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martes, 16 de abril de 2013

Diálogo con José Massaroli sobre sus historietas


Diálogo con José Massaroli sobre sus historietas







Hola José. Bueno, de nuevo por acá. Es un gusto conversar otra vez. Más después de tantas cosas publicadas entre la anterior visita y esta. Recuerdo que cuando terminaba de publicar el anterior encuentro, se anunciaba la publicación de Fusilen a Dorrego. En aquella ocasión hablamos de Juan Moreira. ¿Este emprendimiento tuyo de recrear en historietas a personajes históricos y del folklore argentino es una consigna pendiente o simplemente se te da  de forma natural?

         ¡Hola, Mario! El gustazo es mío. ¿Viste cuando dos personas se encuentran y no tienen nada nuevo que contarse? Bueno, acá lo lindo es que no ha pasado mucho tiempo desde la anterior entrevista, y sin embargo, tenemos un montón de cosas para comentar. Me alegra mucho tener la oportunidad de continuar aquella conversación, como si estuviéramos en la mesa de un café... ¡Mozo!
         Sobre tu pregunta, sí, el empecinamiento en los temas nacionales es una consigna pendiente que cargué durante mucho tiempo y que a la vez se está dando de manera natural en el presente. O sea, que siempre me interesaron mucho los hechos de nuestra historia y la posibilidad de llevarlos a la historieta, no sólo como una forma de difundirlos, sino también por el placer que me produce contar cosas de nuestro pasado, que no está muerto como muchos creen, sino que tiene mucho que ver con lo que somos en el presente. La favorable recepción que tuvo Juan Moreira me indicó que estaba en el momento decisivo para volver a aquellos temas. Creo que no me equivoqué, porque tanto Dorrego, como La Vuelta de Obligado han sido muy bien recibidas por el público. Hay mucho más interés en la gente por estos temas históricos, cuando se los presenta de manera atractiva, de lo que los editores se imaginan.

Duendes está publicando todos tus trabajos, incluyendo tu personaje Orquideo Maidana que tiene un tono muy diferente a los históricos, y sin embargo con ese personaje también mantenés tu línea de hacer historias de neto corte cultural y nacional. ¿Trabajás en Orquideo entre las creaciones de las otras historietas o dejás un laburo para encarar otro?

         Me es casi imposible desarrollar dos o más trabajos a la vez. Una historieta creada por mí, es decir, escrita y dibujada, se convierte en un mundo que me atrapa y me voy metiendo en ese mundo cada vez con más exclusividad, hasta el punto de ir dejando colgadas muchas cosas hasta que llego al final. Con Orquídeo pasa lo mismo, sólo que tomo otras partes de nuestra historia: la tanguera y la literaria.

¡Qué suerte que compartimos aquella cena del 20 de diciembre! ¡Y eso que en un principio no te convoqué pensando que diciembre sería un mes imposible para que asistas a una reunión! Pero fue la intervención de Felipe Ávila la culpable, Y tengo que agradecerle porque vinieron otras personas de la más agradable personalidad. En realidad ese día hubo varios invitados casi de sorpresa como Claudio Ramírez a quien trajo Liliana y Germán Ponce, otro genio que vino con Martín. Pero yendo a lo que te quería preguntar, es sobre  la historieta de Dorrego. ¿Cuánto tiempo te toma hacer el guion de un relato así? Citas fuentes, pero sé por experiencia propia que hacer una biografía es un laburo enorme de investigación, selección y descarte de montones de material.

         Estuvo muy linda la cena, buenos amigos, nuestro tema favorito, un lugar agradable, buena comida, emotivos brindis ¿qué más se puede pedir?... ¡Que me vuelvan a invitar, ja, ja!
         Lleva tiempo escribir el guión, sí, porque hay que escarbar, buscar documentación y sobre todo, descartar muchísimo para quedarse con lo esencial, no sólo desde el punto de vista histórico, sino desde la óptica de la acción y la aventura que una historieta debe tener para no resultar aburrida, pecado mortal en este arte. Hoy en día, el acceso a la documentación es muy rápido, gracias a internet, pero eso trae el inconveniente de que uno encuentra demasiados datos y hay que leer muchísimo, imprimir, comparar etc. En la época en que escribí el guión de Fusilen a Dorrego, sólo encontré el libro de Pavón Pereyra y alguna nota en la revista Todo es Historia, de modo que el trabajo fue más fácil.

Encima después está el trabajo de crear una trama entretenida. Me encanta el comienzo con eso de las plazas y las calles, muy interesante. También mostrás a un Dorrego muy entendible y humano que gustaba de las bromas en su juventud. Hasta llegas a aclarar en un momento sobre la edad de Dorrego durante las campañas. Claro que a medida que avanza la historia, el relato se vuelve más serio y complejo, hacia la tercera parte es casi un libro puro de historia con imágenes ¿tuviste ayuda para armar todo esto o fue cosa de tiempo y dedicación?

         La única ayuda fue el entusiasmo que sentía por lo que estaba haciendo y la libertad que me dio el diario La Voz para trabajar. Ninguna interferencia. Puedo decir que hice lo que quise, para bien o para mal. Otro factor que ayudó fue el hecho de que mi lugar de trabajo era el estudio Géminis, donde me veía rodeado de amigos dibujantes que con sus comentarios, no siempre favorables, y bromas, me aportaban otros puntos de vista sobre mi trabajo. Muchas veces, una partida de ajedrez o unos mates con Mulko, Gil, Gaspar, Bustos y otros compañeros, me daba un respiro y permitía que volviera al tablero con la mente despejada y viera la página que había dejado colgada, de otra manera. Es muy distinto a trabajar solo sin tener la posibilidad de comentar lo que se está haciendo.

