el viejo contaba cuentos que me dejaban deslumbrado. Años después, descubrí que muchos de esos cuentos o relatos eran clásicos (hoy) de la cf.
También se atacaba con sentarnos alguna noche, después de que había vuelto del trabajo, a leernos algún cuento, mientras la vieja levantaba la mesa, daba vueltas, cumplía su rol tradicional de "ama de casa, esposa, madre" y deslizaba algún comentario o nada más paraba la oreja, desde "el color que cayó del cielo", hasta alguna de las tantas terribles o maravillosas historias del antiguo testamento.
Y la determinante (tal vez, uno nunca sabe dónde está el origen real, ¿en esto o en lo anterior?), termino la primaria, y acabo de rendir el examen de ingreso al secundario (soy tan viejo que había examen de ingreso para el secundario), después de seis meses de cumplir con la escuela y además estudiar para ese examen de ingreso. Y dedicado a estudiar no había leído nada, ni las historietas (todavía no eran comics, sólo "historietas", las revistitas mejicanas, cositas menores para chicos) ni los libros de la colección billiken o robin hood. Tenía casi un síndrome de abstinencia.
En un estante lejano de las bibliotecas (en una de las tres o cuatro paredes con libros y a ocho estantes del piso) están los libros de cf, primeras ediciones de Minotauro y Nebulae. En realidad, todavía no había segundas ediciones…
Hasta ese momento no lograba alcanzarlos (ni siquiera leer bien el lomo de los libros), así que me cuelgo del brazo del sillón más cercano, me estiro y llego arañando hasta "Juan Raro", lo atrapo, o más bien me lo bajo de allá arriba, (y mirá cómo cambian las nociones, ese "bajarlo" no era la red, era de "allá arriba", de alturas materiales) lo leo, segundo libro en mi vida que leo en un día, y bueh, lo devoro.
Plash, flashhhpp, paf, pung. Me dio vuelta. Como cuando por la radio pasaron a la semana de editado, Led Zepp III y "the inmigrant song"… nunca logré despegarme del techo en donde quedó pegado el seso…
Cagué para siempre.
¿Después? Bradbury, Asimov, Clarke, Carsac, Sturgeon, Pohl.
Todo un verano devorando el estante de cf.
Sigo devorando estantes de cf.

¡Supercar! ¡Esos que la cuenta regresiva empezaba con cinco mil! Y había un doctor que repetía: Satisfactorio, muy satisfactorio. En la secundaria había un chico que se le parecía y siempre se lo recordábamos. Y es cierto la Cf es adictiva. ¿Y cuando sentiste el impulso de escribir?

Desde que supe leer.
Mi primer intento fue cuando me enseñaron a usar el diccionario e intenté algo que alucino ahora sería algo así como un "el corazón de la oscuridad" pero con siete u ocho años. Pleno bolonqui del Congo Belga, esas historias terribles de los congoleños violando monjas (pero ni mu de tantos y tantos y tantos "no-negros" violando "no-monjas negras" y tantos y tantos esclavos y cuasi seres humanos por parte de los superiores blancos) e intenté una especie de recorrido a lo Livingston (todavía no sabía que el loco había recorrido África tratando de avivar giles contra la esclavitud pero esa historia de "Sr.Livingston supongo…" mezcladito con Salgari) para… bueno, no sé muy bien para qué, pero no era Tarzán siendo el blanco bueno que ordena a los boludos ignorantes que deben ser blancos de mente. Quedó en un cuadernito que andá a saber en qué se recicló…
Después fueron articulitos o cositas así en la revista del centro de estudiantes del secundario (¡Glorioso Nacional N° 3 Mariano Moreno, en donde mi nieto empezó ahora el secundario… ¡je! me siento como los Weasley con Ron en Glyffindor), más tarde algo parecido en la Facu o con los borradores para charlas o discursines, y cartas en papel y correo, como hoy con los mails.
Y hará unos seis o siete años, la invitación a unirme a Los Forjadores, en donde sí entro a hacer un aprendizaje de cómo escribir, los tipos lo intentan pero lo que natura non da…
Igual, en todo este largo tiempo, millones de cuadernos y txt y docs y papelitos en donde uno se registra a uno mismo todo lo que pasa por la cabeza o no pasa por la cabeza.
Y si no lo tuviera tan abandonado, en realidad tan en borradores que los vuelvo a leer me da vergüenza publicar, más bien diría mostrar, ya que ¿a quién le importa? o la más peliaguda, no sostengo con lo de todos los días lo que pienso, más bien diría mostrar, el blog

¿Qué temas te gusta abordar en tus cuentos?
No sé si hay un tema o algunos pocos temas.
Sí quizás eso de lograr escribir como hablamos y como pensamos. Por supuesto, no es literalmente literal, ya que cuando hablamos, además de las palabras está toda esa forma de expresarse con gestos, entonaciones y ritmos que por escrito se hace difícil, pero sí lo más cercano posible… que en esto de las palabras también "el mapa no es el territorio", el dibujito de una pipa no es la pipa.

¿Trabajás mucho los relatos?

Sí, o más bien creo que sí; como no tengo datos o referencias de cuántos previos son "los normales"…arrastro entre ocho y diez versiones primarias, cada uno con sus variaciones de las que no llevo cuenta. Y el laburito final de tomar de esas variaciones la que mejor expresa "eso" que intento contar y que va mutando al trabajarlo. A veces me pasa que arranco para un lado y en el desarrollo se dispara en otras direcciones, y tengo que decidir cuál es la que más me satisface; no es que sean contradictorias, pero sí hay acentos o matices diferentes que no eran los que inicialmente me parecía que iba a ser. Y quizás "lo pior", que por otro lado me tienta: tiendo más (¿se nota?) a agregar que a podar, al estilo de las pruebas de galera de "en busca del tiempo perdido", en las que el Marcel agregaba y agregaba. Que es la parte que más debo fortalecer: saber sacar.

¿Cuál es tu aspiración? ¿Fama?

En La Peste uno de los personajes quería que, cuando le presentara su novela al editor éste dijera "Señores, hay que sacarse el sombrero". Y el pobre tipo durante toda la novela está dele que dele con la primera frase, "la elegante amazona trota por los bosques de Boulogne..."
Mi aspiración también es "Señores, hay que sacarse el sombrero". Pero además o principal, que eso que escribo sea consistente con lo que vivo. Que lo que escribo sea lo que vivo. Y como me encuentro demasiadas veces con la incoherencia de no estar a la altura de lo que creo soy…
Así que estoy dele que dele con un montón de papelitos, archivos de word y txt y redacciones mentales… "la elegante amazona trota por los bosques de Boulogne…"

Bueno, creo que así es esta cosa de la existencia, Alejandro Dolina dice que uno se muere con un montón de cosas pendientes, que vive con cosas pendientes, es una ilusión la concreción de todos los sueños ¿Lo ves así?

