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sábado, 23 de noviembre de 2013

Nueva Visita de Néstor Darío Figueiras





Han pasado un par de años desde tu anterior visita a este barcito del blog Diálogos. Es un gusto tenerte de nuevo aquí. Hablemos de Cf ¿Te parece? Es nuestro tema, ja, ja. ¿Qué estás leyendo en estos días? ¿Tenés algún libro para recomendar?
Hola, Mario. Gracias por invitarme de nuevo. Es un honor: tus entrevistas ya son legendarias. ¿Qué estoy leyendo? Mirá, los últimos libros de CF que leí y me gustaron mucho son “Observadores del pasado: la redención de Cristobal Colón”, de Orson Scott Card; “Casa capitular”, la sexta entrega de Dune, de Frank Herbert. Terminé hace poco “Regreso a Belzagor” y “El libro de los cráneos”, ambos de Robert Silverberg: muy buenos, especialmente el segundo. También leí la Minotauro nº 3, segunda época, la revista argentina de CF de la que salieron 11 números entre los años ’83 y ’86. Y ahora estoy con Expreso Nova, de William Burroughs: un verdadero flash.
¡Por Drokk! Un montón de cosas. Veo que lees muchos libros a la vez, yo no puedo tener más de tres lecturas al mismo tiempo y deben ser escritos diferentes, digamos un ensayo, una novela y un artículo de divulgación científica, sino me hago un entrevero bárbaro. 
¡Ja! Te entiendo porque no leo varios libros al mismo tiempo. En realidad no respondí correctamente: vos preguntaste qué estoy leyendo estos días, pero todas las menciones que hice fueron lecturas consecutivas (no simultáneas) en lo que va del año. Yo también me hago lío leyendo muchas cosas a la vez.
¿Cuáles son tus criterios para recomendar un libro de CF?
Que me haya impactado por alguna razón. Que sea un libro que me provoque las ganas de releerlo. Creo que solo pienso en esas dos cosas cuando recomiendo un libro. De todas maneras las recomendaciones deberían tomarse con pinzas, y también deberían hacerse con cautela. Cada lector es un mundo.
Sí, es cierto. Pero a veces a uno le gusta recomendar ese libro que hizo un efecto profundo personal. Y entonces queremos compartir. Dijiste algo interesante. Que relees libros. Yo también hago eso y mucho. ¿Cuáles son los libros que releíste?
Estoy de acuerdo, recomendamos aquello que nos pareció muy bueno. A eso me refería con “que me haya impactado por alguna razón”. Sí, releo muchísimo. Son varios los libros que releí. Ahí van algunos: “La mano izquierda de la oscuridad”, “Duna”, “2001: una odisea espacial”, “El fin de la eternidad”, “Crónicas marcianas”, “Ficciones”, “Visiones peligrosas”, “Fábulas invernales”, “Tropas del espacio”, “Tigre, tigre”, etc… Y me estoy olvidando de muchos. Hay algo curioso respecto de la relectura: siempre encontrás algo nuevo, algo distinto, aparte de revivir el placer que te produjo la primera lectura. Aunque también puede pasar que encuentres que el libro ahora no te gusta como la primera vez. Ése es el riesgo de la relectura.
A excepción de Tigre, Tigre. Yo leí los mismos que vos, varias veces. También he escuchado que se buscan nuevos temas en los argumentos. Siempre hablando de Cf, claro. Es cierto que la ciencia aporta novedades. Pero en mi experiencia el noventa por ciento de esas noticias ya fueron imaginadas en mayor o menor medida por otros escritores de CF. Nosotros especulamos sobre biotecnología, viajes espaciales, viajes temporales, seres artificiales, fenómenos cuánticos, gobiernos galácticos, etc., etc., etc. No veo mal que se retomen argumentos desde diferentes visiones, es más diría que lo disfruto. ¿Vos conoces algún escritor que haga relatos Cf con temas que nadie haya tratado antes?
¡No! ¿Vos conocés alguno? Una vez mis amigos Laura Ponce y el siempre extrañado Martín Ramos –cuando me lamentaba porque una idea que yo esbozaba en mi relato “Misión diplomática” Bradbury ya la había desarrollado en algún cuento suyo–, me dijeron que no importaba que hubiera elegido escribir sobre un tema que otro ya había tratado, que lo que contaba es “cómo” lo iba a encarar yo. Tal vez haya pocas ideas completamente novedosas. Creo que la mano pasa por encontrar nuevos enfoques para las ideas de siempre, nuevas maneras de iluminar esos temas para que nos digan algo de nuestro presente y de nuestro futuro. Y algo de nuestra persona. Bah, eso es inevitable. La gracia de escribir es que uno vuelca de si mismo en el texto, aunque no quiera. Esto tiene una ventaja: al leernos, deberíamos aprender algo nuevo de nosotros mismos. Deberíamos conocernos más. Y esto también es un gran incentivo para leer a otros: enterarse de cómo piensa o pensaba -siente o sentía-, el autor sobre tal o cual cosa.
Bien, uno que me hace preguntas a mí. En realidad sos el segundo, el primer tipo que se sintió cómodo y relajado en este barcito de los Diálogos fue Juan Manuel Valitutti. Y tengo que decirte que no conozco ninguno que escriba nada nuevo, ni espero encontrarlo, porque el mundo, la vida, desde la perspectiva del cerebro humano, no tiene tantos temas. Pero éste sí tiene el talento de la imaginación y la poesía para aplicarla a sus obras. Es como el sonido de la voz. O como me dijiste hace poco, que mis dibujos se reconocen. ¡Eso es un super elogio! Lo lindo es leer un cuento cuando cada palabra nos lleva a la otra con placer y además tiene un argumento. La CF es como que da ciertas respuestas imaginadas a preguntas de siempre. Habrá gente a la que le caiga bien y otra que no. Y también hay preguntas a las que nuestra mente no puede responder y ahí hay un tema de elección en cada uno. Otro tema: he leído últimamente es que la CF es anticuada. Lo leí en un artículo de un diario hace muy poco. Que comercialmente no reditúa. Se prefiere apostar por el género fantástico porque tiene mejor recepción con el público. Hablan del fenómeno Harry Potter, SdlA y de series como GRIMM. Sin embargo veo que se gasta mucho dinero en realizar películas como MOON, The Surrogates, SOLARIS, La Otra tierra, Los Agentes del Destino, AVATAR, Prometeo, la lista es larguísima. ¿Cómo entendés esta contradicción?
Una cosa es “anticuado” y otra “redituable”. Los Beatles o la Biblia pueden considerarse anticuados, pero siguen vendiendo, y mucho. Y por otro lado hay productos actuales que fracasan en ventas, aunque eso tampoco nos dice casi nada acerca de su calidad. Y también hay otro aspecto que resaltar de la pregunta: hablás de obras literarias de fantasía (salvo Grimm), pero sólo mencionás films cuando hablas de CF. La CF en el cine sigue vendiendo más o menos bien, a menos que hagas algo de veras profundo o especulativo, como “A scanner darkly”, de Linklater, basada en la novela homónima de Dick (una gran película que pasó sin pena ni gloria). El tema con los libros es que, en líneas generales, a la fantasía épica no hay que pensarla mucho; es un molde más o menos preseteado (aún en los ejemplos más logrados del género, como “El Señor de los Anillos”, de Tolkien, o “La canción de hielo y fuego”, de Martin.) Lo mismo pasa con el terror. Pero la CF te obliga a pensar más. Es una lectura-ejercicio, no una lectura-entretenimiento. Es como la diferencia entre escuchar música radial o ponerte un disco de rock progresivo.        La primera se disfruta, y hasta puede ser buena música, pero no exige nada del oyente, porque cae siempre en los mismos clichés, tarde o temprano. No busca sorprender ni inquietar; repite las fórmulas que funcionan, sin arriesgar. El disco de rock progresivo te va a demandar que lo escuches varias veces para que lo puedas llegar a comprender. Y la verdad es que poca gente hoy quiere consumir arte que la ponga a pensar. La idea es que un disco, un libro, una serie o una película me distraigan, no que me angustien, o pongan en jaque mis preconceptos, o me tomen desprevenido. Pero la verdadera CF hace eso: te angustia, pone en jaque tus ideas del mundo, y te toma por sorpresa. Muy pocas pelis de CF provocan eso, las honrosas excepciones que ya todos conocemos.