Hay una parte que desconocía. Es cuando está en el barco y todas esas aventuras que lo llevan a recorrer el mundo y conocer a nombres de otros países de la manera más aventurera que solo conocí en relatos de ficción ¿Por qué pensás que Dorrego no es uno de los personajes conocidos de nuestra historia?

         La historia “oficial” ocultó la historia de Dorrego, porque no le convenía a los vencedores de Caseros mostrar las virtudes de un hombre que fue el padre del federalismo en la Argentina. Lavalle, el fusilador, era el héroe “oficial”, y de él a su vez ocultaron toda la parte oscura, dejando a la vista sólo al héroe de la Independencia. Esos historiadores son los que convirtieron la historia argentina en el mamotreto aburrido que padecimos en la escuela, en el que nuestros héroes eran de mármol y sólo se bajaban del caballo para decir sus últimas palabras. Por eso tantos chicos optan por las historias de cowboys, piratas y aventuras, ignorando que nosotros tenemos tantos o más héroes que Hollywood, y que además son de carne y hueso y no de plástico.

Hablando de la historia oficial. Existe la manipulación. Te cuento una anécdota. Hace unas semanas, escuché en la radio una carta que anunciaban escrita por la ex mujer de Hugo Chávez. Yo posteé esa info en lugares comunes, pero esa carta era falsa. Se trataba de una cosa escrita por un periodista. Me aviso un amigo. Al principio dudé por unos segundos, porque conozco a ese amigo y sé que aunque es argentino le gusta mucho la política de Chávez. También me dio un poco de bronca que los de la radio no investiguen las noticias que dan, o peor, que lo hagan adrede. A lo que voy es que cuando trabajamos en históricos tenemos que cerciorarnos de que las fuentes son fidedignas, más allá de nuestras simpatías. ¿Viviste algo de esto cuando investigabas a los próceres?

         Permanentemente. La manera en que los unitarios y sus descendientes liberales contaron la historia se va cayendo a pedazos a medida que investigamos. Algún día tendremos que cambiar de nombre a muchas de las calles  que hoy honran a traidores a la patria, entreguistas, genocidas, en fin... Lo de la carta de la mujer de Chávez es una infamia, pero seguramente no se trata de algo aislado sino que es parte de una campaña orquestada a gran escala. Internet es un campo fértil para estas cosas, pero también facilita que se desenmascaren enseguida.

 ¿Visitaste lugares donde haya estado Dorrego?

         ¡Ésa sí es una asignatura pendiente! Tengo que ir al campo de Navarro en que fue fusilado. Uno siente la necesidad de pisar el suelo en donde ocurrieron las cosas. Espero hacerlo este año. Conozco su tumba en la Recoleta, que irónicamente está muy cerca de la de Lavalle.

¿Pudiste conocer a algún pariente de Dorrego? ¿Qué le pareció la historieta?

         No, para nada. Conocí al historiador y periodista Hernán Brienza, que a esta altura es casi un familiar, de tanto que lo investigó. Su libro El Loco Dorrego tuvo mucha difusión desde que la presidente se lo obsequió a Hugo Chávez y éste lo mostró y comentó por todas partes. Se dieron cuenta que Dorrego no era sólo un héroe local sino que tiene proyección latinoamericana. ¡Hasta tuvo que ver con la independencia de Venezuela! Brienza en cierta manera se sentía “el descubridor” de Dorrego y se sorprendió mucho cuando supo que yo ya había contado la misma historia y las mismas anécdotas mucho antes, cuando él era un chico. Eso lo motivó a escribir un buen prólogo para mi libro y acompañarme en la presentación en la Biblioteca Nacional.

¿Qué posibilidad hay de que Fusilen a Dorrego sea leído en las escuelas?

         Lo ignoro. Me han sugerido más de una vez que lo presente a las autoridades de educación o cultura, pero no ando en esas cosas y todavía no encontré la vuelta. ¡Me gustaría, claro! Aunque te aclaro que no lo hice con esa intención, no pensé en eso cuando encaré la historieta. Para mí, lo importante es darle vida al personaje través de los cuadritos; lo que pase después... Pero pienso que es totalmente publicable hoy en día, ya sea en diarios, revistas o libro

Vi que escribiste Fusilen… hace ya mucho tiempo ¿Qué ocurrió? ¿Las editoriales no estaban interesadas en la historia? ¿Sufriste la censura? ¿O fue una decisión tuya esperar hasta ahora para mostrarlo?

         No eran los tiempos oportunos, pienso. Una vez que se publicó en La Voz, guardé los originales y nunca más los mostré hasta que, luego de subir Juan Moreira al blog de La Duendes, Alejandro Aguado me preguntó qué más quería publicar, y ahí resolví mantener la continuidad original: Después de Moreira, Dorrego, después de Dorrego, Facundo, tal como se publicaron en el diario, allá ´por los '80. Cuando cerró el diario, yo ya estaba en los dibujos animados, luego vinieron las historietas para Disney... y cuando me quise acordar, ¡habían pasado más de 20 años! Verlo convertido en libro es un orgullo y una emoción muy grande para mí. Es como si estos trabajos renacieran de las cenizas. Como que éste era el momento que esperaron hasta ahora, cuando hay una predisposición de la gente a leerlos. Algo así dijo con mucha más calidad literaria Ariel Avilez en su epílogo para mi libro de Orquídeo Maidana, donde se preguntaba para quién había hecho yo todo aquello y se respondía que para él; es decir, para los lectores de estos días, para esta época, tan distinta a los '80, cuando reinaban las grandes editoriales y todo lo que no pasaba por Columba, Record o Humor no existía. Un poco lo de Lovecraft, también: “No está muerto lo que puede yacer eternamente.”