Y sí… que es de esas nociones que vengo masticando respecto de vivir. Lo que durante mucho tiempo viví con angustia, eso de no lograr lo deseado, Vivi me fue tirando puntas de que es el centro de esto de vivir, la no satisfacción de todos los deseos, el que van cambiando esos deseos en el devenir, y también "el azar", eso que el Flaco Spinetta decía "vida siempre trastocando mi ser". Sospecho que uno sigue vivo en la medida de que sigue presente esa insatisfacción, no sé si es la palabra justa, suena demasiado trágica… la imagen de Bowman tratando de alcanzar al monolito en 2001, como tantas cosas, cuando la alcanzas ya es otra cosa y tenés que seguir tratando de alcanzarla.
Igual, a veces uno se dice "qué bien, sigo vivo", pero otras es "¡maldición! ¿nunca se acaba?".
Lo que no sé si es una ilusión… con esto de "ilusión" suena a una zanahoria metafísica, un engaña pichanga que nos distrae de "lo importante", y como lo importante es en realidad caminar la vida. Expresado en una forma entre sarcástica y chicanera "la vida es una enfermedad de transmisión sexual que provoca la muerte"; y sí, me pongo en pesimista y es al pedo completa, pero en el medio, cuánto que hay entremedio de esa enfermedad y su término… en esos momentos optimistas y con buen humor; cuando ataca la mirada pesimista, ¡agarrate Catalina!

¿Qué es lo que te hace juzgar si un relato es bueno o malo?

La mejor forma de expresar es eso inefable, que se podría expresar como "click". Es el qué dice el relato, y o es el cómo lo dice; puede ser el desarrollo como en las formas que lo desarrolla…
Que me lleve, y sea consistente consigo mismo.
Algo así como un submarino o una nave (esa identidad que Clarke destaca en "en las profundidades" entre espacio y océano) que te lleva a navegar en su periplo. Y te aclara o te da encuadre a situaciones cotidianas mostrándote por dónde pasa la trama de conflicto.
Hay relatos que los revoleo de entrada, me dejan ahí, otros que me duele que vayan a terminar. O que te llaman a releerlo.
Estos son mis "buenos". A veces los revisito, otras quedan ahí como un abono o fertilizante que andá a saber qué plantita harán crecer, si hacen crecer algo…

¿Estás de acuerdo con los filtros de edición? ¿Quién debería realizarlos?

No sé si "filtros" es el término. Sí "with a little help for my friends" (cantando Joe Cocker con los perros rabiosos en Woodstock)
Tal vez porque la vivencia que tengo es la de amigos que se meten dentro y la limpian de todo el ruido que le meto. Bueh, como con tantas cosas que me suceden, alguito de suerte tengo…
Que como de fondo está el problema de la comunicación. A veces, tal vez demasiadas o todas las veces, lo que uno quiere decir no coincide con lo que uno dice, y esas contradicciones siempre te las resuelve "otro"…

¿Qué opinas de los neologismos?

Me gustan y no me gustan, según qué y cómo.
Por lo menos en cf, está el uso típico anglosajón, o más bien estadounidense con las siglas; en castellano me parece que los usamos diferente, más descriptivos.
Creo que con un ejemplito se va a ver más claro: en unos relatos está el disruptor nervioso. Si uno lee el original en inglés, después de la primera enunciación usan "dr"; pero nosotros, ¿cómo lo nombraríamos? diríamos el "quemaseso", imaginate en medio de una emboscada, siguiendo el modo norteamericano de contarlo, uno hace un pequeño gesto con la cabeza al compañero señalando al enemigo y diciendo "dale con el disruptor nervioso o el dr" más bien "dale con el doctor"… no suena, en realidad diríamos "dale con el quemaseso"… o en pleno combate la orden de usar el quemaseso. En inglés y en castellano usamos distinto las palabras y neologismos.
Así que, en realidad, depende de qué neologismo.
Y también eso de estirar el uso o la asignación de una palabra. Ponele, de boludo sacamos eso de boludear, estiramos una condición humana para hacerla acto…
A mí me gustan, en realidad los uso cotidianamente, esos que son estirar una noción, un sustantivo hecho verbo o adjetivo, o alverres… o esa expresión "nueva" que enriquece o caracteriza una situación.

¿Qué es la CF para vos?

¿Vamos a dar vueltas?
¿Viste esa experiencia de Newton en donde un rayito de luz blanca pasa a través de un prisma y se descompone en los colores del arcoiris? Bueh, exactamente al revés. La multiplicidad de colores que se integran en un haz coherente consigo mismo, en donde todos esos componentes evidencian su unicidad. Que no es exclusivo de la cf, hay otros desde distintos lugares literarios, artísticos o lo que sea que a mí me des-refractan, me muestran o señalan esa unicidad.
¡Vamos! que nos entusiasmó como cultura tanto esa cosa del análisis cartesiano, y está bien, pero nunca intentamos, o más bien hay casi como un desprecio, hacia el intento de síntesis.
Y en algún lado hay que empezar a integrar las piecitas cada vez más chicas de un rompecabezas cada vez más grande para tener una idea de cómo es ese rompecabezas…
La cf es la que a mí me da esas aproximaciones a la unicidad de tanta diversidad.
Y, también "diversión", "disfrute", "descanso"…

¿Qué buena alegoría la del prisma! Y se da en muchas cosas, apenas pienso en el comic o el Heavy Metal. Al final cada autor inicía un nuevo estilo. ¿Cuál de tus cuentos te es más querido? ¿Por qué?

Los que andan dando vueltas acá adentro toctoc (pongo los dedos en pico y me golpeo la sien con ruidito a madera hueca) y todavía no salieron.
En serio, o más bien, un poco más realista, no desde lo por hacer, sino desde lo hecho, son dos: una improvisación, la primera, que salió por error de acelerado, "ese que me mira", y que no es cf.
Y "ustedes saben como es eso"… que además de haber sido primer premio del concurso que hicieron entre la Fundación Vocación Humana y Próxima, donde se publicó, (¡qué lindo, qué orgullo, usted no sabe, eso de "primer premio"! y encima quienes lo seleccionaron y para colmo que no sé si no es como una especie de maldición disfrazada de regalo de hada madrina, el primero que presento a algún tipo de concurso)…
Creo que son los dos en donde está más próximo a esa condición difusa de "encontré mi voz". Los releo y me siguen gustando, tienen esa cosa indefinible que buscaba el tipo de "la peste", tienen su ritmo, como si la pudieras cantar… aunque igual siguen teniendo cositas a pulir.
Que en eso de "qué temas", está presente algo que no es temático sino ¿expresivo? cierta aproximación a la oralidad, me gustaría también lograr escribir como hablamos. O si querés, la forma de contar cuando contás una historia, acercar lo escrito a lo dicho… no sé si es la imagen correcta, algo así como recuperar esa casi desaparecida tradición del cuentacuentos que llega a la plaza del mercado de una aldea y cuenta una historia, sea de un héroe o del tipo de la vuelta.
Y con esto de los temas, un amigo que insistía con eso de "no uses más de dos o tres ideas a la vez, sino te perdés"… y no puedo.
Y me pierdo.

Já, já. Bueno, yo estoy seguro que tenés tu propia voz y es algo que valoro mucho en los escritores, es como la soltura para el dibujante. Navegar a la deriva con la certeza de que aún desconociendo a donde llegarás, es un lugar que añoras. ¿Crees que hay lectores para lo que escribís?

Me gustaría que sí.
¿La verdad? sí y mucho.
Y que lo que escribo les funcione como lo que leo y me gusta: que establezca un diálogo, un darle vueltas, aunque quede "acá o ahí adentro" (toctoc)

¿Tienes un e-zine favorito?