Una respuesta rica en tópicos para seguir repreguntando. Lo único que me hace ruido es si realmente disfrutamos lo fácil y nos angustian las cosas que no llevan al ejercicio de pensar. Lo digo porque creo que se nos indica con un puntero todo el tiempo qué es bueno, o malo, qué es lindo o feo, así hasta el infinito. Algo me dice que si nos enseñaran a elegir la realidad sería diferente. Muchas veces vi a un bebé en brazos comiendo una galletita y de puro gesto estirar la mano para convidarme. Es como si la naturaleza de las personas, de los niños, fuese dar, compartir. El egoísmo es algo que esta sociedad enseña con ejemplos en todos lados. Ese espíritu de competencia, de qué es mejor. A mi me parece una mierda, basada en la ambición contagiosa. ¿Qué opinás sobre esto?
Una sociedad que sabe elegir no es dominable, Mario. Por eso lo ideal para los poderes de turno es que no tengas criterio propio. Coincido en que tenemos impulsos innatos relacionados con la solidaridad, pero también de fábrica traemos los otros. Lo más difícil es poner el interés colectivo antes que el personal, por lo menos en lo que a vida social se refiere. Y sí, también creo que lo que nos deja pensando se disfruta, pero después de ejercitarte mucho. Cuando dije que la verdadera CF te angustia, me refería que, desde la perspectiva del tipo que fue educado para consumir sin cuestionar, sin preguntarse si realmente eso que va a comer, o vestir o ver en el cine le proporcionará beneficios a corto, mediano y largo plazo, sino que lo hace por moda, por gusto y diversión fácil, ver una película o leer un libro de CF “complicados”, de ésos que te ponen a pensar, es algo angustiante. Cuando empezás a ir al gimnasio sabés que es bueno, pero el cuerpo te duele un par de semanas hasta que entrás en ritmo. Yo disfruto muchísimo más leyendo o viendo algo que me exige replanteos. No sé si ahora quedó más claro.
Sí muy buena respuesta. Ahora, claro que una película es una manera de contar enfocada en el entretenimiento, el escapismo y la recaudación de taquilla. Se invierte mucho tiempo y dinero para atrapar al consumidor para que gaste con placer su dinero en libros de fotos, DVDs, Cd de bandas sonoras, en ediciones extendidas, en muñequitos, video juegos, tazas, ropa y disfraces. Todo esto se aplica a lo sensorial mientras uno está sentado en un sillón con las neuronas. Comodidad y esfuerzo cero. ¿Será por el tiempo que ocupa esto que el hábito de leer CF no es algo común? Tengo amigos que han leído sagas interminables de fantasía pero que desisten en sus intentos en leer un cuentito de Asimov porque les resulta aburrido y muchas veces incomprensible. ¿Qué opinas de esto?
Claro, es lo que te decía. Podés pegarle duro a quichicientas páginas del molde preseteado, pero aquello que exige ponerse a pensar, investigar, repreguntar, consultar, etc… no se resiste, aunque sean dos páginas. A esta altura cualquiera podría pensar que estoy en contra de la literatura de fantasía. Pero no. De hecho, he escrito varios cuentitos de terror y fantasía. Mirá, hace unos meses que vengo releyendo una y otra vez “Rizoma”, el prólogo que los filósofos franceses Deleuze y Guattari escribieron para su libro “Mil mesetas: capitalismo y esquizofrenia”. Veintiocho páginas, nada más. Y te cuesta horrores llegar a comprender la profundidad de todos los conceptos allí vertidos. Pero es increíble la riqueza que tiene. Por supuesto que da trabajo, pero es gratificante. Desde luego que también es bueno entretenerse. Pero el problema surge cuando dejamos que nos ablanden la cabeza, que la sociedad de consumo nos convierta en vagos, en perezosos mentales. Por eso hay toda una industria de arte para snobs –la que más vende, justamente–.
Yo no sé si estoy parado al borde del mundo. Te digo porque. Hace años cuando cursaba en la ADA para aprender los secretos de la historieta, salíamos con mis compañeros y hablábamos con toda la ignorancia de los imberbes sobre cambiar el mundo. No terminaba ahí, te ponías a conversar de esos mismos temas en la peluquería, el kiosco, el gimnasio. Ahora eso cambió, los temas son otros, distintos enfoques. Pienso que es algo que ya había comenzado antes de que naciéramos porque lo decían nuestros viejos y ahora que uno ha ganado años lo ve con ojos parecidos. Es una época de egotismo, egoísmo e individualidad, pero a la vez la población humana parece querer normalizarse, acomodarse en el mismo molde. Mismos gustos, mismas preferencias, misma moneda, mismo banco, misma ropa, mismo hit del momento. Falta que nos injertemos el chip de pensar igual ¿Qué opinas de esto?
Es interesante lo que planteás. Yo creo que todos queremos diferenciarnos, pero no mucho, no vaya a ser que quedemos “afuera”. Afuera de lo que sea. El mayor coraje en la vida se requiere para descubrir las diferencias de uno y sostenerlas frente a toda presión. Tener consciencia de la unicidad que nos define. No digo ser rígidos, pero sí coherentes con nosotros mismos. Cuesta, y mucho, te lo dice alguien que lucha por eso en dos frentes que parecen contrapuestos: el mundo de la fe, y el de la CF. Hoy para muchos la angustia producida por ser tildado de “raro” es enorme. Por eso hay que tener el último celular o gadget, vestir con determinadas marcas, escuchar cierto tipo de música, acordar con las formas imperantes de definir el mundo, hacer terapia, leer autoayuda, etc… Yo no quiero ser igual a nadie. Quiero ser yo en mi mejor versión. O eso me propongo. Veremos si lo logro.
¡Yo también! Filosofía y CF. El solo pensar en una reunión donde se combinen estos dos temas me resulta irresistible. Creo que leer Cf es cuestión filosófica. Añado que también lo es hacer historietas o escuchar Metal. Muchos de nosotros, los que dedicamos tiempo y amor a las obras de CF, somos vistos como excéntricos para las personas que tienen otros gustos. Pero, ¿qué es un aficionado a la CF? ¿Qué características reúne una persona para ser llamado así?
La CF se emparenta con la filosofía en su deseo de hallar la verdad, aunque el intento sea más valioso que el fin (que de todos modos es inalcanzable.) Es ese “amor por la sabiduría” lo que las une. Por eso la CF termina siendo una cosmovisión, un modo de encarar la existencia, de ver el mundo. No digo que los cultores del género seamos filósofos –bueno, Teresa Mira sí lo es, jajaja–, pero sí hacemos filosofía en nuestra búsqueda, realizada a través de simulacros que pretenden desentrañar la realidad ‘real’. Una obra de CF es un simulacro. O un simulador de realidades, mejor dicho. Leés “La mano izquierda de la oscuridad”, o “Fábulas invernales” y estás asistiendo a un simulacro que, en última instancia te decodifica la realidad. (Aún si tal no hubiera sido el propósito del autor.) Pienso que no toda la gente quiere hacerse las preguntas que intentan explicar el trasfondo de las cosas, porque incomodan, por temor a las respuestas, por lo que sea. Los que sí lo hacen, al ser unos pocos, forzosamente tienen que ir contra la corriente. Está bien lo de la excentricidad, porque tanto la CF como el Heavy Metal y la Historieta son géneros marginales, de la periferia, casi por definición, aun cuando la industria haya querido ‘aggiornarlos’ para convertirlos en productos masivos o ‘centrales’. Es más, creo que el verdadero poder de ellos está en seguir siendo marginales, en no ser fagocitados por el mainstream. Un concepto que más o menos esbocé en un artículo que Laura Ponce publicó en su revista Próxima. 
Cierto, creo que todos tenemos nuestra filosofía de la existencia, es la pregunta ¿Qué soy? ¿Qué hago acá? ¿Adonde voy? ¿Dónde terminaré? ¿Terminaré? Lo bueno de la CF para mi es que implica un viaje a lugares a los que quizá sea posible llegar algún día. Entonces voy a ellos con la imaginación. Me pasa con enfrentamientos de los Dioses y con Sálvat. Al mismo tiempo sirve para extrapolar la realidad, o como decís buscar respuestas. Soluciones a los dilemas de hoy, Los problemas como la superpoblación, la despareja distribución de la riqueza, la mortalidad un montón de cosas. Como hablamos una vez a mí me gusta la historieta, el heavy metal y la cf, considerados por la opinión general como “hobbies”, pasatiempos sin valor. Eso tiene algo de irónico y a la vez fortalece. Por ejemplo llega a gustarme que Black Sabbath, La Casta de los Metabarones y Blade runner no le guste a todo el mundo. Entonces, por contraste ¿Qué no es un aficionado a la CF?