Analizando Fusilen a Dorrego, entiendo con cierta congoja que nuestra historia siempre tuvo “bandos” y divisiones desde los gobernantes hasta el pueblo. No faltaban cipayos y estancieros dispuestos a modificar las leyes en su propio provecho dejando al pueblo sin esperanzas. En tu opinión ¿Cuánto cambió la historia hasta el día de hoy?

         Cambiaron los métodos. Antes se combatía a suerte y verdad, se degollaba o fusilaba y listo. Ahora, los mismos bandos pelean por medio de los grandes medios de comunicación y su campo de batalla es la mente de la gente. Pero la lucha sigue siendo la misma: de un lado los que ganan con la entrega de lo nuestro al capital extranjero, los que fusilaron a Dorrego, los “Manos” de El Eternauta... y del otro los que defienden al pueblo. Ojo, que estos dos bandos están en todo el mundo, es una lucha eterna que no es un privilegio único de “este país”.  Claro, no todo es tan blanco o negro, y a veces cuesta encontrar una coherencia absoluta en los que están del lado de lo nuestro. Pero Errare humanum est, ¿no? Lo importante es tener claro cada uno de nosotros para dónde vamos, ayudar en lo posible, y no olvidar lo que dijo Martín Fierro: “los hermanos sean unidos... si entre ellos pelean, los devoran los de ajuera.”

Tu estilo de dibujo es clásico. Noto que conservas un total respeto por la imagen histórica con un ritmo de narración muy clásico, yo no podría contarlo como vos y si algún día me atreviera a realizar  un histórico sé que mis encuadres estarían teñidos de climas exagerados y hasta fantásticos. Lo menciono porque hace un par d años, Mariano Antonelli me obsequió su libro “A través de los Andes” y te juró que me impactó. Por el estilo que eligió y por la forma de retratar a un San Martín humano y a la vez, aunque él no esté de acuerdo, je, je. Como un prócer heroico. Seguro conocés esa historieta también publicada por DUENDES. ¿Cuándo emprendes un proyecto histórico el estilo es determinante o se puede tener libertad en ese aspecto?

         Conozco a Mariano y tengo su libro dedicado y todo. Está muy bueno. Me parece genial que alguien pueda tomar la figura de San Martín y hacer una historia fantástica, totalmente libre. El que lea esa historia seguro va a querer saber más de San Martín, ya lo vio fuera el bronce y se le hizo interesante. También Fer Gris y el guionista Oenlao están haciendo obras muy positivas en el terreno de lo histórico. En mi caso, no creo ser un dibujante “clásico” 100%. Tengo mucho de Pratt, de Robbins, de Lito Fernández, dibujantes no muy realistas, más bien expresionistas... pero es cierto  que en temas “serios” no me gustan las deformaciones ni los efectos “raros”. Cuando hago Orquídeo Maidana es otra cosa, ahí me permito otras libertades e, incluso, otras influencias, como Fontanarrosa o Ferro. La libertad siempre está en uno, no hay que pedirla ni esperarla. Uno decide con qué estilo va a hacer cada cosa. O cree que decide, porque generalmente uno sólo puede hacer lo que “le sale” aunque piense que lo está manejando intelectualmente. Para mí, el inconsciente sabe lo que hace. Hay que dejarlo en libertad, simplemente, y después, en otro momento, pegarle una revisada al trabajo antes de entregar, por las dudas, ja, ja...!

Si, te mencioné lo clásico, pero es evidente tus influencias prattianas y hasta breccianas en algunas viñetas. Lo que ocurre que hoy, en la distancia, esos dibujantes ya forman parte de la historia clásica de nuestra historieta. Ojalá las generaciones de historietistas del futuro no lo olviden, que tengan memoria. A propósito ¿Cómo ves a la movida de jóvenes historietistas? ¿Lo positivo y lo negativo que consideres?

         Claro. Nosotros llamábamos “clásicos” a los dibujantes ultra- realistas, como Salinas, Foster o Raymond. Ahora el concepto se ha extendido. No veo mucho de lo nuevo que se hace y mucho de lo que veo no me atrae.  Muchas historias no se entienden, hay un exceso de egocentrismo, me parece, como si el autor dijera: “Aquí lo importante soy yo”. Y se olvida que hay un lector que tendrá que descifrar lo que quiso decir o dibujar. Estoy tratando de nombrarte alguien que me guste me viene a la mente el delirante de Diego Parés. Salvador Sanz es algo serio. En la Duendes tenemos a Daniel Mendoza, y Omar Hirsig, además de Fer Gris, Bernoy, el uruguayo Gezzio, que vienen muy bien. Seguro que hay muchos más, pero la verdad es que leo poca historieta.