Axxon, Alfa Eridiani y NM, que no sé si son estrictamente ezine. En realidad, no es un concepto que tenga muy en claro el del ezine, soy un tanto viejito para comprender todo el alcance de ciertas modalidades de expresar ideas.
Y me cuesta leer en pantalla para disfrutar o hundirme, así que seguramente demasiado se me pierde simplemente por no saber usar el instrumento. Termino imprimiéndome lo que me pegó, pero no sé cuánto me pierdo por no saber parar el ojo en "el párrafo" que actúa como anzuelo, o ese hojear la revista o libro en donde te mojás las patitas antes de tirarte a la pileta…

¿Hay algún autor contemporáneo que sigas?

Card y Bujold, Stephenson, Pérez Reverte (que no es cf), Auster (tampoco cf)

Creo que la CF la pone uno, por eso se puede leer a Paul Auster y a Arturo Pérez Reverte ¡Y a tantos otros! ¿Cuál es tu autor favorito?

Muchos, o demasiados o… cada uno tiene su cosita que me lleva a revisitarlos, desde distintas actitudes o ¿demandas?
Herbert con toda Duna (es el que con más transparencia muestra la interrelación entre elementos que en general se presentan desarticulados); Heinlein, que tiene la tremenda habilidad para mandarte ideas complejas y sin embargo parece que sólo lava la cabeza o te deja meterse en el cajón de nada y sin embargo hay algo y sus diálogos y sus ingenuos pero sofisticados personajes como Rico o el sin nombre de "amo de títeres" o el de "Job", y las relaciones de pareja; o Úrsula (¿debería estar dentro de los contemporáneos o a pesar de estar vivita y coleando ya es clásico?), McCaffrey y sus hermosos dragones y dragoneros, y Tolkien, y Larsson con Lisbeth y Mikael; y sí, Rowling o King.
Y la Gorodischer, y Borges una y otra vez, y gracias a Santiago (Oviedo), Junger, tipo del que no tenía ni idea, y es tan "acuarelado"… y Auster, y no sé si Pratt y su Corto u Oesterheld con el Eternauta entran como autores…
Y me olvidé de un desconocido, algo así como un Dostoievski alemán más o menos contemporáneo de Hermann Hesse, menos depre, Jakob Wassermann y su "hombrecillo de los gansos" (me toca en muchos lados) y la trilogía de Kerkhoven.

Por supuesto entran como autores Pratt y Oesterheld, son grandes narradores de lo humano. ¿Así que lees a Rowling? Yo no lo hice ¿Son fieles las películas a los libros?

Son narradores pero tal vez con otro instrumento "literario" como es la historie…. ¡upsss! el comic.
Sí, me gusta Rowling, quizás estaría para ese estante mental del disfrute sin demasiadas vueltas, una buena historia bien contada, con sus trampitas, en las que también hacés esa suspensión de lo real y aceptás "la realidad" que te cuenta. Quizás cierta afinidad desde otro género como Stephen King o Larsson…
En cuanto a las peli, hasta "la orden del fénix", con todo los recortes y podadas, me parece que son bastante fieles, eso sí, la del príncipe mestizo me pareció totalmente desarticulada e inconexa. Sostienen bastante bien el hilo de las novelas; quizás sí les falte la obsesión por ser lo más fieles al texto que para mí tiene "El señor de los Anillos". La última no la vi.
Pero, como casi siempre, me gustan más los libros que las peli. Además, ves cómo la tipa va ¿evolucionando? al escribir; y los personajes también crecen, de chiquitos recién entrados en la secundaria, nenes, que se van haciendo adolescentes con todos los enredos… El primero es claramente "el patito feo" en una realidad a lo "Mary Poppins", no sé, de alguna forma lo asimilo a esa tradición del cuento infantil inglés, de Peter Pan y tal vez Alicia, en la que "el hobbit" de alguna manera está inmerso.
¡Guarda! No es una joya inmortal de la literatura. Pero, "it's only rock'nroll and I like it"…

¿Según tu parecer, Los autores de Cf colaboran entre sí o son individuos aislados?

Me parece que hay una cosa muy fuerte colaborativa. Desde siempre, incluso cuando parece que hubiera una competencia.
Me voy por las ramas otra vez, pero un ejemplín: ¿viste la cantidad de relatos sobre viajes en el tiempo que son contemporáneos con "el fin de la eternidad" (cito este porque fue el primero que leí, mucho después cacé "la máquina del tiempo" de Wells)? Desde los primeros de "la patrulla del tiempo", el de Bradbury y el dinosaurio que pisa la mariposa, y tantos más que ahora no me acuerdo.
O la identidad tan fuerte entre "lógica del imperio", un cuentito de Heinlein y Mercaderes del Espacio…
Y me parece, corte a ojito, que hay temas o encuadres de temas que hacen una especie de charla entre autores.
Que también hay secuencias… no sé hasta qué punto "el juego de Ender" no es una especie de remirar un aspecto de "tropas del espacio", por lo menos en algunos planos de lo ético hay similitudes. O como con "la paz interminable" y "tropas", demostrar que uno estaba equivocado (aunque en este caso, me parece que Haldeman contestó o cuestionó a lo que no estaba en Heinlein)

¿Qué opinas de los ilustradores?

Que no le doy la bola que tengo que darle.
A ver… de entrada desde el hábito, como que quedan (¿me quedan?) como meros decoradores de la historia. Y en algún momento caés en la cuenta de que son mucho más, te destacan "eso" que hace al núcleo… a ver, a pesar de que me da cosita eso de "mil palabras una imagen" tomada literal, también es cierto que "¡qué imagen!" en particular cuando logra ser imagen y no transcripción de palabras. A lo mejor es el condicionamiento con esa tradición que de alguna forma se manifiesta con Doreé.
Me rebota a un ejercicio de Forjadores: dada una imagen, hacer un relato. Pero como siempre "alverres"; que me parece que hay una especie de convención, dado el relato, "hacer la imagen", pero no se aprovecha lo ¿contrario? Eso de dada la imagen hacer el relato. Que hay una potencia en la ilustración en sí misma y por sí misma que se diluye o se me pierde por quedar encorsetado a una tradición…
Algo así como ¿por qué no hacer el "relato el jardín de las delicias del Bosco", interpreto en palabras la historia del jardín…? que digo el Bosco, y también sería Ernst, Magritte, Vincent o Leonardo… o ilustrador a relatar.

¿Es importante la divulgación de las novedades CF?

¡¡¡SSSÍÍÍÍ!!! Sino, ¿cómo sabe uno por donde pasa la cosa, incluso para decir "qué asco, en mi época eso no pasaba"?
Es la única manera de conocer lo nuevo de los viejos y lo nuevo de los nuevos.
Y a los nuevos.
Si alguien no te dice "che, mirá a este tipo o lee tal relato" es muy fácil que se te escape. Más que nada porque me parece que uno se va metiendo en algunos caminitos, acumulando disfrutes y eso mismo impide o limita el aproximarse a lo que está lejos del senderito que viene siguiendo.
Más allá de que uno siempre anda dando vueltas por senderos que se bifurcan, se te escapan más de los que podés seguir.