Un tipo que no se anima a dudar. Hablo de una forma especial de dudar: no la duda temerosa, no la duda herética porque sí, sino la duda sana y curiosa, la duda benéfica, casi infantil. La del niño-científico, libre de tabúes. Es un tipo de duda que no trae desasosiego. (La CF se empeña en derribar tabúes, para responder a las cuestiones, o intentarlo, al menos.) Un buen aficionado a la CF guarda un poco de esta infantilidad: la de querer probar todo sólo por deseo de indagar, porque el mundo es un lugar muy curioso, muy raro. Uno no puede vivir en él estando zombificado, siendo aburrido, permaneciendo tranquilo o acomodado. El que sí lo hace… bueno ése –entre otras cosas– no es un aficionado a la CF.
Cuando se forma un grupo, o varios grupos, de seguidores de algo. Pueden ser historietas, CF o un estilo musical. Es natural que se originen opiniones comunes. Criterios sobre lo correcto y lo incorrecto. Pienso también que es tentador el elitismo si uno no está prevenido. Muchas veces escuché comentar qué es buena CF y qué no lo es. Vale igual para calificar a un escritor. Que si la CF dura o la blanda. Realismo mágico o space opera. ¿Cuánta seriedad podemos dedicarle a este tipo de críticas?
La necesaria. Pueden servirte de guía si provienen de los más conocedores, pero lo ideal es permanecer inmunes a los fundamentalismos, lo cual no es nada fácil. “Los grupos y los individuos contienen microfascimos que siempre están dispuestos a cristalizar”, tremenda frase de los ya citados Deleuze y Guattari, de su texto “Rizoma”. Es una gran verdad. Lo ideal es no dejar que esos “microfascimos” (que neologismo tan genial) cristalicen en uno. O ver los cristales a flor de piel en los otros y eludirlos.
Es rara tu respuesta. 
¿Rara? ¿Por qué?
Lo dije por lo raro que me sonaron las palabras microfascismo y cristalizar. Es una terminología tuya propia que no estoy seguro de entender bien. También porque mencionas a “los más conocedores” y la verdad se me ocurren unos cuantos nombres, pero no sé si son los mismos a los que te referís vos, tampoco importa eso. Creo que son respuestas personales.
¡Ojalá se me hubiera ocurrido esa frase! Creo que con esos términos Deleuze y Guattari quieren expresar que en cualquier grupo, e incluso en cada individuo, hay fascismos que quieren brotar, o sea, siempre el fundamentalismo está a punto de salir a luz para determinar las cosas según un único criterio, desplazando a los demás. Cuando me refiero a los más conocedores, hablo de los más conocedores del género. Lo que no quiere decir que acuerde con sus gustos, pero sí que puedo prestar atención a sus indicaciones en tanto cúmulo de información, porque poseen más data que yo. Luego deberé tomarme el trabajo de cotejar eso con otros puntos de vista, y con mi propio conocimiento. Y de ese cruce veré qué tomo y qué dejo. Creo que uno debe aprender a no confundir ‘gusto’ con ‘calidad’, son dos parámetros distintos. Puede gustarme algo que no sea bueno y no gustarme algo que sí lo sea. No sé si me explico. ¿Puedo desarrollar la objetividad necesaria para decir que reconozco que algo es bueno aunque no me guste? ¿O para decir que algo que me gusta en realidad no es tan bueno? Creo que sí, aunque no es fácil, porque todos tendemos a decir que si algo nos gustó, entonces debe ser bueno, y tendría que gustarle a todos. Ahí está el microfascismo que cristaliza.
Ahora sí. Yo también tengo presenté que a veces me gustan cosas que no las de mayor calidad y viceversa. Publicar es el sueño común de todos los escritores. Fijate que dije sueño y no meta. Porque parece que la puerta es muy estrecha y el portero es un tipo con el que no compartimos gustos. Es fácil encontrar montones de ediciones de lujo con tapas muy gruesas que no pasarían ni la primera selección de los correctores de Axxón, Alfa Eridiani o Planetas Prohibidos. ¿Cuan relevante es el éxito de conseguir que una editorial nos publique?
Depende de la definición de ‘éxito’ que uses. La primera definición que a mí me gusta es la que dice que éxito es hacer lo que uno ama, y hacerlo con excelencia. Ahora bien, cuando hablás de una actividad artística, sí o sí estás implicando al espectador. O sea el fenómeno completo del arte se da cuando el público puede apreciar la obra del artista. Atendiendo a esto último, que un escritor no quiera ser publicado es un desperdicio, salvo que sea un mal escritor, en cuyo caso estaría haciendo un bien a la sociedad, je. A mí me parece perfectamente normal que los escritores queramos ser publicados. No escribimos para nosotros solos, o no deberíamos hacerlo. Eso es onanista. Creo que muy pocos pueden afirmar no buscar la publicación de sus escritos sin ser hipócritas. Pienso más bien que quienes lo hacen tratan de lucir una pose, de quedar bien parados, políticamente correctos. La verdad es que escribimos para que nos lean, de eso no hay duda. Ahora una cosa es que te publique un sello grande porque tu obra responde a su requisito comercial, y otra es que te publiquen sitios como los que mencionás, donde se tiene como prioridad ofrecer textos de calidad que pueden o no satisfacer las necesidades marquetineras. Entonces podemos hablar de distintos niveles, de una gradación: ¿hasta qué punto yo voy a ‘acomodar’ mi obra a los requerimientos de los editores para que sea publicada?
Sí, es verdad y me hacés notar que la pregunta no está bien formulada porque me refiero a cualquier editorial y acá entro en un terreno de opinión personal. La percepción de la realidad y la relatividad del error llevados a la opinión sobre algo. Digamos un libro. Hay escritos que me han resultado interesantes ayer y hoy me parecen deleznables, mi punto de referencia cambió al leer diferentes escritores, de cualquier época. Pero no quiero desviarme de la CF, porque eso a mi parecer es eso que lo confunde todo. Cuando mencionamos a un escritor admirado por su obra, pero que no hace CF siento que el tema se disgrega y se termina hablando solo de una forma de escribir. Bien, resulta perfecto, pero en un libro de ciencia ficción, ya lo dijimos, el elemento clave es el viaje, la imaginación que especula sobre una tecnología, un futuro posible. Este año no pare de leer cuentos de Sacheri, de Claudia Piñeiro, de Abelardo Castillo, de Borges ¿Y sabés qué? Disfruto mil veces más leyendo a Arthur Clarke o a Asimov. Puedo ver Las Viudas de los Jueves o El Secreto de sus ojos, pero si me das a elegir entre Prometheus y ésas elijo la de Ridley Scott. Es más puedo vivir sin algunos escritores y me es imposible con la falta de otros. Para mí los escritores de CF pierden el norte cuando en sus conversaciones desaparecen los nombres de los autores que escribieron un libro de CF que nos deja recuerdos. Ahí a mi ya no me importa si vendió miles, si los publicó la editorial más importante o si es el mejor prestidigitador de las palabras de este planeta. Lo único que cuenta es si me llevó a una historia que me dejó algo. En otro momento te dije que veo una gran escasez de eso en muchos cuentos. Vos sos uno de los pocos que sabe manejar las palabras y te ponés con varios temas a la vez, como escarbando inquietudes internas. También veo que incorporás muchos elementos explorados por la CF pero con detalles nuevos o enfoques diferentes ¿Cómo te ves a vos mismo como escritor de CF?
Entiendo lo que decís, eso de ponderar el impacto del libro por sobre otra cosa. A mí me pasa algo parecido, pero hay gente a la que la satisface por completo leer algunos de los autores de los que decís que no te dejan tanto. Creo que ahí entra la cuestión del gusto, lo que decía antes. ¿Cómo me veo como escritor de CF? Qué se yo… Creo que tengo potencial, que algunas historias mías están bien. Intento eso de producir el impacto, primero en mí. Pero no siempre lo logro. Creo que mi mayor problema no son las ideas, sino el estilo, que a veces, de tan mal trabajado, entorpece a la idea. Pero tampoco soy muy bueno definiendo mi nivel. No hay mayor subjetividad que la del sujeto tratando de definirse objetivamente, jeje.
Cierto, je, je. Todas las opiniones son cuestión de gustos. Volvemos al sueño de publicar: no termina con la publicación, luego sigue la distribución, la promoción. Asumiendo siempre que el producto es bueno. Para los historietistas siempre está presente el público al que será dirigida la obra y lo vendible que pueda ser. Es algo que tiene en común con el cine. ¿Te parece necesario añadir algo así a la literatura? ¿Escribir de un modo rentable con temas adecuados para llamar la atención de un editor?