¿Cuál es tu opinión acerca de la propuesta de ley para incentivar la producción de historieta nacional?
         Está muy bien. Todo lo que se haga para asegurar nuestros derechos cuenta con mi apoyo. El dibujante es un trabajador muy desamparado por las leyes. Lo único seguro que tenemos es que dibujaremos hasta el final.
¿Y respecto a la idea de agremiarse para conseguir la pensión o jubilación para los dibujantes?
         Lo mismo. Está muy bien que aquellos que han contribuido a la cultura nacional tengan derecho a una vejez digna, ya que difícilmente uno se enriquezca contando historias “de acá”.
         En general, los dibujantes hacen plata trabajando para el exterior, privando a su pueblo de su talento y poniéndolo al servicio de historias que no tienen nada que ver con nosotros y más bien contribuyen a nuestra alienación cuando al final se publican aquí. Todo lo que hemos hecho para el exterior, en general, responde a la mentalidad de los países dominantes, exactamente la opuesta de la que deberíamos cultivar. Por ejemplo: agarro una vieja revista Skorpio al azar y me encuentro con once historietas de guionistas y dibujantes argentinos. ¿Y cuántas transcurrían en nuestro país?... Cero. ¿Cuántas eran protagonizadas por argentinos?... Cero. Todas estaban hechas para el mercado italiano y se publicaban aquí de rebote, con protagonistas yankees, franceses, guerreros de épocas inidentificables... ¡Por suerte había una nota de Grassi evocando al dibujante Repetto, un connacional... que se la pasó dibujando cowboys y aviadores de la segunda guerra mundial!
         A lo que iba, es que todos estos brillantes colegas seguramente han ganado buena guita en tantos años de cobrar en dólares o euros y por ahí no necesitan tanto de una pensión o jubilación. Pero los que se mantuvieron dentro del mercado interno, dibujando personajes nacionales, poco vendibles en el exterior pero significativos para nosotros,  por ahí no han recibido una compensación parecida y se da la paradoja de que ellos le entregaron su vida a la cultura nacional y a la hora en que su capacidad de trabajo disminuye con la edad y los cambios de modas, reciben como única retribución, el olvido. Pienso que hay que permitir una vejez digna a los que nos han dado tanto y también un reconocimiento permanente a su obra
Facundo, Dorrego… Ahora estás promocionando La Vuelta de Obligado y en DUENDES se puede leer a Facundo ¿Qué podés contar de estas nuevas historias?

         Facundo se publicó en La Voz después de Dorrego, así que sigue el mismo camino en La Duendes. Antes de fin de año pensamos publicar el libro con la biografía completa. Es un trabajo de transición, entre el rigor histórico de Dorrego y un enfoque más liberado como el que apliqué en El Chacho Peñaloza, que vino después, donde llego a incorporar personajes ficticios para agilizar el relato.
         La Vuelta de Obligado tiene otra historia, muy diferente. Para empezar, la escribí y dibujé el año pasado, o sea que... ¡al fin publico un trabajo nuevo! En principio el pasado a tinta, la tapa y otras cosas iban a estar a cargo del amigo Felipe Ávila, quien, en cierta manera posibilitó que esto se concrete al ponerme en contacto con el editor. Luego las cosas se complicaron. La épica no sólo estuvo en el relato en sí, sino que fue una lucha poder llegar al final: por problemas de salud Felipe no pudo seguir con la tinta y la última parte de la historieta se encargaron dos grandes amigos del estudio Géminis, quienes prefirieron firmar con el nombre del estudio (¡que de esta manera volvió a la vida!), en lugar del suyo propio. Luego hubo complicaciones de último momento y no llegamos a tiempo para el 20 de noviembre, la fecha de la batalla, como era nuestra intención,  pero al final llegamos a buen puerto, con un buen producto. También participó otro “geminiano”: Ramón Gil, que hizo un gran trabajo con el color.
         Haciendo un poco más de historia, La batalla de La Vuelta... es otro caso de ocultamiento: siempre se la mostró como un hecho aislado, casi un capricho de los anglo-franceses, a los que se les ocurrió venir a darse un paseo por el Paraná sin el permiso de Rosas y éste se empecinó en no dejarlos pasar. A medida que uno investiga, comprueba que este hecho estuvo encadenado a muchos otros, como el sitio de Montevideo y la prédica de los exiliados unitarios, que llegaron a proponerles a los ingleses la creación de una República de la Mesopotamia, escindiendo nuestro país. Todo esto conformó lo que los historiadores actuales llaman La Guerra del Paraná. Un conflicto que teminó con una victoria nuestra, donde el invasor tuvo que retirarse con la cola entre las piernas. Por lo tanto, la cosa da para mucho más y aquí va la primicia: 
Ya estoy trabajando en el que va a ser el primer libro de una Trilogía: La Guerra del Paraná. ¡Vienen por los Ríos!, donde muestro todo lo que pasó antes del combate, los preparativos y hechos realmente cinematográficos como el robo de nuestra flota, a manos de ingleses y franceses, las incursiones depredadoras del legendario Giuseppe Garibaldi, prócer de la independencia italiana y a la vez pirata y mercenario en nuestro continente, etc. El segundo libro es La Vuelta de Obligado, y el tercero, si todo anda bien, mostrará los distintos combates que hubo sobre el Paraná tanto cuando los invasores iban como cuando volvían, donde los nuestros les dieron como en bolsa, sobre todo en la Angostura del Quebracho.
         Tengo que agregar que estos temas me tocan muy de cerca, porque, habiendo nacido en Villa Ramallo, conocía desde siempre La Vuelta de Obligado y otro lugar donde se combatió más de una vez: EL Tonelero, donde también tenía sus cuarteles el general Mansilla. Es lo que siempre quise hacer: contar historias que tengan que ver conmigo, con mi gente y nuestra historia. ¡Espero poder continuar haciéndolo!
         ¡Muchas gracias, Mario, por esta nueva oportunidad de dialogar con vos y con tus lectores!
¡Mozo!