Absolutamente de acuerdo, pero te voy a confiar una experiencia. No siempre hay reciprocidad, tengo un grupo en Yahoo y pertenezco a un montón más, donde posteo cada noticia, publicación o reseña que aparece. Hay personas que dejan un comentario, son siempre los mismos dos o tres y luego, completo silencio. Ni una opinión, nada. Y lo que duele a veces es que si no se promociona uno mismo, nadie lo hace. ¿Será por timidez?

Es que a veces tenés que decir, otras no o ya lo dijeron… o sí hay timidez o vergüencita.
A pesar de que soy un charleta de aquellos que no se guarda opinión (¿se nota? ¿lo disimulo bien?), que "la respuesta" muchas veces es esa, o que aparece demasiado después e irreconocible o no rastreable a partir de que "el silencioso" leyó o se acercó, o pensó y elaboró su respuesta y le dio un enriquecimiento que ni él mismo se da cuenta…
¿Ves? Que no sé si es reductible a ese blanco negro de "silencio=no le importa" vs "dice=le importa".
Me deja picando esa cuestión de "la participación" en cualquier tema. No sé si todos quieren o necesitan "participar" de forma activa… Nusud.

¿Qué opinás de la autoedición?

Que es una herramienta de lo más piola, a pesar de la desventaja de que tipos como yo saturemos de palabras no demasiado trascendentes y hagamos ruido a los clásicos del futuro.
¿Parezco la gata Flora? Siempre sí pero no… es que "lo real" no es para escanear a dos bits, blanco y negro; reduciendo todo a sólo escala de grises hay tantos matices que son expresión de la complejidad ("el mapa no es el territorio" y hay que tratar de que ese mapa se parezca lo más posible al territorio, a riesgo de encontrar pedazos de pergamino perdidos en un desierto, como el cuento de Borges)
Así que con lo de autoedición, bueno, que no sé cuántos Dostoievskis quedan perdidos, pero también cuántos Dan Brown empiojan la cosa. Y desgraciadamente, somos más los Brown que los Fiodores…

Já, já. Vi un episodio de los Simpson donde Dan Brown es criticado, pero no se molesta mientas cuenta las ganancias. Eso está bien para el que sólo le importa la cuenta bancaria, pero también es cierto que eso es sólo un detalle de la vida, hay otras cosas importantes. Acoto que Dan Brown no me molesta. Es como Iron Maiden, yo empecé escuchándolos, allá en los ochenta, pero gracias a ellos conocí la música de Tony Iommi. Hay lecturas que pueden ser el puntapié para generar el hábito de leer. ¿Por qué te considerás un Dan Brown?

No me molesta que el tipo la embolse con pala… si tal vez que haya otros que "merecen" vivir mejor con lo que hacen que no lo puedan hacer, pero es otra historia.
En realidad, con Dan Brown… anécdota: con tanto ruido en pleno auge del código, en su momento me lo puse a leer (¿me estaré perdiendo algo? como efectivamente "algo" me perdía con Rowling o Larrson), estaba en el ascensor del trabajo con uno de esos conocidos de ascensor y pasillo que conocés de vista, y con el que compartís comentarios de ascensor, que también lo estaba leyendo, que sale el tema y la insatisfacción con el libro y me dice "es un libro para gente que no lee libros".
Y no sé si Brown, o esos autores que cada tanto aparecen con supermegabest sellers "para gente que no lee libros", acercan a la lectura. Seguro que unos cuantos se enganchan con esa maravilla de leer, "los caminos del Señor son impredecibles" jiji, pero no sé si funcionan como atrapalectores…
¡Guarda! No significa que el inicio debe ser con ¿Borges, Saramago… El Quijote? ponele ese escritor "esencial"… Como con tantas cosas, tengo una idea de por dónde me pasa a mí, pero discernir cuál será el enganche de otro. Y a pesar de mis gustos, todo vale…
En cuanto a porqué me considero un Dan Brown… en realidad es el temor (¿miedito?) a ser tan banalmente banal, llenar un vacío con nada; y en esto no es uno el que lo define, sino los demás, los que sufren o gozan lo que uno hace, y (loop con eso de la satisfacción de los sueños) habrá unos cuantos que los sufren y unos cuantos que los gocen.
¿Me pongo en exquisito? La cerecita del postre sería que lo gocen lo que hago a los que me caen bien y ponerme bien porque me sufren los que no me gustan.
Pero sobrevuela la cuestión de quién asigna "el valor", y con lo mío sé que no soy objetivo, no puedo tomar distancia. Así que el fantasma de la banalidad que llena nada hace sombra, y reconozco que me frena demasiadas veces o que funciona como la excusa para no hacer.
Pero además, en mi caso, no sé si quiero vivir de lo que escriba… sería lindo, pero no sé… que como no es fácil escribir…

¿Te animás a opinar sobre algún editor que te haya publicado? ¿O no te haya publicado?

Es que en el rol clásico de editor tuve sólo uno, y viví esa relación que uno supone cuando un tipo grosso dedica unas palabras a su editor, y sabés que sin ese editor no estaría esa maravilla para que vos degustaras.
Y junto a esa situación de cierta profesionalidad, está lo cotidiano de una multiplicidad de puntos de vista valiosos que también vivo cuando en el taller me comentan un relatito. Que me obliga a igual honestidad y franqueza cuando opino sobre un relato de un tallerista (y el esfuerzo de tenerlo presente cuando me hago el cierre)
¡Je!, que si lograra algo valioso para editar, pues que ya sé con quiénes lo haría…
Y me da otro pie: usé una forma "genérica", "editor", y dejé a la mitad afuera. Más que en mi caso es "editora". La exclusión de género, brutal y empobrecedora, que soslayan (espero que no deseen esconder o negar) los que defienden el no uso de "ciudadano y ciudadana".
Y si pudiera elegir, bueh, que ya tengo "mi editora"…de la misma forma que tengo mi seleccionado de críticos.

Já, já, já ¿Ves televisión?

Sí. Me gusta, y veo bastante.
Desde el noticioso a la mañana hasta series, películas, documentales.
Que hay, es innegable, más basura descartable que material bueno, pero ¿no pasa lo mismo con el cine, la literatura, la música… la vida?

Con todo, pero creo que la infiltración constante en la mente por la TV es más poderosa, por eso Bob Geldorf la arrojó por la ventana ¿No te parece?

Me parece que el artefacto (me gustaría más usar el concepto de "dispositivo" que usa tanto Foucault) TV es el de ayer… hoy sería más "internet" (lo que preguntás más adelante sobre los juegos de video), y hace cuarenta años tal vez sería la radio o el cine. Y a fines del siglo XIX el folletín.
"La cosa" que "hace eso" es distinta, lo que creo es que, independientemente del aparato, "hace lo mismo". Que ¿la metáfora? de The Wall tal vez pase por ahí, en "esa cosa" que sirve para encerrarnos, alienarnos, y más peligrosa cuando es dirigida o manipulada al estilo de "1984". Yo no sé hasta qué punto muchas veces "los libros", el "leer", me funciona como el televisor al que intenta renunciar o del que intenta liberarse Pink. Y sigo estirando la idea, Pink revolea el televisor, pero no se libera, al contrario, se aliena más todavía. Sacó el objeto, pero, citando a Jauretche, "la cuestión no es cambiar de collar sino dejar de ser perro".
Lo enfoco desde un lado político, tal vez se pueda impedir que la TV sea alienante, pero aparecerá, nos "aparecerán" otra cosita que cumpla la misma función (enlaza con la pregunta siguiente), y nueva cita, esa ley de Murphy dada vueltas "no hagas nada a prueba de tontos, éstos son muy ingeniosos".