De hecho, en la literatura también existe eso de buscar ser “rentables”. Existe en todas las artes. Llevo esto de la rentabilidad a otro lado: buscamos la aprobación del otro desde que nacemos. Lo malo es cuando uno no puede parar de agradar, cuando no te podés deshacer de la mirada social. Eso es un impulso adolescente que cuesta mucho dejar. Más ahora, en estos tiempos del auge del bendito ‘like’ en las redes sociales. (Al consumismo le conviene que sigas siendo un adolescente inmaduro por unos cuarenta años, más o menos.) En la adolescencia todos buscamos agradar al otro, pero la madurez exige una independencia de esa mirada, aunque nunca dejemos de necesitar la validación –más o menos frecuente– de los demás. Yo no veo mal que se escriba pensando en la rentabilidad, mientras ésta esté supeditada a la calidad de la obra y a la fidelidad de lo que quiera expresar uno. Aprendí algo en estos pocos años: cuando uno escribe, lo hace para uno; pero cuando reescribe y corrige, lo hace más para el editor, el jurado y los lectores que para uno mismo. Como reescribir y corregir son algo ineludible en todo escritor que se precie de tal, no podrás evitar que en algún punto del proceso creativo de tu obra consideres, aunque sea un poquito, al otro, al espectador. Pero el mercachifle que sólo piensa en los billetes o en el prestigio es otra historia. Existe el escritor ‘adolescente’ que busca formar su club de fans incondicionales, cuya única función será la de estar dispuestos a aplaudir constantemente todo lo que él diga o haga. No estoy hablando de ese tipo de escritor. Silverberg cuenta en un artículo autobiográfico (creo que el que está publicado en “Hell’s cartographers”, un libro de autobiografías de varios autores de CF), que hubo un momento en su carrera en que se dio cuenta de que estaba produciendo basura para facturar y sintió el tirón de escribir honestamente, siendo consecuente con sus ideas y su pensamiento. A partir de ese momento surgieron sus obras más celebradas por el público y la crítica, algunas de las cuáles mencioné al principio de la entrevista.
Sí, completamente de acuerdo en todo lo que dijiste, totalmente. Sobre los talleres literarios de ciencia ficción estuve pensando mucho. El tema de transmitir y enseñar conceptos de estructura narrativa. Sobre gramática y ortografía. Ritmos y tonos. Estilos. Podría decirse que eso es común a cualquier taller literario y hasta ahí todo bien. La cosa se pone interesante cuando interviene la especulación científica. Teorizar sobre mundos extraños y alienígenos exóticos me parece fascinante. ¿Se puede dirigir un taller de CF de la misma manera que un taller literario, digamos de poesía?
Yo tallereé. Hice un taller presencial y participé de otro virtual durante mucho tiempo. Puedo decir con cierta razón que se puede sólo en el aspecto formal, ya que la CF es un género fantástico pero cuya construcción necesita de la verosimilitud, casi en un afán de realismo más intenso que el que necesita la literatura realista. Quien escribe realismo no intenta que su historia ‘parezca’ realista. Quien escribe CF sí. La CF se trata más de un vehículo de ideas, y no tanto de una excusa para el desarrollo estilístico o estético. La CF –como simulador de realidades que es– necesita denunciar, mostrar, especular, teorizar… en fin, necesita echar mano a todas las herramientas que le permitan sintetizar una realidad plausible para que el lector compruebe qué puede suceder en ella. El famoso ‘qué pasaría si…’. En ese aspecto, el del contenido –algo que va más allá de la simple temática escogida, hablamos de ideas, no de temas–, no puede enseñarse el ‘cómo’, en tanto hablemos de ‘transferencia de conocimientos’. Sí se puede guiar al escritor aspirante en el desarrollo de la creatividad. Sí se puede ayudarlo a ampliar sus conocimientos científicos. Incluso se le puede enseñar a vincular conceptos aparentemente inconexos. Pero la ‘chispa’ que hace funcionar todo eso como una amalgama coherente que da a luz una buena historia, nace con uno. Desde luego, creo fervientemente que el tipo que se destaca lo hizo más a pura fuerza autodidacta que gracias a los talleres, carreras y cursos. No desdeño a estos últimos. Te aguzan la destreza, pero no son determinantes del genio. Dick era genial, aunque estilísticamente dejara mucho que desear. Así y todo, es uno de los escritores de CF más reconocido por el público y por la crítica. Hay que bucear dentro de uno hasta encontrar lo que te hace único. Obviamente eso no se consigue en ningún lado. Sólo dentro. Y sobre todo, hay que hacerlo en la CF, donde la impronta de las ideas importa un poquito más que la perfección académica, según lo veo yo.
Me gusta esta respuesta pero veo algo que repetís con frecuencia al contestar. Es hacer referencia a la opinión de otras personas o a estadísticas, je, je. Ya sabés que no soy condescendiente con los amigos que vienen a conversar a este blog. Entiendo que hiciste la referencia a Dick para que se entendiera mejor lo que dijiste, está bien, pero hoy no me interesa ni Dick ni lo que se piense de los talleres, me interesa que piensa Néstor Figueiras, lo digo con el mayor respeto. 
Jaja, tené por seguro que todo lo que estoy diciendo es lo que pienso yo. Si menciono a alguien, es porque acuerdo con él. Y respecto de la opinión de otras personas, creo que hay que ser balanceado. No me importan las opiniones de todos, pero sí algunas opiniones. Eso es sano, porque no vivimos solos en el mundo. No creo que sea bueno que nunca te importe un comino lo que piensen los demás. Hay momentos en los que es necesario tratar de entender por qué la gente piensa como piensa. Pero no lo será siempre. Y ¿estadísticas? Las odio. ¿Cuándo hablé de ellas? Jajaja.
No seas extremista, je, je. ¿Cuánto tiempo es beneficioso depender de las opiniones de otra persona para considerar bien escrito nuestro cuento? ¿Es posible que de antemano sepamos que comentarios hará tal o cual persona sobre nuestro escrito? ¿Atendiendo siempre a los consejos que nos dan no terminamos escribiendo todos con el mismo estilo, ritmo y hasta voz del grupo que integramos?
Vamos por partes: a) No sé cuánto. Yo todavía no he podido dejar de depender de los comentarios de otros. Desde ya que no cualquiera lee las primeras versiones de mis cuentos. Tengo varios amigos a quienes considero mejores escritores que yo, que me ayudan a mejorar mis textos: Laura Ponce, Ricardo Giorno, Susana Sussmann, Carlos Morales, Sergio Gaut vel Hartman, Alejandro Alonso, entre otros. B) Sí es posible, cuando ya conocemos sus preferencias. C) Yo creo que la clave está en no darle bolilla a todos los consejos, sino sólo a los que vos crees que son acertados para mejorar tu obra. Yo siempre he atendido a la mayoría de los consejos que me han dado, y sin embargo pienso que mis textos no se confunden con los de ningún otro, que tengo una ‘voz’ definida, un estilo propio. Mejorable, sí, desde luego, pero ya encaminado. La otra pauta es pedir consejo a varias personas muy distintas entre sí.
Yo pienso como vos acá. Pero lo único que cambié fue el criterio. Como decís a veces hay consejos que no son útiles porque tu lector consejero ha encontrado una serie de cosas en tu cuento que nunca pusiste ni te interesó poner. O sea toda la ayuda que te está dando no sirve porque tiene otra visión de tu cuento, su visión propia. Y ahí es cuando caes en la cuenta que ibas en otra dirección. Ojo, no se trata de que uno esté más acertado o que es mejor, nada que ver. La cosa es que si estoy escribiendo sobre un tema particular, no me es útil para nada la introducción de los temas de otro escritor, ni su forma de narrar, ni las expresiones que usa. En dibujo pasa algo parecido, hay dibujantes que solo ven como correcta su forma de dibujar, todo aquello que sale de esos parámetros les resulta feo, errado o malo. Hoy yo busco como consejeros a aquellos que coinciden conmigo, al resto de los escritores solo los disfruto leyéndolos. ¿Te ha ocurrido algo como esto?
¿Que me quieran cambiar el texto? Sí. Un par de veces. Pero no fue traumático. No accedí a todos los cambios propuestos. Igual los publicaron. El riesgo de consultar sólo con los que acuerdan con uno, creo yo, es que tu cuento termine sin mejorar. No veo mal la consulta a gente que piensa distinto. Por el contrario: puede enriquecer. Sí me parece mala la consulta a gente que está al mismo nivel que uno. Si voy a dejar que alguien haga una vivisección de mi texto, va a ser alguien que sabe más que yo, que tiene más experiencia, según mi criterio.