martes, 9 de abril de 2013

Jorge Pérez Perri – Escritor – Autor de “EL Centinela de Uruk”


Invitado de Hoy: Jorge Pérez Perri – Escritor – Autor de “EL Centinela de Uruk”








Hola ¿Quién eres? Preséntate con tus palabras, por favor.
Buenas y santas. Tengo el orgullo de llevar el mismo nombre de mi padre: Jorge Pérez Perri. Soy argentino, llevo 47 años ininterrumpidos tratando de vivir con pasión cada día. Mi vida es una especie de viaje en donde me detengo en cada estación durante algunos años. Hoy mi estación es la de Rosario, provincia de Santa Fe, pero estoy viendo la posibilidad de mudarme al campo dentro de poco.
¡Al campo! ¿Te gusta lo rural? ¿Y es difícil vivir en el campo?
Vivir en el campo, no. Pero vivir “del” campo debe ser complicado, mucho más en estas épocas de lluvias interminables.
¿Cómo empezaste a aficionarte a los comics?
Desde que empecé a leer, creo. Después de aprender eso de “mi mamá me ama” comencé a leer La Pequeña Lulu. Era fanático de Toby, de Fito, de ese club donde no se permitía la entrada de las niñas. Un mundo fantástico que amaba. Y recuerdo que en las noches, en vez de contarme un cuento, mi viejo me dibujaba personajes del mundo de Lulú. Me iba a la cama con ese dibujito.
Nunca dejé de leer historietas. Hasta que un amigo, allá por 1980 me hizo ver unos dibujazos aparecidos en la D’Artagnan. Apenas los ví me dije: quiero dibujar así. Eran los dibujos de Lucho Olivera y la historieta era Gilgamesh.
Terminé la secundaria con la meta de ser dibujante de comics. Ingresé en la Escuela Panamericana de Arte, en el curso de historieta a cargo de Alberto Breccia. Estudié con Lito Fernandez, con Gianni Dalfuime, con Daniel Haupt. Pero me di cuenta que mi nivel estaba muy lejos y dije, chau, largo todo. Me anoté en la UBA a estudiar sistemas.
¡Mirá vos! Se dice que muchos que estudian para dibujante y no lo consiguen se vuelven muy buenos guionistas. ¿Y cuando sentiste el impulso de escribir?
Un amigo fue el que me dio el empuje, pero sobre todo un concurso de cuentos, allá por el 2001, cuando me dije: ¿y por qué no presento un cuento? Jamás había escrito nada, salvo larguísimas cartas (cuando las cartas se escribían a mano, letra cursiva, papel avión, sobre, estampillas, correo, buzón, ¿te acordás?) y así salió mi primer cuento: Fémur.
¿Qué temas te gusta abordar?
Me gusta retratar la vida cotidiana, y con sentido del humor. Mis cuentos y mis historias transcurren ahora. Me gustaría poder escribir novelas históricas, pero hay que estar muy bien documentado. Entonces prefiero contar lo que sé, lo que viví. Pero escribir es recorrer un camino sin saber con certeza adónde se llega. Todo comienza con una idea, por vaga que sea, pero el proceso de escribir es fascinante. Me dejo llevar por la historia y termino en un punto en donde nunca había imaginado. Es la magia del arte de escribir.
Sí, coincido es magia. Y a mi me ocurre que me transporto cuando escribo. Vivo las escenas a través de los personajes y al mismo tiempo me hallo en una posición segura donde no me afectan los conflictos, es raro. ¿Cuál es tu aspiración? ¿Fama?
Y… la fama es un sueño, no lo niego. Pero no, no es la aspiración. Yo creo que todos, desde que somos niños queremos ser reconocidos, que todo el mundo sepa de nosotros. Luego crecemos, pero siempre queda algo de eso. El que pasó por la fama, puede dar crédito de que es algo maravilloso, pero es algo espantoso. No me imagino tener todos los días en mi puerta a un par de paparazzis o un grupo de gente que grita mi nombre en la ventana. Debe ser espantoso ir de viaje y tener que quedarse dentro del hotel todo el día. No… ¡ahora que lo pienso mejor, fama no!
Lo que pretendo es que el lector disfrute de lo que escribí. Que se divierta, que pase un momento mágico. ¡Y que pida más! El mejor feedback que puede haber es que el lector me pida que siga escribiendo.
Sí, es hermoso. Es como una conversación en la cual hemos intentado ser lo más claros posible y alguien se toma el tiempo para escucharla, deseando más. Aunque es más parecido a la telepatía, el escritor muestra su mente, sus pensamientos a través de palabras escritas, cuando hay un receptor es impagable. ¿Qué es lo que te hace juzgar si un libro es bueno o malo?
Que el cuento que está contando se entienda y que la historia atrape desde el comienzo. No pretendo grandes frases, o el barroquismo del vocabulario. No me gusta el exceso de metáforas ni las comparaciones porque sí. Yo leo Mujica Lainez, que es un exquisito en el uso de la palabra con un exceso verbal y un desborde de cultura que llega a mi envidia. Es lo que yo llamo el barroco de la palabra. Pero está bien leer algo así para disfrutar de una lectura sobrecargada, pero no lo veo práctico a la hora de leer un cuento o una novela. Me termina agobiando.
¿Qué opinas de los neologismos?
Si están bien usados, maravilloso. No está mal definir la búsqueda de un tema en Internet como “googlear”.
Son los tiempos de hoy. ¿Qué es la Historieta para vos?
Es la sinergia de dos de las artes que más amo: el dibujo y la literatura. Aunque la historieta sea muda, siempre está contando algo. Entonces es literatura. Es la mejor forma que yo encuentro de que me cuenten una historia o un cuento.
Estoy completamente de acuerdo. ¿Crees que hay lectores para lo que escribís?
Sí, los hay. Como diría un amigo mío que le gusta el comercio: todo, pero todo, puede venderse. Si catalogamos a la escritura como un producto, siempre habrá gente que le agrade. Yo no escribo para un determinado grupo de gente. Yo escribo lo que me gusta escribir, y como lo que me gusta escribir es lo que me gusta leer, entonces pienso que siempre habrá gente que aprecie mi obra.
Es algo parecido cuando dibujo. Dibujo lo que me gustaría ver publicado. Por eso trato de imitar a los genios (y de copiarlos!) como a Lucho Olivera por ejemplo. (Ya desistí de imitarlo, Lucho es un genio y no llego ni a copiar el recuadro del cuadrito). Si compusiera música (esto lo dejo para otra vida) , debería ser como la de Vangelis, o canciones como los Beatles.