¿Qué opinas sobre los adelantos tecnológicos en la vida diaria?

De nuevo la gata Flora.
Si, depende de qué y cómo.
No podría vivir sin el mp3, como antes con el walkman, y no me gustan los celulares pero debo usarlo.
Pero no me apasiono con facebook, y rechazo twitter, no quiero estar todo el tiempo conectado con demasiada hojarasca confundiéndola con información o comunicación. Hay cosas que con 140 caracteres son imprescindibles, pero ¿cuántas? y ¿todo debe ser reducible a 140 caracteres sino no es?
Y soy muy computito, desearía tener el último supermegatera microprocesador con millones de megas de RAM, pero también se me equilibra con el ¿para qué lo usaría, no es un despilfarro, nada más que para escribir en un procesador de texto, escuchar música, conectarse a la web y editar libros o jugar algún prehistórico jueguito?
A ver… si "adelanto tecnológico" es el cortapelos de la nariz con motor de plasma… y no, cosa absolutamente al pedo.
¿Cuántos adelantos no son más que exclusión de la vieja y confiable tijera?
¿Cuántos me inventan necesidades que no necesito o ya están resueltas?
En el medio, hay otras esenciales, pero no sé cuántas más son.
Y perdón, sale "la ideología", tres cuartas partes de los tipos que están vivos viven en condiciones del año cien, antes o después de nuestra era y no tienen ni un único adelanto tecnológico de los últimos dos mil años. ¿les permite una mejor vida esa sobreabundancia de "adelantos tecnológicos" o estos adelantos sólo son posibles porque aprovechamos que muera una persona de hambre cada 0,8 segundos…?
Y agrego, "tanto adelanto tecnológico" pero… con la última crisis mundial se pasó de que muera de hambre uno cada segundo a uno cada 0,8 segundos, de 60 tipos por minuto a 72, ¿mejora de qué respecto a quién? Nusud de nuevo…

Claro, mejora es una descripción caprichosa, Hay mucha gente muriendo de hambre, la guerra sigue y sigue, A los que pueden hacer un cambio, no les interesa la ecología, como tantas otras cosas y no es fácil hablar de política ¿porque sabés que? Y lo aclaro porque esta conversación no es privada y será leída por miles. Encuentro que hoy hay temas que no permiten una charla (O siempre fue así). Muchas personas toman la vida como barra bravas de River y Boca. Si no estás de acuerdo, sos el peor. Lo único que sí voy a confiarte es que no creo que haya un humano capacitado o interesado en el bien común entre los gobernantes del mundo. Cuando le das super poderes a un tipo, nunca hace como Peter Parker, no. En seguida envía tropas a un país lejano con una ventaja de mil a uno para aumentar sus ganancias. Abundan los Harkonnen. Y recuerdo un encabezado de La Biblia Católica Naranja en el primer libro de Dune, referida a la clase gobernante aristocrática: solo se preocupa de aumentar su propia riqueza. ¿Fuiste político alguna vez?

Sí, actué en política, tuve fuertes responsabilidades, y me sigue interesando mucho.
Después de ese actuar comprometido, no sé si tengo la personalidad para jugar como se debe jugar ese juego agónico de poder que es la política.
Sé que no sé administrar e incrementar "poder".
Además, se entra a abrir, "política" implica "poder", pero ¿qué es el poder? Y cuáles son las convicciones que mueven a jugar ese juego agónico, eso que para mí es central de "la ética de las convicciones" en equilibrio con "la ética de la responsabilidad"… un equilibrio, además, en el que en algún momento tenés que acordar, negociar con los Harkonnen, así sea nada más que para lograr sobrevivir, porque de vos y tus decisiones dependes demasiadas personas.
Tomás la decisión ética desde la convicción, sos íntegro, honesto, coherente, ¡Fah, qué tipo de principios y convicciones!, pasás a la Historia como El Gran Principista, pero con esa decisión no sólo mandás al muere a todos, sino a vos mismo. Y toda posibilidad de realizar los principios y convicciones.
O la situación más habitual, con esa decisión, con esa convicción, resolvés el problema hoy, pero mañana hacer pelota a todos. Y si bajás la exigencia de convicción, hoy hacés pelota a mil, mañana a cien y pasado nadie. Pero bancate a los mil cien que hiciste pelota.
No sé si sigue funcionando Sim City, y esa cosa tan terrible de que si ponías al máximo los recursos para educación y salud pública, pero nada en policía, tanto contra "el delito" como en controlar el cumplimiento de las leyes, la ciudad se te venía abajo y perdías la elección.
Pero eso que te mostraba simplificadamente el juego, o lo que vivimos cotidianamente con las elecciones en la vida de uno, que nunca son entre "la maravilla" y "la basura", sino entre "basura asquerosa" y "basura nauseosa", no lo llevamos a "la política".
Anécdota, cuando fue la crisis del 2001 con eso de "que se vayan todos", en una reunión de amigos salió la típica boutade de "tenemos que sitiar al Congreso, y hasta que no hagan las cosas bien para la gente, no salen". Pregunté ingenuamente qué era eso de hacer las cosas bien.
Y se entraron a pelear entre todos respecto de qué era "hacer bien las cosas".
En medio de la discusión caigo en la cuenta, y se los dije, que eso que les estaba pasando de no ponerse de acuerdo mal en qué es hacer las cosas bien también le pasa a los políticos, que deben o deberían responder a esas demandas contradictorias que ellos mismos estaban discutiendo ahí…
Pero esa experiencia parece que demasiados o no la asimilan o "alguien", "ideológicamente" le pone demasiadas vendas en los ojos, promoviendo el B-R,
Y que también hace a esto que uno también es, lector y escribidor de cf como lente de reintegración que comenté más arriba: modelos políticos en cf, básicamente la oposición entre el tentador modelo de Asimov con La Fundación, de una República de Platón, y el más despelotado pero horizontal que queda implícito en tropas del espacio de Heinlein, y que de alguna manera va explicitando principalmente en "la luna es una cruel amante" y "si esto continúa…", o la crítica terrible, al estilo de Mercaderes del Espacio, en "lógica del imperio".
Y las ambigüedades, siempre presente en lo político (¿en donde no hay ambigüedades? Me pregunto como para mandar la pelota al corner) como hizo Úrsula en "Los Desposeídos".
Pero además, por lo menos a mí, me sirvieron para conocer en algunos casos, comprender en otros, darle contexto en otros, de tanto trabajo en ciencias políticas, en sociología, en antropología, economía y más…
Y armar la propia lista de convicciones que servirán (o no) para actuar donde uno actúa.
En esto, desearía tener la capacidad, didáctica y lucidez de Capanna para poder hacerlo. No escribe relatos, pero ¡qué escritor de, por, para, con, sobre cf!, y tanto más que el tipo nos abre.