Creo que no me entendiste, no dije nada sobre gente que piense distinto, en ningún momento. Yo me refería a esto para darte un ejemplo. Tengo un astronauta de protagonista a mitad de camino entre Titán y Marte, el sistema de propulsión está dañado y mi protagonista sabe que nunca llegará a su destino, tiene dos opciones: la cámara criogénica o la muerte natural por vejez. Listo, los talleristas están leyendo el cuento y uno me dice que es muy trillado usar eso. Agrega también que no ha dado resultado la hibernación en ninguna prueba científica y porque no hago mejor un naufragio en el desierto asi es más creíble. La cuestión es que ese crítico no entró en la historia que tenia frente a los ojos, no le dio ninguna oportunidad y encima me sugiere que haga lo que él haría en un cuento suyo. Alguien puede pensar totalmente distinto a mí y darme mejores consejos que ese. No hay ningún trauma aquí tampoco, tal vez te sonó así. Me refiero solo a elecciones sobre algo que a varios amigos y a mí también me ocurrió. 
¿De verdad te pasó eso? Bueno, muy malo, je. Te propusieron escribir otro cuento, sin darte ayuda para mejorar el que tenías entre manos. Nunca me hubiera imaginado que estabas refiriéndote a algo tan poco afortunado cuando hacías la pregunta anterior. ¿Terminaste ese cuento?
Seee. Je, je. Bueno, otro asunto: Asimov, que ahora parece ser muy desvalorizado en los comentarios de los colegas aficionados a la CF, decía, recomendaba mejor dicho, que si uno desea ser escritor tenía que olvidarse de las salidas los fines de semana, de las visitas a los amigos y parientes. Nada de paseos. Recomendaba escribir, escribir y escribir. A Stephen King le preguntaron su modalidad de trabajo y respondió que daba prioridad a sus hijos, luego a su esposa, a los parientes, a los amigos, a los vecinos, a la casa, a su banda de música y que vivir todo eso era la fuente para los argumentos de sus libros. ¿Qué costumbre te es más afín a vos?
Por suerte el plato de comida en casa no depende de mi producción literaria (al menos por ahora.) Escribo cuando puedo. Y “cuando puedo” no es sólo cuando tengo tiempo, sino también cuando logro enfocarme. A veces, me sobra el tiempo, pero no sale nada. En este mismo momento estoy tratando de salir de un bloqueo que me tiene mal. Hace más de un año que no he escrito nada. Será todo cuestión de disciplina, seguro como en la música, y en tantas otras cosas. Pero soy indisciplinado… Bastante. Ah, sobre el buen Ike Asimov, no sé si está desvalorizado. Está quedando anticuado (digo “anticuado” porque ‘obsoleto’ suena peor…) Hace 15 años era ideal para introducir a alguien a la CF, aunque luego cuando uno iba avanzando en las lecturas y descubría a Herbert, difícil era volver a él. Hoy cualquier novato podría empezar por “Neuromante”, de Gibson, en lugar de leer primero “El fin de la eternidad”, y entendería de todos modos por dónde viene la CF. Pero siempre es bueno releer algunos de los relatos del doc Asimov, como “Nightfall”.
Coincido a medias con vos. Porque tenés razón, pero a la vez creo que la semilla de la cf está ahí y puede disfrutarse igual. Además quedar anticuado es solo cuestión de tiempo, el mismo Neuromante que nombras es anticuado con esa idea del ciberespacio. Yo por mucho tiempo tendía a imaginarlo así, a lo TRON, pero está más bueno como en MATRIX. Hace unos años le recomendé a un amigo la película El Imperio Contraataca a lo que me acotó ¿Cuál es? ¿La del muppet choto que es maestro jedi? Entonces me di cuenta que yo no veía a ningún muppet al ver la película. Volviendo al tema de la CF como género. En literatura tenemos obras clásicas, autores de best sellers, maestros estudiados en universidades, novelistas de libritos de bolsillo y cuentistas de e-zines, para dar unos ejemplos de todo lo que hay. Yo considero que todos los habitantes de este mundo son importantes y tiene los mismos derechos como seres mortales que están apenas un tiempito existiendo en el mismo continuo espacio temporal con otros iguales. Después de eso, no hay nada certero. Desconfió de promesas para el más allá, de redentores y salvadores. Menos creo que haya personas mejores que otras. Aclaro que no es necesario coincidir conmigo, creo que la mayoría no coincide conmigo en muchas cosas ja, ja. Es posible que tome mucho más espacio argumentar con mayor claridad lo que digo. El punto de la pregunta es ¿La CF es un género de literatos maestros de la lengua o de lectores adolescentes? ¿O de todo el espectro entre un extremo y el otro?
Desde luego que todo quedará anticuado. Quise decir que, por lo menos para mí, Asimov es una puerta de entrada al género. Pero si avanzás, es poco probable que su obra resista relecturas con el mismo entusiasmo de la primera vez, porque el género fue evolucionando. Mirá, creo que hay algo regional también en el avance de la lectura del género. Cuando estuve en Guayaquil, en la Feria del Libro del 2011, uno de los debates en los que participé se dio en un Universidad. Cuando se hizo la pregunta “¿qué libro recomendaría para empezar a leer CF?” yo sugerí “1984”, a lo cual algunos colegas de otros países dijeron que la mía no era una recomendación adecuada, que lo ideal es empezar por Asimov. A mi vez comenté que en Argentina, en tercer año del secundario es frecuente que a los chicos se les exija la lectura de “1984”, y no de “Yo, Robot”. Conozco gente que empezó en la CF con ese libro. Y también conozco a gente que se quedó en Asimov, Bradbury, Simak y Clarke, autores a los que amo también, porque me cambiaron la vida, pero que hoy son una estación inicial en mi viaje. Sobre gustos no hay nada escrito, lo hemos dicho más de una vez hasta ahora, jajaja. Pero sí creo que hay una suerte de madurez en la lectoría, y esto es individual, pero también colectivo: hay grupos/fandoms/sociedades que leen más variado, lo que te da una mejor visión en conjunto del género. Pero vamos a la pregunta: ¿la CF es para literatos o para frikis? Seguro que es de todo el rango entre los dos extremos. Aunque eso no impida que haya un tipo promedio de lector de CF. Ahora sí estoy seguro de que la literatura de CF, como toda literatura de género, no es académica. Ni debe intentar serlo. En su definición moderna, es casi una expresión propia de la cultura popular. Aunque haya escritores de CF merecedores de un Nobel (y hay más de un par, creo), la CF como fenómeno social es un producto artesanal, un producto regional de la Aldea Global. Así como cuando te traés un sikus de Jujuy. Si venís de Tau Ceti a visitar la Tierra, uno de los souvenirs que podés llevarte es un ejemplar del Eternauta o de Xenogénesis. O un DVD de alguna de las decenas de versiones de Bladerunner, jajaja.
Cierto. Igual como defensor de Asimov yo preguntaría a cualquier detractor si escribió El Hombre bicentenario, o Fundación, o los ensayos sobre historia, o El fin de la Eternidad o los cuentos de robots. Eso es igual que un pibe que trata de tocar humo sobre el agua diga que Tony Iommi no es gran cosa como guitarrista, je, je. Existen un montón de métodos para escribir un cuento. Cada cual tiene su truquito y con el ejercicio uno aprende algunos. Se puede partir de una frase, Podemos tener un buen final y ponernos a pensar como llegar al mismo. Se puede también armar con introducción, nudo y desenlace. Hay muchas maneras. Me gustaría saber: ¿cuántos cuentos escribís al año? ¿Te ponés objetivos con tu producción?
No tengo métodos. Empiezo y termino como me va saliendo, y siempre es distinto. Hay algunos cuentos que nacieron en un sueño y salieron de un tirón al despertarme, como “Reality”; otros tardaron años en estar publicables, como “Misión diplomática”. A veces empiezo teniendo sólo el final, es el caso de “Financiación” y de “Pico de rating”. (En este último caso vi la imagen clara: un cazador lisiado, desahuciado en su cama, que es asesinado por sus trofeos de caza, colgados de la pared, que súbitamente resucitados, cobran venganza.) A veces no tengo final, y el cuento debe esperar a que lo halle. (La mayoría de las veces. Un ejemplo es “Reunión de consorcio”.) En ocasiones una canción es el disparador, como pasó con “En el museo de los sueños verdaderos”. (Fue un tema de Génesis, “Dance on a volcano”, del disco “A trick of a tail”. Así Danza-en-un volcán terminó siendo el prota del cuento. De ahí surgió la idea de los tetranoms y todo lo demás. Eso fue lo primero que escribí de ese relato.) Una imagen puede ser un disparador también. De ese modo, de la foto de un recién nacido con Síndrome de Patau que hallé involuntariamente en Google (algo escalofriante de veras, esos bebés no viven más que unas semanas), surgió “El primer altar de Menuken”, un relato oscuro, muy oscuro, enmarcado en mi ciclo de Madretierra. Repito que no tengo un método, pero sí camino mucho con música en los auriculares para buscar inspiración. Eso generalmente me da algún resultado. Lo que veo en la ciudad mientras paseo va construyendo un clima interno que vuelve a mezclarse con el lugar por el que voy transitando. Y puede ser que de esa mixtura nazca alguna idea para la ficción. En cuanto a mi producción, como te contesté antes, no tengo ritmo alguno. Malo, ¿no?