¡Vangelis! Es buenísmo. Y claro Lucho Olivera, es uno de los mejores de nuestro país. Yo lo admiro muchísimo. ¿Sabés que nunca me puse a imitar un estilo? Bueno, si he dibujado con un montón de historietas abiertas alrededor, buscando como resolver esto o aquello, pero lo hacía en mis tiempos de estudiar. Y un poco en mis primeros trabajos pagados, pero ahora hace rato que trato de cambiar la definición de los dibujos de acuerdo al guión. Me pasó con MORTAL Z y después con la Biblia Negra. Ahora estoy con un personaje que hubiera andado bien para Columba o para el mercado europeo. Ni pienso en USA, puede ser en la Heavy Metal. La joda es que nunca me sentí a gusto dibujando superhéroes y creo que jamás lo haré. En mis mejores trabajos pagos tuve que adaptarme a los pedidos del editor. Si bien es lindo hacer un comic book o novela gráfica que le dicen, uno tiene su corazoncito y si ha de hacer historietas que por lo menos sean las que les provocan placer ¿No te parece?
Totalmente de acuerdo. Un dibujante es un artista. Un artista es un romántico, en el sentido del romanticismo. Quiero decir que el arte es fruto de la inspiración, de la motivación pura, nace del interior. O sea: de lo que le causa placer al artista. Ahora, si el arte se convierte en un medio de vida, el romántico se deja de lado y debe aparecer el profesional. ¿Hay que dibujar superhéroes? Y bueno, se hará con todo el talento. Muchas de las mejores obras se han realizado bajo presión profesional.
¿Hay algún escritor, o  guionista contemporáneo que sigas?
No. No sigo a nadie en particular, pero alguien que me impactó mucho es Saramago. En guionistas, el que más me gusta es Robin Wood, el otro es Carlos Trillo y Oesterheld, claro. Hay muchos guionistas que me gustan, como Ray Collins, pero los 3 más grandes son los que dije antes.
¿Cuál es tu guionista favorito?
Robin Wood.
Por supuesto. ¿Según tu parecer, los escritores  colaboran entre sí o son individuos aislados?
El hecho de sentarse a escribir es personal, es una ceremonia íntima. Las palabras tienen que venir desde adentro, no es algo que se pueda dar de a dos o más. Lo que sí resulta, y es muy beneficioso, es el trabajo previo a escribir, y es aquí donde la colaboración es vital.
Para mi novela, cada detalle fue ideado, charlado, desmenuzado y corregido junto a mi mujer, Mercedes. La química que produjo el trabajar juntos fue vital para que la obra sea buena. Si lo hubiera hecho yo sólo, primero que no lo hubiese terminado y segundo, ¡estaría llena de errores! Yo no sé si hay colaboración entre los guionistas, pero aconsejo el “brainstorm” previo.
Cierto. Ahora contame sobre “El CENTINELA DE URUK” ¿De qué va ese libro? ¿Cómo se te ocurrió?
Es una novela de aventuras por sobre todo.  Pero no se limita a la acción, sino que se nutre de enigmas, misterios y leyendas históricas. Todo comenzó en el foro de Nippur de Lagash, luego tomó vida en Woodiana (son foros en internet donde se comenta la obra de Robin Wood y la historieta de la vieja editorial Columba). Fue en el 2004, ó 2005, donde se hablaba que había una historieta de Nippur que nunca había sido editada. Entonces se me ocurrió la idea de que un inédito episodio de Nippur de Lagash contenía mensajes y enigmas, y que dicha historieta estaba en manos de Lucho Olivera.
Comencé a publicar esta historia en sucesivos mails a los grupos y fue tanta la repercusión que tuvo, que decidí escribir una novela “en serio”. Mercedes Noble, mi mujer -que es periodista y locutora-, me ayudó en la idea y en la corrección.
Lo original de la novela es tomar personajes de historieta (como Nippur y Gilgamesh) y personas reales (Robin Wood y Lucho Olivera) para crear una ficción. La novela es un homenaje a estos dos autores que más admiro en la historieta argentina.
¿Cuánto tiempo te llevó escribirlo?
Siete años. Es un libro de 320 páginas e incluye tres páginas de la enigmática historieta llamada “El Código de Uruk”.
¿Dónde puede conseguirse?
Editorial Dunken (Ayacucho 357, Buenos Aires), Librería Ross (Córdoba 1347, Rosario), Puro Comic (3 de Febrero 1180, Rosario). Tanto Dunken como Puro Comic venden el libro por Internet.
¿Qué opinas de los dibujantes?
Lo primero que me viene a la cabeza es: ¡¡¡¡envidia!!! ¡Cómo envidio el que sepan dibujar y que su profesión sea el dibujo! Los amo, porque ellos me dan lo que yo amo.
Es como lo que siento ante los músicos. Ellos hacen la música que llena mi espíritu, que me dan energía, que me dan placer. Es amor y es gratitud.
Músicos y dibujantes: GRACIAS POR HACER AQUELLO QUE ME HACE FELIZ Y ME LLENA DE VIDA.
¡¡Uhh, eso es re groso!!¿Es importante la divulgación de las novedades sobre comics?
Es vital. Por eso se invierte tanto dinero en publicidad. Hay que dar a conocer las novedades, y no estoy en contra del “autobombo”, porque si no lo hacemos nosotros, no habrá otro que lo haga.