¡¡¡Ufff!!! Y tiene tantos disparadores esta pregunta, que también hacen a este intento de crecer de "escribidor" a "escritor", sin caer en la militancia a través de la escritura. Creo que en ese falso debate entre "esteticismo" y "politicismo" también se cae en un Boca-River, cuando la respuesta está en ese viento de "por ahí en el medio", al fin y al cabo el esteticismo es una posición política, y el politicismo implica una posición estética… paradojas, ¿vio?
A ver… a partir de esto tan perverso que por un lado "nos insisten" y por el otro es "una tentación simplificadora", de reducir a Boca-River entre barra bravas, hay un esfuerzo desde ese lugar difuso de "los medios de comunicación" en profundizar este blanco-negro. Degradar deliberadamente tres palabras bien diferentes en lo mismo, "ideología", "política" y "partidismo". Son los Harkonnen que hacen propaganda con que los Atreides son idénticos a los Harkonnen.
Desgraciadamente, desde las estructuras políticas (no sólo partidarias, la CGT y la UIA desde sus corporaciones hacen política entremezclada con partidismo) también se potencia esto del B-R.
Axiomas personales: cuando me tratan de reducir la realidad a B-R, me están haciendo trampa. Alguien me quiere usar. (es una forma simplificada o más bien "operativa" de esa frase de Eco: "los problemas complejos requieren respuestas complejas")

No sé cómo escaparle a los ejemplos que muestran esta promoción de las actitudes partidistas que se fogonea tanto en nuestro país para evitar caer en ese juego político donde los ciudadanos perdemos y ganan "los aparatos"… Por principio, cuando me intentan vender que ese matiz de gris TIENE QUE SER (enfatizo y grito como me lo gritan) sólo blanco o sólo negro pero no el gris que es, bueno, como mínimo me hincha. Y más me molesta el ciudadano que lo compra y lleva todo a ese blanco falso o negro falso.
Y la ignorancia o falta de reflexión que significa. A ver, no puedo escaparle al caso concreto, en esta semana un precandidato llamó a unificar a la oposición contra el actual gobierno. Un montón (un montonazo grande grande) lo compra desde esa simplificación del Boca-River. Pero, salvo el enfrentamiento o competencia con la interna que ejerce el gobierno de un partido (que desde hace cuarenta años hace externa su interna), no hay puntos en común. ¿qué hay en común, ideológica y políticamente entre el PRO y Proyecto Sur, para tomar dos extremos del espectro partidario? ¿hay acciones posibles en común, con idénticos objetivos y afinidad para corregir las consecuencias negativas, respecto del drama de la desocupación? No hay posibilidad política de coincidencia.
Y en cuanto a esto de "los políticos", creo que era Max Weber que escribió "en política hay dos tipos de personas, los que viven de la política y los que viven para la política" y agrega, no sé si con cinismo o con realismo "pero hay que comprender que los que viven para la política en algún momento también necesitan vivir de la política" y supongo que susurrando aclara "sino se mueren"
Hay una definición vital de "política": es un juego agónico de poder. Esa cosa del "poder" puede ser para vivir de o vivir para.
El abuso del primer sentido del poder, "poder para poder vivir de", se manifiesta en ¿puedo llamarlo "corrupción propagandeada"? el tipo ese que quiere guita y vende hasta a la madre. Que parece es la única forma de corrupción, y el único corrupto es este tipo que vende "poder" para tener más poder. Pero ahí no se dice ni mu de otro actor, el corruptor, el tentador que insiste e insiste hasta que quiebra al más pintado, y si no lo quiebra lo hace pelota.
En el segundo sentido, el "poder del que vive para", está la maldición de Lord Ashton, "el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente", este tipo también va a buscar guita, pero porque es un instrumento de poder, permite "comprar", "corromper" a los del primer sentido. Por eso creo, como solución, la periodicidad en los cargos públicos con algún período sabático en el medio, no sea cosa que el tipo, integro y honesto, sea ¿enfermado, contagiado, corrompido? por lo que señala Ashton.
Y seguiría de la misma forma, hilvanando piecitas que no sé porqué siempre te las presentan como sin conexión.

Hay que leerte dos o tres veces, para captar de lleno lo que decís. Coincido con vos. ¿Qué pensás de las nuevas formas de comunicación? ¿Y las redes sociales?

A ver… de nuevo los grises. Gracias a Internet he conocido maravillas de personas que viven en Venezuela, España, Canadá que de otra forma ni hubiera sabido que existen. Amigos tan amigos como los que tomás un café y charlás horas (también conocí tipos de "acá", del barrio, podríamos decir, y a los que sí puedo dar un abrazo real gracias a esto de la red) así que ¿quién me saca ese milagrito?
Pero… también es de las peores zanahorias, el anhelo de los quince milisegundos de fama que decía Packard. Y la sobreabundancia de caca igual a otra caca con la fantasía de lograr esos quince milisegundos.
¿Se diferencia en algo de la costurerita que todavía no había dado el mal paso esperando que el productor de cine la descubriera y la hiciera la supermegastar del cine de teléfono blanco?

Hay como una mentira grande con eso. Muchas personas dicen que serán descubiertos en algún momento y están dispuestos a todo. Es la mentira del sueño americano: Rompete y llegarás a ser Hugo Heffner. Y eso deriva en que a una chica que nadie conoce y es noticia porque se peleó en un restaurante conocido, el conductor del programa de chismes le pregunte: ¿Y esto afectará tu carrera? ¡Jop! Antes había famosos y gente común, hoy todos somos famosos, lo que hace que nadie lo sea. ¿Crees que hay mucho elitismo en la vida actual?

Bueh, es la zanahoria de los quince milisegundos de fama. El "éxito" en vez del "triunfo", la cosa del momento y a la moda del momento, frente al esfuerzo de toda la vida, al compromiso de vida. Ta'bien, en el medio hay que saber cuál es el compromiso propio de vida, y si ese compromiso es lograr los quince milisegundos de éxito… ¿qué podés hacer?
Esto de si somos todos famosos nadie es famoso, es como el tema de la pobreza, ¿viste que se es "rico" o "pobre" en comparación con los demás? Que no pasa tanto por lo que tenés y lo que carecés de bienes materiales, sino que es la comparación con el de al lado.
¡Puf! entro de nuevo en "esa mala cosa" tan ideológica de cuestionar "la ideología vigente" que dicen no es ideología…

Ahora los chicos siguen aventuras a través de juegos de video o historias en cine condicionadas por el merchandising ¿Pensás que eso reemplazará a la literatura tradicional?

No.
O más bien, doy vuelta la pregunta ¿Qué artilugio, que dispositivo es la "literatura tradicional", de qué tradición anterior es una modificación eso de la "literatura tradicional"?
A ojito: no sé si el porcentaje de lectores, desde Gutemberg a la actualidad ha sido grande. Me parece que es constante. Como hay más seres humanos, y sí un laburo social de desanalfabetizar, hay más lectores, pero en porcentaje, sospecho que es relativamente insignificante.
Y que no tiene nada que ver con los artilugios o artefactos que se usen. Al fin y al cabo, el circo romano, los contadores de cuentos de las plazas, los folletines leídos en bares, el cine hace unas décadas y la tv y la web actualmente cumplen las mismas funciones. "Distrae" y "comunicar"
Es distracción o escape, pero también sigue siendo contar una buena historia que le una piecita del significado de tu vida, aunque no te des cuenta. Sea el camino del héroe, el tipo logra volver, o el tipo no logra volver, el "chico conoce chica, se enamoran, pasan un montón de peripecias, comen perdices para siempre" o "no comen perdices para siempre"…
Y no sé si tiene que ver con el objeto que lo presenta. Ando tratando de resolver si eso del "libro" es lo que está adentro, las ideas que alguien expuso a través de letritas, o esa cosa hecha de planchas de celulosa manchadas con algún derivado de carbón y pegoteadas por uno de los lados…
Aunque prefiero el bodoque de celulosa a un receptor de electrones…

¿Por qué pensás que la Cf es tan infravalorada en la opinión general?