Me parece bueno que seas honesto con vos mismo. ¿Cuánto tiempo al día dedicás a escribir? ¿Llevas apuntes de tus ideas?
Quisiera escribir todos los días, aunque sea una línea. Pero también en eso soy irregular. Sé que no estoy ofreciendo un modelo a seguir por aquéllos que recién empiezan… Perdón Mario, jajaja. En cuanto a apuntes, a veces los tomo. Por temporadas. Sí tengo un directorio llamado ’Inicios’, donde todo lo que es abortivo se pone en hibernación criogénica, a la espera de ser reutilizado. Muchas veces vuelvo ahí y termino otros relatos. Me pasó con “El cerrojo del mundo está en Butteler”: no tenía un final, y deambulando entre los archivos desechados hallé uno que cerraba el cuento casi a la perfección. A veces creo que el inconsciente crea estando libre del fluir secuencial de espaciotiempo, como si fuera un ente ácrono… Ahora, en algo que sí puedo ponerme como ejemplo es en que investigo hasta quemarme las cejas para darle solidez y verosimilitud a un relato. Googleo, consulto libros, voy a los lugares de los que escribo, y entrevisto a gente que tiene la data que preciso. En eso sí soy aplicado.
Nosotros hemos leído novelas de Simak, Farmer, Herbert, Del Castillo, Asimov, Santos, Brunner, Anaya, Dick, Heinlein, Chaviano, Bradbury, Niven y muchísimos nombres más un poco menos conocidos. Esto autores al momento de publicar tenían entre cuarenta y cincuenta años, algunos eran mucho más jóvenes. Sin embargo hay una costumbre de estimular al cuentista y de prevenir sobre embarcarse con una novela. ¿A que puede deberse esto? ¿Será timidez o creer que otros escritores si pueden escribir montones de novelas y nosotros, no? ¿Es bueno estar siempre dando examen sobre nuestra capacidad para escribir?
Yo creo que hay excelentes cuentistas que son mediocres novelistas, y viceversa. Y también están aquellos que hacen bien las dos cosas, merecedores de todo nuestro desprecio… Jajaja. Hablando en serio, para escribir una novela sólida, tenés que tener la ‘especialidad’. Ahora bien, hay talleres para escribir novelas. Yo estoy corrigiendo la mía, tomando clases con un escritor argentino de CF reconocido, desde hace un buen tiempo, y la verdad es que, si bien la idea está buena, ahora –luego de haberla reescrito durante tres años–, todavía le hallo una fallas estructurales terribles. Y con respecto a lo del examen… Yo doy examen ante mí mismo. La verdad, intento publicar algo sólo cuando está bien escrito, y cuando funciona, no antes. Si no es así, prefiero esperar. O sea, quien primero le exige a mi obra soy yo, mi primer crítico. Para desarrollar una carrera consistente, la autoexigencia y la autocrítica son tan necesarias como el oxígeno. De todos modos, siempre habrá alguien que le encuentre el pelo al huevo. Inevitable. Eso no me preocupa. Sí me inquieta quedar satisfecho con lo que hago.
Buena respuesta. Hay una cosa que no logro consentir entre los escritores y aficionados a la Cf y es el ninguneo. Hoy hay mucha sutileza también, ningunear se puede hacer por omisión. Con la aparición de las redes sociales, los grupos y los foros. Llenos de herramientas para que los lectores realicen comentarios. Son fáciles de usar y totalmente gratuitas. No es necesario caer en el amiguismo o la falsedad cuando nos gusta algo. ¡Expresémoslo! Es propaganda y difusión. Es en cierta forma protagonismo y apoyo para algo que nos encanta, la CF. Pero es muy poca la gente que comenta o pone un simple “me gusta” con un clic. Casi nadie comparte o recomienda un cuento o una revista. No entiendo las causas de esto. Puede deberse a que nada gusta en realidad. Otras causas son deleznables. Peor es cuando una persona recibe elogiosos comentarios a su obra, pero parece no leerse más que a si mismo ignorando que hay otros escritores en el mundo. Esto mismo vale para los dibujantes. También existe el auto ninguneo. Las personas que tiene que aclarar que no son escritores, que son apenas unos amateurs. Cada cual tiene derecho a pensar de si mismo lo que quiera. Pero por eso te pregunto. ¿Podrias recomendarme un cuento tuyo y decirme porque me lo recomendás?
Antes de recomendarte algún cuento (aunque ya mencioné varios), quiero explayarme sobre esto del ninguneo. Yo creo que el narcisismo desmedido es una falla de carácter presente en todos los ámbitos. Hay un narcisismo bueno, la autoestima, que te impulsa a creer en vos mismo, a conquistar logros. Pero si eso crece sin control, pasamos a creernos la última Coca-Cola del desierto. Ya no necesitamos aprender nada más, ya no nos equivocamos, etc… Volvemos al tema de la madurez del escritor, algo de lo que hablé antes. Por otro lado es cierto que las mismas redes sociales están diseñadas para que no te enfoques en nada en particular. La inmediatez de su dinámica no te permite dedicar el tiempo necesario para que leer con atención y dedicar un comentario genuino, y no un simple ‘me gusta’. Cualquiera se siente bien con un ‘like’, pero un escritor debería aspirar a que el lector pondere su obra. Y luego ponga o no el ‘like’. De todos modos, es bueno cuando nos apoyamos, aunque sólo sea por sostener el andamio en el que se erige la labor que hacen los que aman el género (y acá hablo sobre todo de los editores). Pero esto de esperar el reconocimiento es un arma de doble filo. Conozco escritores amargados que han perdido el placer de lo que hacen por vivir esperando un reconocimiento que nunca vino de la forma esperada. Triste, muy triste. Cuando escribo, trato no esperar nada de nadie. Primero me tiene que gustar a mí: hacer lo que uno ama y hacerlo bien, como ya dijimos. Después si se lee, si gusta, si es comentado, si es premiado… ¡Buenísimo! Pero todo eso es un ‘bonus’. No quiero vivir atado a la posibilidad de una limosna. Yo escribo y “el que tiene oídos para oír, que oiga”, dijo alguien que la tuvo clara hace un par de milenios. ¿Un cuento mío? Dos: “Reunión de consorcio” que quedó finalista en el Andrómeda 2005, y que luego recibió el primer premio Ictineu 2012 al “Mejor cuento fantástico traducido al catalán”. Y “Las transmigraciones prenatales de Lucio”, publicado en la revista Próxima nº 13. 
A ver. Porque en realidad no me hablaste del ninguneo ni del autoninguneo. Te referiste al otro extremo, al que se la cree y al que vive esperando reconocimiento y se amarga por ello. Sobre los que se creen maestros del arte de la CF no puedo decir mucho, solo que me parecen gente con pocas experiencias de vida, verdaderos ratones de biblioteca y de los últimos, los amargados, no he conocido ninguno. Claro que siempre se espera el feedback. Muchos de nosotros lo hemos recibido, yo mismo me encontrado comentando un cuento tuyo que disfruté mucho. No me canso de hacerlo con mucha gente. Dar un me gusta me parece bien porque es un simple clic al botón. Hay gente que dedica tiempo al leer el post porque pasado un tiempo me lo comenta, pero no fue piola en darle un me gusta. ¡Un simple clic! Me parece que se gasta más energía en la omisión. De este tipo hay mucho. Imaginemos, te veo en una reunión, te digo que sigo tus obras, pero en Facebook no comparto la noticia, no comento si te entrevistan no pongo un simple me gusta. Digo Facebook pero vale para cualquier red social. Hace tiempo hablaba con una amiga a la que promocionaba donde podía, una persona como todos nosotros que lee cuentos y se baja los ezins. Le pregunté que le había parecido mi cuento, ese que salió en la misma publicación donde esta persona tenía un cuento y me dice ¿Un cuento tuyo? No me enteré. Bien. A ese ninguneo no lo puedo admitir. Que te califiques como eterno aprendiz, no estoy de acuerdo pero todo bien. Cuando una persona califica a las otras de eternos aprendices, siempre hablando de CF, me parece una demostración de soberbia insoportable. Por supuesto hay lazos de amistad entre muchos escritores y dibujantes, yo prefiero apostar a esto y sé que vos también. Sin embargo lo que habla por nosotros es la obra. Yo quise conocerte después de leer un cuento tuyo, creo que eso es lo que nos une ¿Te parece?