Lo que vi tuyo de Zombies, o de la Biblia negra (ambas obras me gustan mucho), si no hubiese sido por tu propio autobombo, no la hubiera conocido.
Muy cierto, cuando estudiaba historietas hacía un curso de diseño gráfico y me di cuenta de la importancia de la promoción de los laburos. La publicidad es un susurro a nuestra mente que puede llevarnos a tararear el último tema de Shakira o leer sobre el escándalo que hizo una reverenda desconocida sin talento. Te cuento estos extremos para dar enfasís al alcance que puede tener nuestra obra si se publicita. ¿Qué opinás de la autoedición?
¡¡¡Que no es barata!!! Para editar la novela de El Centinela de Uruk tuve que recurrir a una editora de autoedición: Dunken. Hoy es el mejor camino para publicar tu obra. Claro, tenés que contar con un capital. Pero, como experiencia, vale la pena. Si hablamos de revistas, creo que el tema es diferente. Tengo una amiga que autoedita una revista cultural en Salsipuedes (Córdoba), con llegada a Rio Ceballos y a varios lugares de las Sierras Chicas. Se puede editar gracias a la publicidad que vende en sus páginas. Es un ejemplo de que se puede hacer algo. Aprovecho para hacer publicidad de esa revista: es Huellas (rhsalsi.blogspot.com.ar/) y es allí donde, desde hace más de 5 años edito mi historieta El Chuncano Kid (www.elchuncano.com.ar). Este personaje es otro logro en mi vida.
¡Esa no la conocía, ya mismo estoy curioseando. ¿Ves televisión?
Sí, pero cada vez menos. Salvo el fútbol, no hay casi nada que me llame la atención. Son épocas. Quizás cuando me compre el televisor de 50 pulgadas “LCD super recontra plus ultra  HD” con los canales de HD, cambie de opinión.
¿Qué opinas sobre los adelantos tecnológicos en la vida diaria?
Yo apoyo la tecnología, pero no soy un fan. Mi celular es del año del jopo y ni pienso en cambiarlo. Pero el libro, seguirá siendo el libro de papel. ¿Te imaginas una librería toda con sus kindles, con libros electrónicos? Yo todavía no me lo imagino.
Un ejemplo de que la tecnología no es lo mejor se da con la música. La fidelidad de un disco de vinilo es superior al CD y está volviendo la moda de volver a la bandeja.
Bueno, a pesar de que no me alienta mucho, si me imagino librerías virtuales donde sólo tengas que cargar tu pendrive. ¿Qué pensás de las nuevas formas de comunicación? ¿Y las redes sociales?
El otro día mi viejo me pasó una presentación de fotos, donde se veia mucha gente reunida y todos hablando por celular. Y termina con una frase de Einstein: “Temo el dia en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad. El mundo tendrá una generación de idiotas”.  Me parece una frase para tener en cuenta. Y es verdad que la gente abusa de los celulares y cae en actitudes que te dan ganas de matarlos. Pero también es verdad que hay mucha más comunicación que hace años.
¡Qué profético! Hay una película clase B que se llama la Idiocracia sobre un tema parecido. Mi mujer dice que el apocalipsis zombie ya ocurrió, basta salir a la calle y verlos agachados moviendo los pulgares, son los zombies sin cerebro o los Eloi del presente. ¿Qué pensás sobre el futuro de la humanidad? ¿Será como en esas películas donde hay un gobierno autoritario y todos están controlados?
Vaya pregunta! ¿El futuro de la humanidad? Perdón, MC, pero solo soy un pobre y mediocre mortal. Eso te lo podrá responder un alto filósofo o un erudito en ciencias humanitarias. Yo sigo pensando que la humanidad sigue madurando. Aún somos adolescentes.
Ahora los chicos siguen aventuras a través de juegos de video o historias en cine condicionadas por el merchandising ¿Pensás que eso reemplazará a la literatura tradicional?
No, no la reemplazará, pero convivirán juntas. Yo sigo impresionado con la cantidad de chicos que leyeron a Harry Potter, a Narnia. Pensaba que los chicos ya no leían más, pero me equivoqué muy fiero, gracias a Dios.
¿Por  que pensás que en la opinión general, los comics son cosas de baja calidad o sólo para niños?
Porque decir “cómic” es decir Superman, Batman, y tambien decir Gaturro. “Comic” es la tira comica del diario. Pero gracias a El Eternauta, y a pesar de toda su movida política -que no me gusta-, el “comic” se va transformando en “historieta seria”. Las últimas Feria del Libro en Buenos Aires ha demostrado que la historieta se está convirtiendo en un género literario.
Es cierto y los chicos del llamado UNDER hacen historietas de gran calidad. Lo que noto es que se toma mucho de estilos de diferentes culturas en una mezcla rara. A veces imitando directamente una forma de hacer historieta. Esa masificación a veces elimina por completo a la forma de hacer historieta que teníamos en Argentina. Hago mea culpa porque yo soy un ejemplo de eso mismo. En mi dibujo podés ver cosas de los norteamericanos, de los europeos y del manga, pero por suerte yo disfrute un montón con Zaffino, Villagrán, Ernesto García Seijas, Zanotto, Juan Gimenez y todos esos artistas se grabaron a fuego en mi retina y espero que cuando vean mis dibujos digan: “Este debe ser argentino por la forma de hacer historieta.” ¿Coincidís con algo de esto?