Que como hay de todo como en botica…
Y tan infravalorada como todo. Pasa con todos los géneros. Sea policial, romántica, de piratas, de "convois", de misterio.
¡Qué sé yo! Fijate cuántos abren los ojitos medio espantados o sorprendidos (yo) porque Eco es bondólogo (hasta nombre tiene: especialista en James Bond, ¿quién valora la literatura de espionaje, salvo algunas cositas de Le Carre o de Greene?) o que se enrosca con Sherlock Holmes… y eso que hay una cierta valoración (¿de quiénes desde dónde?) con el género policial.
Y también "ayuda", además de la sobreabundancia, como en todo género, incluida la crítica literaria, hojarazca, el que "las metáforas", los "lugares comunes" de la cf tienen su dificultad… a ver, con Distrito 9, ¡ah! mucho blablabla laudatorio con eso de la situación del appartheid, pero cuando se esbozaba que "también pasa acá" con tantos y tantos segregados (todos esos que quedaron excluidos durante los 90, los "portacara de negro o pobre") y ahí ¡paf! "hacés ideología" con el retintín tan de moda del fin de la historia. Lo mismo con tanta historia sobre zombies y la correlación con el rechazo con "el otro", en particular "los sin techo"…
Y para adentro de los ¿fans?, las discusiones con "avatar": que era demasiado light para plantear explícitamente el tema de la invasión a Iraq, que era racista porque el héroe no era de los "aborígenes" sino de los invasores, que como es "de joligud" y le dieron el Oscar entonces no es más es un engaña pichanga; la gata Flora, pero no desde la búsqueda de matices, sino por prejuicio.
Y en esto de infravaloración, ¿qué hacemos con "2001" o "Matrix", incluso Star Wars o Volver al Futuro, ya no "Blade Runner" que es más minoritaria?
Me podés decir "pero esto que ejemplificás es cine"… y también está presente que el acceso a películas es muchísimo más masiva que a novelas.
Tomando bosta de ejemplo, son muchísimos más los que vieron la peli de "el código da Vinci" que los que leyeron el bodoque. Lo mismo con (a mi me gusta y me parece "bueno") con Harry Potter o el Señor de los Anillos…
Además, en esto de "infravalorado" me parece que es más "desconocimiento". Anécdota tipo metáfora, mi nieto es recontrafanático de Harry Potter. Cuando se dio el fenómeno masivo a través de las peli, entro a buscar los anteojos redondos para regalárselos, así que entro a preguntar "¿tienen los anteojos redondos?" y me traen ovalados, clipper, cualquier forma; y aclaro "No… como los de Harry Potter", respuesta "¿quién?", ups me digo, y aclaro más, "como los que usaba Lennon", de nuevo me dicen "¿quién?". Y no en un único lugar…
Y fijate, Harry Potter o John Lennon, no Paul Muab'dib o Johnny Rico o Miles Vorkosigan…
Que en realidad, habría que precisar mejor esto de la "opinión general", desde el desconocimiento sobre demasiado que sea "literario" en los "generales", hasta esa cosita que arrastro de desagrado porque muchos "especialistas", "con reconocimiento serio" o llamalo como quieras no le dan bola, y uno se dice "cómo no le das bola a esto que me gusta", mientras actúo de la misma forma con los que le gusta lo que no me gusta…

¡Tenés razón! Ahora me asusta saber si habrá una opinión general, espero que no. ¿Imaginás que algún día conquistaremos el espacio como en Star trek?

Sí y no.
No sé si la organización política sería del tipo "naciones unidas que funcionan como nunca funcionó", ni si seremos y serán todos tan abiertos al Otro como para reconocerlo como un igual. Ni si se darán esas condiciones implícitas de "garantizar en condiciones de equidad, dignidad y libertad que cada uno busque su felicidad"… que requieren, además de una ética básica que me parece no es la dominante actualmente, tiempos casi instantáneos. Que desde este encuadre, siempre hay un otro "malo", sean los klingon primero y después los romulanos… que el esquema "guerra fría" o "choque de civilizaciones" siempre se escapa…
Estoy suponiendo los viajes espaciales o las comunicaciones sin barrera de tiempo significativa. Quizás el axioma inicial de todos estos relatos
Que nos hemos olvidado que no hace cien años las novedades tardaban meses entre una punta y la otra del mundo ("La vuelta al mundo en 80 días" casi tres meses), pero en ese lugar de Star Trek en vez de tres meses deberíamos calcular demoras de años, e inventamos agujeros de gusano, hiperespacio, ansible o cualquier otro artilugio para salvar ese hiato.
Y esa incomunicación genera desinteligencias y conflictos.
Ahora, que fuera a lo Star Trek, emprolijado, me gustaría pero… deberíamos crecer como sociedades demasiado en "sabiduría" y dejar de confundirla con "conocimiento (científico a lo duro)"

Cierto, apuesto por la sabiduría. Y en un punto tenés razón ¿Qué garantía hay de considerar a los alienígenas? Si nuestra especie hizo esclavos a congéneres. Ni hablar del maltrato animal. A veces pienso que es una patraña eso de que somos los amos y señores de la naturaleza, más si es un argumento humano. Tendría que venir un vegano o un marciano y ver si merecemos esto más que un ceibo o un gatito. A veces creo que ellos son mejores personas. Si hubiese un holocausto climático o ecológico ¿Qué harías?

Me muero.
No estoy en condiciones de entrenamiento físico y desarrollo de habilidades que permitan que sobreviva. Demasiado urbano clase media.
Y la tiro acá, tengo unos cuantos borradores que no llegaron (espero que sea "todavía") a nada: hasta los cigarrillos tienen fecha de vencimiento. Si en "el día de los trífidos", "soy leyenda" o "la tierra permanece" los tipos sobrevivían con lo guardado en los depósitos, pero ahora, las latas de tomate tienen un año de vida, la harina unos seis meses, la levadura para hacer pan ni dos semanas… así que en menos de un año hay que estar produciendo alimentos en las condiciones y con el esfuerzo de 1830. No me veo amaestrando un caballo, forjando un arado, reconociendo semillas útiles, armando un molino, carneando una vaca y curtiendo el cuero en sólo un año, recogiendo pasto, y sabiendo qué pasto, para que las vacas y el caballo coman durante el invierno.
Y construir una casa o rancho, hacer un colchón de paja, jabón para la ropa y limpiarse… ¿alguien sabe hacer adobe, poner los cimientos y levantar paredes y un techo de tejas, además de cazar pajaritos, potabilizar agua, hilar algodón o lino y curtir cuero? Y martillos, clavos, hachar madera para tablas… demasiadas cosas todas juntas para saber hacer.
Me muero lleno de piojos, desnudo y desnutrido.