Me faltó decir que el narcisista necesita ningunear al otro para sobresalir. Es un mecanismo de defensa que tiene ese tipo de personas. Pienso que la verdadera maestría se alcanza sólo cuando te das cuenta de que tenés que seguir aprendiendo toda la vida. Puede sonar muy zen, jajaja, pero lo creo de verdad, porque si uno se lo propone, puede seguir mejorando siempre. Vos hablás de la falta de solidaridad entre los escritores… Pero eso se da en todos los rubros. Tiene que ver con la naturaleza humana, no con la especialidad. Y coincido en que la obra habla por uno. Y también apuesto al compañerismo genuino. (¿Qué cuento mío leíste que te hizo querer conocerme? ¿Encontraste lo que esperabas? Sólo por curioso, jaja. Es interesante eso de la imagen que nos hacemos de aquél a quién leemos, ¿no?)
Fue Pico de Rating en verdad. Me encontré con un tipo que sabe manejar la diplomacia en todos los niveles. Alguien que respeta a los mayores y también repite muchos pensamientos de personajes históricos y populares. Pero que también es un enigma: por un lado escribe sobre temas internos, osados y a la vez es pastor en una iglesia bautista, un creyente. Un tipo hábil en separar sus facetas personales. Leyéndote, encuentro todos tus cuentos interesantes. A veces no quiero ver la cocina de los cuentos porque pones tantas ideas que resulta molesto. Prefiero ver la versión definitiva donde todo está armonioso y en orden. Y por otro lado y terminándolo aquí porque es un tema muy extenso, yo no creo que la naturaleza humana sea la falta de solidaridad. Esto tiene que ver más con el sistema capitalista y los gobiernos basados en el poder. Los e-zines y las revistas son el medio que tenemos la mayoría de nosotros para ser leídos. Quedan varios por fortuna, aunque se extrañan mucho los que ya han desaparecido. Las ediciones que sobreviven y ya llevan muchos años resistiendo han atravesado diferentes épocas con selecciones variadas de escritores. A veces se nota más, a veces menos la mano de los redactores. En ocasiones estas selecciones son más afines a los gustos de uno, otras no. Como dije es cuestión de gustos. Están también las preferencias personales del editor. A veces parecen que esos criterios preponderan en las selecciones del contenido y con el correr de los números, una publicación tiende a tornarse monótona, mostrando siempre los mismos temas, los mismos escritores e ilustradores. ¿Cuándo descargas un e-zine o compras una revista la lees completa? ¿Qué partes te aburren o pasas de largo por el título?
Bueno, gracias por el feedback. Nunca me habían dicho que soy enigmático… Jajaja. Y sí, a mí tampoco me gusta la cocina de mis cuentos… También prefiero las versiones finales, lo malo es que depende mí que el cuento llegue a ese estado, jajaja. Respecto de leer las publicaciones digitales, trato de hacerlo cuando la publicación tiene el nivel que espero. Pero casi nunca leo nada completo en digital. Lo hago de forma salpicada. La autoimposición de leer hasta el final la siento más con el papel. De todos modos, casi siempre elijo lo que leo por autor, como cuando compro libros o antologías. Lo que leo con ganas es Necronomicón (casi siempre en forma completa cada edición, porque es una buena publicación, corta y de nivel, aunque Jorge de Abreu –quien fue el primero que me publicó– ha decidido tomarse vacaciones, parece); la pionera Axxón, que lleva mucho tiempo haciendo algo de nivel; Próxima, la revista en papel de mi amiga Laura Ponce; extraño mucho NGC 3660, como también dijo Carlos Morales cuando lo entrevistaste. También miNatura es (¿era?) un buen sitio. Y de Cuásar, la revista de Luis Pestarini que ha durado un cuarto de siglo, debería ser más conocedor. Otro sitio que extraño un poco es Aurora Bitzine. Últimamente leo por placer, así que si algo me aburre… lo siento, pero su lectura queda inconclusa. (Todo esto podría relacionarse con la pregunta anterior, ¿no? Tal vez no sea muy solidario al no leer una publicación entera, pero bueno… es lo que hay, jajaja)
Me encantó eso de “leo salpicado”, je, je. Háblanos de tus preferencias en lo referente a lecturas hispanas. Nómbrame tres publicaciones que te gusten en orden de preferencia.
Ah, bueno, me volví a adelantar: Axxón, Próxima y Necronomicón.
¿Tres escritores y tres ilustradores?
¿También hispanohablantes? Carlos Gardini, Teresa Mira, Yoss. En la materia ‘Ilustradores’ soy medio ignorante. Pero me gustan mucho Fraga, Carlos Daniel Vázquez, Guillermo Vidal, Marina Dal Molín, Guillermo Romano, Kwaichang Kráneo, Violeta Bournasell… Si son más de tres, lo sé. Y vos, por supuesto, jajaja. No, de verdad. La ilustración que hiciste para mi cuento “Pico de rating” en la revista Próxima nº 5 está buenísima.
Gracias, loco. No nos tiremos flores entre nosotros tan exageradamente ja, ja. Los premios y los concursos. Algunos de nosotros hemos ganado algún premio o alguna mención. También participamos en muchos concursos y ni hemos figurado. Con seudónimo o no. ¿Se puede vivir sin premios? ¿Los elogios son imprescindibles para el escritor?
Algo dije antes sobre esto. (Es que como precog sin adiestramiento que soy no puedo evitar anticipar las respuestas a tus preguntas.) ¡Desde luego que se puede vivir sin premios! No se puede vivir sin reconocimientos, los cuales suelen venir en diversas formas. Esto vale para todas las áreas de la vida. Insisto: el problema es cuando estamos emperrados en esperar una única forma de reconocimiento. O en esperar que provenga de una única persona o de un grupo determinado. Eso hace que no veamos las otras felicitaciones que nos llegan. Yo soy de los creo que la validación y el elogios vienen tarde o temprano, si uno es consecuente con sus principios y mantiene una trayectoria sostenida. Por ejemplo, hoy en mi recuerdo pesan más que los poquitos premios que tengo la primera publicación de un texto mío (de lo que fui notificado por un mail de Jorge de Abreu, el cual contenía una frase más o menos como esta: “Me encantó, ¿de dónde has sacado la comparación entre libros y ladrillos? Es genial”), o las ocasiones en las que escritores grosos como Teresa Mira o Sergio Gaut vel Hartman dicen que escribo bien.
Muy de acuerdo. ¿Tenés algún sueño o consigna pendiente en lo que se refiere a la ciencia ficción?
Sí, varios. Deseo mejorar mi estilo y ampliar mi temática; quiero ser un novelista prolífico e interesante; me gustaría escribir una saga de la cuál surja uno de esos mundos que son perennes en la literatura fantástica, como Dune, la Tierra Media, Mundo Anillo o Gueden, por citar algunos, (o varias sagas, por qué no); seguir viajando para descubrir in situ cómo es el género en otras latitudes y conocer a otros colegas; seguir siendo invitado a convenciones y ferias del libro. Me gustaría que la literatura me proporcione ingresos financieros. Deseo de todo corazón que alguna historia mía el día de mañana le parta la cabeza al algún adolescente, y que eso lo decida a convertirse en escritor… En fin. Y sí, ganar más premios, para qué te voy a mentir, jajaja.
Sí, comparto esto. Los premios no tanto. ¿Qué novela de cf te gustaría ver convertida en película?
Qué pregunta. Si se hace en Hollywood, no sé… Te diría que ninguna. Añoro producciones como “Bladerunner”, “Pacto de lobos” o “Distrito 9”, pero las dos últimas fueron realizadas fuera de la Meca del Cine. Veremos qué pasa con “El juego de Ender”. “Cloud Atlas” me encantó. Ojalá los Wachowsky hicieran algo así con “Tigre, tigre”. También imagino la versión fílmica de “La mano izquierda de la oscuridad” por Alfonso Cuarón. (Soñar no cuesta nada…) 
Sí Cloud Atlas una masa. Star wars Episodio 7 por Disney. ¿Qué expectativas tenés?