José Luis Salinas era argentino, pero su estilo era el que hacía Hal Foster, Alex Raymond. Villagrán fue un estilo de los años 70, Juan Gimenez más de los 80. No sé si hay un “estilo argentino” para dibujar historietas, sino que es algo relacionado con el entorno mundial. Los grandes dibujantes de los años 40, el estilo europeo de los 80, hoy es el manga. Me parece increíble la cantidad de gente que consume manga (los llamados “otakus”), por lo tanto no me parece raro que muchos dibujantes argentinos tomen el manga como referencia.
¿Imaginás que algún día conquistaremos el espacio como en Star trek?
Si, claro que si. ¿Por qué te crees que se están haciendo tantas inversiones con Marte? Hace un año, un sobrino mio fue seleccionado con su curso para ir a Houston a participar de un concurso entre colegios de diferentes paises. Estuvieron varios días en la NASA para armar un proyecto para establecer una cuidad en Marte. El grupo de mi sobrino tuvo que trabajar sobre la administración humana en la ciudad. Cada grupo trabajó en diferentes temáticas, pero todos con el fin de la ciudad marciana. No me caben dudas que la NASA y el gobierno de los EEUU están tras un proyecto de conquista espacial, por lo menos, planetaria.
Si hubiese un holocausto climático o ecológico ¿Qué harías?
No sé si te estás refiriendo a un evento local (tipo tsunami en Japón) o a uno planetario. Si es local, trataré de tomar mis insulinas (soy diabético), los documentos más importantes y salir corriendo buscando un nuevo lugar donde vivir. Si es mundial, haría lo que cualquier humano en el último día: como dicen los cordobeses: ¡¡a culiar!!! (perdón el exabrupto, perdón!!)
¿Cuál es tu película de comics favorita?
V de Venganza. Como film, como temática, como un todo es la mejor. Puede ser que no se catalogue como una “peli de comics”, como las Supermans, las Batmans, las Spider Mans, las etc etc etc. Es que, la verdad, los superhéroes no me van. He visto genialidades como Thor, como X-Men, pero al final, todas me parecen lo mismo.
¿Sabés lo que no me va de los superhéroes? La idea misma de un tipo con poderes. La gente con poder no es valiente, más bien diría que es cobarde, como el grandulón que desafía al más flaquito de la clase. Encima se embandera de montones de virtudes como simbolos patrióticos. No soy norteamericano, tal vez ellos vean que el mundo es así. Las Batman de Nolan están muy bien hechas pero te voy a confesar algo que me ganara algunos enemigos. Me costó ver la segunda mitad de la 2 y la 3. La primera me encantó. Pero las otras quieren ser muy serias y los finales son inefables. Mucho machismo. Cuando en la vida real los guapos no existen. Me gustan más los personajes como Ernie Pike, Alvar Mayor, Juan Salvo, Bárbara, Gilgamesh, Nippur. Son personajes que conocen el fracaso, han recibido golpizas y conocen la injusticia sin tener más herramientas que inteligencia, buenos amigos y lealtad para si mismos.
Por supuesto me quedan resabios de la infancia cuando veía los viejos dibujos animados de Marvel y hoy disfruto con los Vengadores, Thor, Hulk y los Cuatro Fantásticos, pero los veo con la misma mirada inocente que tenía de chico. No me pasa lo mismo con los superhéroes que descubrí después. ¿Crees que los guionistas de comics son nerds o ratones de biblioteca despegados de la realidad?
Pero, MC ¡qué pregunta! Nerds hay en mi profesión, la informática. Te vas a encontrar con cada uno que te dan ganas de matarlo. Está bien, tenés razón. No te discuto. ¡Nerds hay en todos lados! Si tengo que generalizar, los guionistas que yo conozco son argentinos y ninguno es nerd (hasta donde yo sé). No creo que Eduardo Mazzitelli sea nerd. No lo creo de Walter Slavich. Ahora, ¿ratones de biblioteca despegados de la realidad? Jajajaaaa, me hacés reir!! No, mucho menos. Para ser guionista, y bueno, tenes que tener una cultura catalogada como DLRPM (no voy a aclarar las siglas) y un sentido de la realidad más que contundente.
¿Cuál fue el último comic que leíste?
Digital: (ojo, no es chiste ni por quedar bien con vos): Mortal Zombie (MC Carper)
En papel: Los dos primeros tomos editados en Italia, de Hiras, Figlio di Nippur (Robin Wood-Meriggi).
¡Ah sí! ¡Hiras! Meriggi es un capo para narrar esas historias. ¿Pensás que alguien leerá este diálogo?
Sí, mis amigos y algún familiar, je. Pero dudo que lleguen hasta esta última pregunta. Y como nadie va a leer estas líneas, dejame despachar una arenga futbolera: VAMOS ROJO, CARAJO!