Já, já. Estoy seguro que no tenés idea de lo que serías capaz llegado el caso. Y mencionaste La Tierra Permanece de George R. Stewart. ¿Sabés que no pude seguir leyendo cuando le dicen que el hijito murió de gripe? Lo abandoné como dos meses y después lo agarré medio amargado, pero lo terminé. Estos eventos de los tsunamis, me hacen pensar en las mujeres embarazadas, los nenitos, los animalitos que murieron con todos los sueños encima, que no le hicieron mal a nadie y no le encuentro nada de lógica. Y la galaxia es enorme y hay miles de billones como la Vía Láctea. Me hacen reír los que se creen importantes. ¿Pensás en estas cosas alguna vez?

"el mapa no es el territorio". Tenemos dos mapas, que parecen antagónicos, y fundamental, no son el territorio.
Está el mapa ¿científico? que se sabe no es más que un mapa, pero nos olvidamos que deberíamos tener muy en claro que no es más que el mapa. Está armado, "dicho", con lógica, racionalidad, ¿matemáticas?
Y está el mapa ¿de la fe, de la existencia de Dios, un sentido trascendente, un Alguien "más allá"? (no el de la religión, aunque la religión la usemos como término para englobar a las comunidades que comparten formas de actuar o pensar esa convicción de que "Dios" existe)
Con uno u otro mapa, que insisto no son "eso que está ahí" sino una representación simplificada, uno busca el sentido a todo esto que sucede. Y no son más que mapas, lo peor es que nos matamos a partir del error de que "mi mapa es el territorio", o peor, "esta variante del mapa, este submapa" es el territorio.
A ver… Tere en el curso que da de Filo, comentó algo de Pascal o Spinoza, eso de que somos un punto de encuentro entre dos infinitos. La mujer embarazada ahogada por el tsunami está en "nuestro punto de encuentro", en alguno de los mapas que podemos percibir (espero, hay unos cuantos mapas que desprecian a ese ser humano concreto, queda en "número"… pero lo peor, esa "reducción a número" afectado por el tsunami es consecuencia de que ya era número para la macroeconomía, los intereses del mercado, los flujos financieros de la empresa… ideología de nuevo), pero ¿y desde los infinitos puntos de encuentro de los otros dos infinitos? Habría que estar haciendo otros mapas.
Uso a dos tipos, Spinetta y su "vida siempre trastocando mi ser", que en este ejemplo del tsunami, es esta tragedia que te trastoca hasta morir, y a Dylan soplando en el viento, en este punto de encuentro, en este mapa que intentamos dibujar, el hacer con lo que tenemos al alcance hacer… ideológico: que esa mujer nunca sea reducida a ser un punto de alguna creación humana… ese doble juego de "¿Cuantas veces puede un hombre volver su cabeza/Y fingir que simplemente no ve?" y "¿Cuantas muertes le llevará hasta que sepa/Que demasiada gente ha muerto?"
No sé cuál "debería ser" la respuesta del universo, ¡depende de tantos mapas!, pero tal vez sí la que debería ser la de las personas… pero ahí ya estamos haciendo política.

¿Cuál es tu película de CF favorita?

Varias. 2001 es una; Blade Runner, las dos versiones, otra. No sé si Brazil o Doce Monos entran como películas de cf. Estoy masticando Moon.
Y también las "de aventuras". Alien, Star Trek, la última, Terminator… disfruto mucho Star Wars, en especial capítulo II y III, casi casi una tragedia griega mirada desde el lugar de esos relatos a lo Arturo; y Avatar tanto desde lo visual como desde el encuadre "ideológico"
¿Babylon 5 a pesar de ser serie de TV, puede entrar en la categoría película estirando el concepto "película"?

Já, já La última de Star trek te gusta por la nueva Uhura. Babylon Cinco, una masa y Star Wars… Siempre me resultó curioso que un granjero de Tattoine y un contrabandista les dieran una patada a la dictadura del Imperio volándole una base. Eso fue a finales de los setenta, Pero a comienzos del dos mil, encontramos a los políticos republicanos enredados en burocracias, armando un ejército por razones no muy claras y al líder electo dando un discurso sobre pacificación entre aplausos. ¿Crees que los autores de Cf son nerds o ratones de biblioteca despegados de la realidad?

Me parece que están en la realidad, siempre se les escapa "la realidad".
Dejo afuera a Huxley y Orwell, escribieron su relato de cf, pero no lo son.
Pero siempre se les filtra su "ahora" y expresan su posición.
Cordwainer es un caso, lo mismo que Herbert, pero incluso, los aparentemente neutros, Bradbury o Asimov desde los clásicos, están expresando posiciones frente a "la realidad".
Y otro ejemplito, si querés tirado de los pelos, ¿te acordás de "los espadachines de Varnis"?, ese relatito de casi fantasía donde el héroe salva a la princesa al estilo capa y espada y en el último párrafo, cuando el tipo está por perder y se dice "ma sí" y saca la pistola de rayos y mata a los perseguidores…
Más allá de la broma sobre las convenciones de género de la fantasía heroica, ¿no está haciendo una crítica al apegarnos a una convención que funciona pero es incompleta, una amable e irónica crítica al resignarse al "sentido común" que sólo es "lugar común"?
La otra cosa que nada que ver, pero desgraciadamente, los conservadores no son necesariamente tontos. A ver… que una cosa es la inteligencia y la otra para qué la usás. Al fin y al cabo, los republicanos son los que se montaron sobre Matrix para explicitar que es preferible vivir en una mentira agradable (como elige en la peli Switch) que en una realidad terrible, como Neo o Sion… y muchos compraron esto, y supongo votaron y apoyaron al Arbusto (o neMen acá)

¿Cuál fue el último cuento de Cf que leíste?

Un ejercicio de Ric Di Giorno (que le debo el comentario) y un relato de Néstor Figuieras.
Y los cuentos de la anteúltima Próxima.
Sobrevolé Axxón. Tengo que aterrizar unos cuantos.
Pero, en eso de "la pila de libros", estoy en etapa novelezca. Me siento a leer con la ingenuidad del lector con novelas. En realidad releyendo. Y esperando estar en veta para seguir con una serie de marinos del siglo XIX de O'Brian, la saga de Audrey y Maturin, esa de la peli "Capitán de Mar y Guerra".

¿Pensás que alguien leerá este dialogo?

Si puede… espero que sí, uno de los "deseos" es que los diálogos crezcan a conversaciones.
Je! que eso de disparar la escopeta de las dudas expresadas en forma afirmativa debería mover las cabezas. Aunque sea la mía, y lograr eso de "los que no viven como piensan terminan pensando como viven", como durante la dictadura escribió alguien respecto de Grondona y Neudstad
Y si se mueven las cabezas, tal vez empecemos (me incluyo fuertemente) a vivir como pensamos en vez de terminar en la condena de reemplazar lo que pensamos con lo que vivimos (afirmo, es la alienación actual: nos imponen cómo debemos vivir)
Que somos seres humanos, más bien somos (sacarse el sombrero con Descartes), porque dudamos, y cuando me obligan a una certeza incuestionable… en algún lado me están enroscando la víbora.
Y la cf es "el" o "uno de" o "mi lugar" de duda.

22 de Marzo de 2011 - Planeta Tierra (que permanece)