Muy malas. No me gusta ningún producto de Disney. (Salvo las viejas historietas que eran traducidas al castellano por Editorial Tucumán.) Sufrí cuando Lucas les vendió su máxima creación. Y también sufrí cuando Disney adquirió Marvel.
¿En serio? A mi gustaron varias de Disney como Tron, Piratas del Caribe uno y John Carter. ¿Cuál serie preferís de Star Trek? ¿Y cuál película?
Bueno, sonó tajante eso de “no me gusta ningún producto de Disney”. En líneas generales, Disney me parece una máquina de hacer guita. Eso quise decir. Piratas… me gusto hasta la segunda. Y John Carter la disfruté. Tron, no me gustó nada. Son pelis, como se dice, “pochocleras”. No están en mi ranking, pero por mucho… No soy para nada fan de Star Trek. Me gustó un poco la primer peli de Abrams, pero hasta ahí…
¡No te gustó esa película! Ves que discrepamos, jaja. ¡A mí las dos nuevas de Abrams me encantan, creo que las vi como cinco veces, je, je! ¿Qué le dirías a alguien que quiere empezar a leer Cf? ¿O a escribir CF?
No dije que no me gustó, sino que me gustó un poco. No me enloqueció. Pero el problema lo tengo con ST, no con la peli. El universo de ST es lo que no me gusta. A quien quiere empezar a leer CF: que se atreva a imaginar, a dudar, a ver otras posibilidades de la existencia. La CF es infinita en su impulso creativo. Que la amará o la odiará, pero que seguramente no pasará inadvertida ante sus ojos. A quien comienza a escribir CF: que lea de todo, y sobre todo CF, todo el tiempo. Que escriba mucho, aunque no le guste lo que salga de cabeza. Que se instruya en talleres, y hable con escritores más avezados a los que elija como mentores. Que intente publicar, sin importar si lo rechazan. Que crea en sus ideas.
Los humanos contaminan su hábitat, matan por deporte, se multiplican con rapidez, aumentan su promedio de vida y hasta son una amenaza para extinguir otras especies e incluso su propio planeta. Si fueras un extraterrestre de visita en la tierra, ¿qué pensarías de sus habitantes?
Como se esbozó en varias obras de CF, si yo fuera un alienígena de visita por aquí, pensaría que los humanos son atrasados, que están locos si no pretenden madurar y salir de la “adolescencia tecnológica”, como la definió Carl Sagan. Pero honestamente creo que si una especie alienígena tuviera el poder de viajar hasta aquí, no sé si nos prestarían mayor atención que nosotros a los monos. Seríamos objetos de estudio y no mucho más. Creer que somos tan importantes, que tenemos tanto potencial como para que una especie superior nos ayude es un poco pretencioso, ¿no?
Así es. ¿Ciencia o religión? ¿Ninguno o ambos?
Los dos, sin duda. Es más, yo creo que se complementan bastante bien, y que ambos son necesarios para el hombre. (Sé que muchos se horrorizarán frente a esto que dije, pero me hago cargo… ¿No era una entrevista sin concesiones? Jajaja.)
¡Tal cual! ¿Imaginas un futuro con robots domésticos o con replicantes esclavos?
Robots domésticos ya tenemos. El lavarropas automático es uno. Supongo que te referís a siervos androides como los de las novelas de Asimov. No creo. Y tampoco creo en que hagamos clones o replicantes esclavos. Creo más bien que en el futuro los humanos que tengan acceso a la más avanzada biotecnología (nanites, células madre, o lo que sea) se convertirán en Posthumanos que se aprovecharán de las clases que no puedan costearse una prepaga que les brinde nanotecnología para el alargamiento de la vida. Ese panorama me parece más plausible. Y creo que vendrán los implantes en lugar de más gadgets por fuera del cuerpo. El cuerpo mismo será el hardware; el sistema nervioso será la mother… Estoy escribiendo un cuento sobre esto último. Sobre estos temas varios se han explayado ya. Por ejemplo Richard Morgan en “Carbono alterado”. Hay mucha tela para cortar ahí.
¿Cuál es tu opinión sobre la frase hecha de que todo tiempo pasado fue mejor?
Que es falsa. El mañana es una hoja en blanco en la que podemos escribir; el pasado es inalterable. Entender esto es hacerse cargo de que nos toca pensar a futuro, saber que tenemos que construir mirando hacia adelante. Volví a reafirmar esta creencia al dar una charla junto a Laura Ponce sobre futuro y ciencia ficción en una escuela primaria a la que concurren chicos de una villa miseria. Esos chicos son el futuro, y que ellos sepan que el mañana está en sus manos y que aún a pesar del pronóstico que su extracción indica pueden crecer y desarrollarse en forma sana y completa, es vital para que sigamos avanzando como sociedad. Hay que luchar contra la entropía.
¡Sos un soñador! Si pudieras visitar el universo de uno de tus libros preferidos ¿Cuál erigirías?
¡Uh! Qué buena pregunta. El de Madretierra (al que pertenecen cuentos como “La canción de la trama crepuscular”, “Misión diplomática”, o “Pico de rating”) es muy oscuro. Bueno, ahora que lo pienso, todos los universos que creo son bastante dark. Si no me queda otra que elegir, prefiero el planeta de los Hombres-Raíces de “En el museo de los sueños verdaderos”.
La violencia es el último recurso del incompetente dice un personaje de Fundación de Asimov ¿Compartís este pensamiento?
Sí. Yo creo que hay que diferenciar entre agresividad y violencia. La primera es un recurso que debe legitimarse y puede dirigirse para alcanzar los objetivos que nos proponemos. Ser agresivos nos permite lograr nuestros objetivos. Pero la violencia, ya sea verbal o física, sólo es una muestra de lo contrario, una señal de impotencia.
En libros como Más que Humano de Sturgeon y Juan raro de Stapledon se narra sobre personas de capacidades especiales ¿Crees posible que exista gente así o solo es algo imaginado?
¿Al nivel de esos personajes? Hmmm… No sé. Están los savants, y también los superdotados o polímatas. Juan Raro al principio de la novela parecía un savant, luego se ve que es una especie de Gran Superdotado. El hombre-gestalt de Sturgeon se propone como el próximo escalón en la evolución de nuestra especie. La CF casi siempre pretende mostrar una especie de salto evolutivo, de alguna u otra forma: Paul Muad’dib, los precogs, Gully Foyle, los niños de “La Radio de Darwin”, etc… Sobre los casos que mencionás, creo que por ahora sólo es imaginado.
¿Y los duendes y las hadas? ¿Habrá de cierto algo en esas leyendas?
No lo creo. Las leyendas sirven como válvula de escape al imaginario social, son como esquirlas de la explosión mítica, los vestigios del tronco mítico primordial. Pero a veces se ‘fabrican’ las leyendas para inducir comportamientos, o para controlar. Lo mismo se podría decir de los cuentos infantiles clásicos. Habría que ver en cada caso en cuál marco sociohistórico surgieron para ver si responden a una finalidad de control. ¿Viste “La Aldea”? Para mí, una mala película, pero que ahora me sirve para explicar esto último de la pretensión de control por medio de fabricación de leyendas. O también tenés la Bene Gesserit, en Dune. Pero son ejemplos de ficción. En la realidad esto también pasa. Sólo que hoy el relato no se denomina “leyenda”, sino “noticia”. Ahora la noticia y la información son los relatos fabricados para controlar.
Ya que estamos ¿Qué habrá de cierto con los ovnis y los extraterrestres?
Me encantaría que existiera vida fuera de nuestro mundo. Pero no creo que sea cierto todo aquello que la ufología se empeña en mostrar. Como dije antes, si hubiera una especie alienígena capaz de cruzar las enormes distancias del espacio que separan a los sistemas habitables, no repararían en una civilización como la nuestra. Pero cada tanto me pregunto si no serían lo suficientemente curiosos como para interesarse en los terrestres. Una vez escuché una prédica en la que se comparaba a la Tierra con la oveja perdida de la parábola bíblica del buen pastor. Alucinante intento de unir especulación científica y religión. En esa interpretación, nuestro planeta habría perdido el contacto con las 99 ovejas restantes (un símbolo de las otras civilizaciones) debido a que el hombre lo sumió en el pecado. Es una idea interesante que me recuerda a la novela “Un caso de conciencia” de James Blish. 
Gracias por esta visita, Néstor. ¡Un abrazo!
Gracias a vos, Mario. Un abrazo grande, y que sigan los Diálogos.

Enlaces de Néstor: 
 
http://www.ngc3660.es/ngc/creativa/nestordario/museo/index.htm
 http://www.ngc3660.es/ngc/creativa/nestordario/quaremyr/index.htm

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